martes, 12 de noviembre de 2013

Nino Franco Grave di Stecca Brut 2010.



Con fecha nueve de Diciembre de 2011 figura en este blog una crónica de cata, referente a mi estancia en el Decanter Fine Wine Encounter londinense, que menciona mis impresiones sobre esta misma etiqueta de un prosecco, que como ya versaba en aquella entrada pretérita homenajea un icono de la coctelería, el Bellini, creación de Giuseppe Cipriani en el legendario veneciano Harry´s Bar, factura que data del año 1948, y que por suerte ó para desgracia del espumante italiano, siempre se termina relacionando con él.
Agradezco a los responsables de esta bodega su envio desinteresado de muestras, y puestos a realizar mi crónica de cata de este Grave di Stecca Brut, un charmat elaborado con frutos de glera, chispeante y fluído, con buena integración del carbónico, pese a que en sus inicios se muestra un tanto percutor.
Tiene viveza en nariz, y puede que su peso final en boca quede un tanto liviano, no marcado en exceso, pasando por boca con ligereza, quedando en el final un tanto inacabado.
¿Qué quieren que les diga?, no es, ya lo decía en mi entrada de Diciembre de 2011, la referencia que más me gusta de esta bodega, pero lo que no puedo ni debo negar es que es un refrescante y frutal vino espumante, trazado con espíritu cítrico y floral, con una esencia aromática que despliega perfume de frescura, algunas trazas de levadura. De lo que mi memoria almacena, creo que esta añada es mejor que la del 2009, tiene mayor viveza y su acidez se muestra con mayor plenitud.
La legendaria parcela de viñedo Grave di Stecca da frutos de glera que tienen credenciales de franqueza varietal, de eso no hay duda.
Creo que no es un prosecco largo, marcado e intenso, pero incluso en la parte final de su cata, cuando llegamos a la retronasal, he descubierto, en esta añada 2010 unos matices frutales débiles que suponen, siempre en clave casi imperceptible, aunque muy complejos, ya que he dado con un tono cítrico, pero también meloso y floral. No es un prosecco para beber esperando de él unos matices profundos, ni siquiera de grandes complejidades, pero sí garantizo que catado con una buena dosis de concentración, aporta más profundidad de lo que parece en primer término.
Va de menos a más, al menos en esta añada.
Lo califico como recomendable.

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