martes, 10 de diciembre de 2013

Bodegas Peique Ramón Valle Mencía 2009.



Un auténtico honor catar y escribir de una referencia como esta, enviada de modo desinteresado por los responsables de Bodegas Peique, sincero homenaje inter generacional al abuelo de la familia propietaria del dominio, que fue el iniciador de la saga y que plantó y cuidó el viñedo del que nacen los frutos de mencía, que sirven de base varietal a este vino.
En efecto, son cepas con una antiguedad de cincuenta y cinco años.
El proceso de vinificado acredita siete meses de crianza en barricas de madera de roble francés, ruso y americano, con un periodo adicional de cinco meses en botella, antes de salir al mercado.
Copa parada que exhibe un color apicotado con reflejos purpúreos, nariz en donde destacan desde el inicio aromas de fruta roja y negra maduras, con segunda instancia para tonos balsámicos, de grafito y suavemente ahumados.
Una boca magnífica, llena de viveza y frescura, más tendente a un amargor sugerente que al dulzor de la fruta, con prolongación y buena estructura. Sabrosa traza de acidez, que se depliega gallarda, con los taninos fundentes, y que extienden una huella de amargor equilibrada.
Atesora vida por delante, y en cuanto a la retronasal, advierto recuerdos de moras y frambuesas, balsámicos y florales, con un espléndido final que deja evocadores tonos minerales, entre grafito, salinidad y tierra.
Un vino que manifiesta una buena dosis de complejidad y que se muestra muy bien equilibrado, con la fruta siempre presidiendo el guión de cata.
Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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