domingo, 29 de diciembre de 2013

Bodega Dominio de Pingus Flor de Pingus 2010.


Botella regalo de un buen amigo, que pude catar y degustar durante la comida del día de Navidad de este año, y que presume de la tinta fina de Ribera del Duero, acreditando una maduración en barricas de madera nueva de roble francés Allier de dieciseis meses.
En copa parada acredita un color apicotado con bordes violáceos y alguna insinuación grana.
La nariz presenta fruta roja y negra madura y ligeramente en sazón, con alguna seña adicional de licorosidad, especiados dulces que se deslizan con suavidad, balsámicos y torrefactos, finalizando en puntos de mineralidad. El vino progresa en perfume, a medida que avanza su degustación, y en la tercera copa, acredita además de la fruta roja, ya más predominante que la negra; un punto de grafito y carbón vegetal.
La boca abre con carnosidad, buena pulpa frutal, sedoso en el avance, con los taninos potentes y globosos, fundentes; aportando aún una leve seña de astringencia, sabrosa y correcta.
Creo que es un vino que precisa aún de una leve guarda en botella, para terminar de afinarse.
De hecho, con un punto no disimulado de alcohol, precisa de un mayor redondeo, que sin duda, el tiempo le aportará.
Me ha gustado más la fase aromática, que la boca, y considero que es un vino, que sólo por el precio; necesita más guarda, tal vez entre ocho y doce meses más y en adelante.
La retronasal habla de ciruelas y cerezas, pimienta negra, confituras, algunos detalles florales rojos, balsámicos en clave de mentol, aunque muy leve; seña torrefacta, y la traza final que se agradece por aportar una sugerente mineralidad.
En el presente, lo califico entre recomendable y muy recomendable. Creo que progresará y podrá subir más peldaños hacia la gloria vinosa.



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