domingo, 8 de diciembre de 2013

Château Beaurang 2010.




Segunda oportunidad en la que Marie Christine, Delphine y Claude Puyol confían en mi proyecto divulgador de la cultura vitivinícola, siempre de un modo desinteresado.
Con fecha 4 de Octubre de 2012 figura en este blog la entrada correspondiente a la edición de añada, récolte; 2009. Aquella muestra fue la primera toma de contacto entre los tres propietarios de Château Beaurang y mi labor de cata y escritura.
Ahora, con el honor de haber recibido esta muestra correspondiente a la cosecha 2010, me dispongo a compartir mis impresiones recientes tras catar y degustar este vino en una comida familiar en Irún.
Dominio vitivinícola fundado por el abuelo de los actuales propietarios, un pastor de los Pirineos españoles, que decidió cambiar su domicilio al otro lado de la cadena montañosa, estableciéndose en Saint Emilion, y dedicando su tiempo diario al trabajo de combinar agricultura y vino.
La filosofía de presente de esta bodega se fundamenta en el respeto absoluto al ciclo natural, aplicando en sus poco más de ocho hectáreas de Saint Emilion un concepto controlado en cuanto a tratamientos, los justos, sin abusar, sólo cuando son estrictamente necesarios.
Los Puyol aman el viñedo, y el vino principal de este château, deja claro el concepto, pues me parece, tanto en esta añada 2010, como en la anterior de 2009; un buen ejemplo de franqueza varietal y expresión frutal, equilibrado y sincero.
Merlot, cabernet franc y en menor medida, un aporte de cabernet sauvignon.
En copa parada exhibe un color apicotado intenso con reflejos purpúreos e incipientes granatados.
Nariz de buena intensidad frutal, despliega un amplio tono de fruta roja madura, con un punto de sazonado, especiados y ahumados en segunda instancia, amplificando el final del perfume con notas balsámicas y lácticas, estas más débiles que aquellas.
Buena entrada en boca, equilibrando dulzor y acidez, aportando frescura en todo momento, avanzando con suavidad, taninos golosos y finos, bien marcados; con la nota de persistencia en clave de buena intensidad.
Retronasal que evoca ciruelas rojas, cerezas, extendiendo a vainillas, chantilly, puntos finos de regaliz y una nota de ebanistería muy elegante.
En una segunda aproximación a nariz y boca, el vino abre un punto de flores rojas muy sensual.
Me ha gustado, incluso en mayor medida que la añada 2009.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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