viernes, 6 de diciembre de 2013

Domaine Jean Grivot Chambolle-Musigny La Combe D´Orveaux 2005 y Nuits St.Georges 1er Cru Les Pruliers 2005.




Recupero de mi agenda estas dos referencias del dominio borgoñón Jean Grivot, que me fueron agenciadas por mi buen amigo Manu, para mi goce y disfrute, tras ser catadas en su bodega, arrancandas de la multitud presente y blindadas de un modo conveniente para que mi paladar, mi nariz y mis ojos pudieran apreciar toda la expresión que dos vinos sutiles y elegantes pueden llegar a trasladar.
Con Etienne Grivot como actual comandante de dominio, la familia Grivot puede presumir de tener en su galería de referencias tres grand cru, nueve premier cru, cuatro lieux-dit, además de vinos de village y regionales.
Comenzando por el Chambolle Musigny La Combe D´Orveaux en edición de añada 2005, puedo hablar de una pinot noir estilizada, con personalidad femenina, floral y frutal al mismo tiempo, puntos licorosos, alguna ligera esencia especiada que aporta un guiño un tanto exótico, taninos golosos y pulidos, aunque es un vino que aún acredita una alzada lozanía, aventuro para su progresión de futuro una buena afectación frutal, siempre predominando, con las venturosas notas de madera en segundo plano, equilibrado y sabroso. La acidez, aportando frescura, deja una idea aproximada de que estamos delante de un vino novicio, que precisa algún tiempo más de guarda en botella para expresar todo aquello de lo que puede ser capaz.
En cualquier caso creo que es una pinot noir fragante, delicada y que en última instancia, ya en la parte final de la retronasal, sí da un buen canto de mineralidad.
Lo califico en su presente entre recomendable y muy recomendable, pero avanzará más metros si tenemos la paciencia de guardarlo, y aventurarlo en un plazo de entre dos años más y en adelante.
En cuanto al Nuits St.Georges 1er Cru Les Pruliers 2005, se decanta a mi juicio, por una condición de pinot noir más rústica y masculina, que incluso en su presencia en copa parada se muestra más intenso en color. la fruta más licorosa, ensalzando un punto más adelante los matices especiados procedentes de la madera, con los taninos golosos sí, pero más bruscos, no tan pulidos como en el caso del D´Orveaux 2005, evidenciando más densidad y concentración final, marcando más la fruta, como si en su vinificado hubiese tenido mayor mimo en la extracción.
Menos floral, más mineral. Me parece un vino más hecho, más preparado en su presente que la referencia antes comentada.
Lo califico como muy recomendable, aunque considero que su progresión de futuro será de menor recorrido que la etiqueta Chambolle-Musigny.
Dos vinos de la misma bodega, tan diferentes, y sin embargo tan representativos de la pluralidad borgoñona, un gran universo vitivinícola que nunca dejará de sorprenderme.
Viva la Pinot Noir y viva por siempre la familia Grivot.
Una cata, esta; de aprendizaje, digna de maestros y alumnos.

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