lunes, 9 de diciembre de 2013

Bodega Peique Godello 2012.



Mi agradecimiento a los responsables de la bodega berciana Peique, por su desinteresado envio de muestras, siendo la correspondiente a este vino blanco, monovarietal de godello, la que ocupa el espacio de esta entrada del blog.
Acredita cinco meses de estancia en depósitos, sobre lías finas, y presenta en copa parada un color amarillo pajizo y brillante, con reflejos verdosos.
Nariz que en la primera aproximación deja recuerdos anisados y balsámicos, resinas; con la fruta un tanto tímida, aunque según se agita la copa, esta cobra mayor protagonismo. El conjunto aromático progresa en copa, va de menos a más, con notas cítricas, piña y albaricoque, flores blancas y hierba fresca, manteniendo en el perimetro una seña de anís e hinojo.
Boca sabrosa, con un punto de acidez que se despliega con firmeza y prolongación, viveza y la fruta bien marcada, textura untuosa en clave media, buena persistencia.
La retronasal habla de cítricos, ahora la fruta queda más marcada en ese testigo, dejando en segunda línea notas herbáceas y de flores blancas y amarillas, con menor recuerdo anisado.
Sabroso y suave tono de amargor final, que apunta a una desembocadura de fina salinidad.
Un vino complejo, que engaña al principio, pues parece dotado de menos personalidad que la que acredita al final, cuando la cata ha finalizado.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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