lunes, 16 de diciembre de 2013

Bodega Contador A Mi Manera 2013.


Catar un vino como este A Mi Manera en edición de añada 2013, en compañía del propio padre de uva, Benjamín Romeo; no es sólo un auténtico lujo, sino también una oportunidad para comprobar in situ, como viven sus creaciones algunos enólogos.
Benjamín no es hombre que busque notoriedad, como si quisiera que fuesen sus vinos los que lideren el único protagonismo, alzando la copa y ofreciendo algunas palabras sobre cada particular elaboración, pero con una poco disimulada intención de aparecer él, siempre en un decoroso segundo plano. De hecho, este A Mi Manera 2013, con fecha veintiseis de febrero de 2012 figura en este blog una entrada referente a la añada 2010 de esta misma referencia; llama la atención por sí mismo gracias al cadillac de la etiqueta, refulgente y además obra de Andrés, un chaval de poco más de trece años, cuyo futuro, visto lo visto; está tan claro como es su presente digno de admiración. Sin duda, orgullo de padre, todo un artista.
La casta tempranillo surgida de viñas asentadas en suelos pobres, asentadas en suelos arcillo calcáreos, con una vinificación que se desarrolla en tinos troncocónicos de diez mil litros. Una maceración carbónica, que el propio Benjamín define como "trabajo fino", calificativo al que yo añado el de potente frescura, sobresaliente fruta y mucha prolongación.
Uno de esos vinos que acredita mi ducha de fruta, concepto que suelo usar con cierta frecuencia, y que da una idea de lo mucho que me gustan los vinos que llenan el paladar, que generan untuosidad en el avance, y que demuestran una longitud y una vinosidad, dignas de aplauso.
Copa parada que exhibe un color apicotado brillante y oscuro, con reflejos violáceos, nariz en donde abundan los recuerdos aromáticos de frutas rojas y negras maduras, con matices florales, un punto balsámico y otro láctico, siempre dominando la fruta, que se muestra muy expresiva.
Boca densa, sabrosa, plenitud frutal en arranque y avance, con una buena seña de acidez, algunas notas golosas, con la fruta dominando toda la cata.
Buena viveza y persistencia, con la retronasal que abunda en frambuesas, cerezas y grosellas, pétalos de flores rojas y violetas, algún fino tono de regaliz y uno menos marcado de yogur de frutos del bosque.
Amplio, potente y extenso.
Gran añada, esta 2013; que defino como más que muy recomendable.

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