jueves, 5 de diciembre de 2013

Cavas Parés Baltá Marta de Baltá Syrah 2004.



Vino catado en uno de los bares bilbainos con más solera en cuanto a la degustación por copa, ya que fue uno de los primeros, que yo sepa; en instalar un coqueto dispensador en la parte central del interior de la barra. El Mugi Ardo Txoko, situado en la calle Licenciado Poza y regentado por Juanma, tiene ese sello de calidad y selección, que le otorgan una estrella para quienes de vez en cuando cruzamos el umbral de su transitada puerta de entrada.
Este vino de la bodega catalana Parés Baltá figuraba en su vinoteca y bien acompañado, decidí solicitar tres copas para los presentes.
Tal vez la añada 2004 de este monovarietal de la casta syrah no estuviera ya en su mejor momento de consumo, pues su curva de estado de forma comenzaba ya a mostrarse decreciente.
Trece meses de barrica con la madera muy presente, anulando en algunos instantes la correcta percepción de la fruta, resultó para las tres personas que lo catamos un tanto pesado de inicio. Siempre pido paciencia, y agitando la copa, y esperando unos minutos, la fruta comenzó a latir, aunque no en la medida deseada.
Fruta roja y negra madura, tras un color que en copa parada avanza cierta ancianidad, rojo picota con trazos rubídeos y algún reflejo cobrizo. La nariz comienza con tostados y ebanistería cabalgando juntos, hay aromas de hojas secas, esencias boscosas otoñales, suave punto micológico no muy marcado, cacao y asomo de terrosidad.
Tras unos minutos de espera, la fruta parece equilibrarse con las notas de madera, aunque a mi juicio esta syrah 2004 comienza a resultar vetusta, al menos en lo que se refiere al contenido de esta botella.
La boca arranca con calidez y cierto cansancio, el vino en el avance aparece pesado, con la fruta un tanto marchita, acidez un tanto débil. Taninos que parecen disminuídos, sin fuerza ni expresión, diría que se muestran, pero sin convinción.
No hay largura y la retronasal sólo repite la mala impresión de la vía nasal, con la personalidad de la fruta un tanto quebradiza. Su única virtud consiste en ser paciente, y en la intuición de que tuvo un pasado más idóneo.
Hoy por hoy, y en esta añada 2004, lo dejo sin calificar, más por respeto a la ancianidad que por cualquier otra circunstancia.

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