miércoles, 25 de diciembre de 2013

Cavas Gramona Celler Batlle Brut Gran Reserva 2002.


Uno de esos cavas espectaculares que merece la gloria de ser catado, al menos una vez en la vida.
En mi lista de los quince espumosos para disfrutar en Navidad, no lo he incluído, optando más por el Imperial porque entre otras cosas considero que es más comercial y un peldaño más apto para todo tipo de públicos. Ya dirán algunos que estoy asustando al personal, diciendo estas cosas en voz alta y en público. Nada más lejos de mi intención. Simplemente creo que cada etiqueta y referencia de una bodega, sea esta cuál fuere; se plantea con un objetivo comercial diferenciado.
Este Celler Batlle en edición de añada 2002 tiene una firme personalidad, un punto de empuje y avanzadas complejidad y estructura vinosa, que tal vez no llegue a mucha parte de ese público que busca sólo una cosa cuando descorcha un cava : fruta fresca.
Setenta por ciento de xarel.lo y treinta por ciento de macabeo, con una crianza en botella de más de ocho años con tapón de corcho y sobre lías. Frutos procedentes de la finca La Plana, inmenso en percepción de sensaciones aromáticas, esbozando en copa parada un color amarillo dorado con estética brillante. Nariz que arranca con evocaciones cítricas, tostados y madera, punto de levadura, hinojo, vainillas, nueces, nota que me recuerda a frutos navideños y escarchados, balsámicos menos pronunciados y un fondo de indudable mineralidad.
Tiene en su entrada en boca un punto de dulzor frutal, fresco; que enlaza con la traza de acidez, madurez, elegancia y cremosidad en el avance.
La retronasal me aparece un tanta más avanzada que la nariz, la fruta navideña y los tonos de naranja escarchada presiden el escenario, con algún guiño de membrillo, crema catalana, anisados, nota especiada menos marcada que en la vía nasal, y el brote de mineralidad, ya descrito en nariz; que aquí se pronuncia más alto y que alarga su correcta envolvencia y su firme personalidad.
Lo califico en esta añada 2002 como más que muy recomendable.
Por cierto, lo caté en Burgos durante mi asistencia al salón El Alma de los Vinos Unicos, en compañía de Xavier Gramona, sin duda todo un honor.
El que quiera que lo descorche, pero por favor; que se tome su tiempo para apreciarlo en toda su extensión.

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