lunes, 11 de noviembre de 2013

Granja Nuestra Señora de Remelluri Lindes de Remelluri Viñedos de San Vicente 2010.


Visitar Remelluri no es sólo una experiencia, es comprobar de primera mano que el mundo del vino y su cultura tienen lugares mágicos, en los que piedra, tierra y viñedo se unen para constituir plazas llenas de carga telúrica, de un encanto que se transmite sólo con parajes como el que forma el templete de Nuestra Señora de Remelluri, rodeado de una fértil y plural vegetación y unas parcelas de viñedo que resplandecen, intensas en potencia estética y biológica.
Remelluri es una de esas bodegas que asoma con timidez, tras atravesar la localidad de Labastida, y que una vez que te vas acercando hacia su entrada, te enamora, diría que gracias no sólo al prodigioso emplazamiento, sino también al encanto del personal que allí te atiende, empezando por la hermana y la madre del winemaker Telmo Rodríguez, mujeres que se sienten orgullosas, como no podía ser de otro modo; de poder compartir con sus visitantes, un entorno natural y vitícola de tanta belleza.
En mi última y reciente visita, acompañado de un grupo de buenos amigos, pude disfrutar de varios vinos, entre ellos el presente, Lindes de Remelluri Viñedos de San Vicente en edición de añada 2010.
Con fecha tres de Enero de 2013, figura en este blog una entrada en donde redacté mis impresiones sobre la añada 2009 del Lindes de Remelluri, versión compacta de parcelas de viñedo, ya que Telmo decidió bifurcar para la añada 2010, su Lindes, en dos etiquetas y vinos de diferente procedencia. Quiere Telmo que nosotros los consumidores podamos distinguir y homenajear a la vez y por separado a los viticultores y viñedos de dos zonas de Rioja, cercanas pero diferentes, San Vicente de la Sonsierra y Labastida.
En esta entrada traigo a colación mis impresiones sobre el vino de Sonsierra, elaborado con frutos de las castas tempranillo, garnacha y graciano, con doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés, setenta por ciento; y americano, treinta por ciento.
No hay duda de su procedencia en cuanto la copa se arrima a nariz y boca, vino potente y carnoso, mucha fruta, demostrando equilibrio en su expresión aromática, con primarios recuerdos de fruta roja madura, nota licorosa, tonos silvestres, matorral de monte bajo y pétalos de flores, esencia balsámica muy marcada, con especiados llenando el perímetro del perfume.
La boca exhibe plenitud y lozanía, nervio musculoso, si bien demuestra un aire de astrigencia que me hace pensar en más tiempo de guarda en botella para expresar más templanza. Linea de acidez prolongada, con los taninos alzados y robustos, punto de amargor en encías, buena seña de persistencia. La retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, sensación láctica, cremosa; con un rotundo guiño balsámico y silvestre, especiados ligeros que traduzco en pimienta negra y un liviano punto de vainilla, casi renunciable.
Califico esta añada 2010 del Lindes de Remelluri Viñedos de San Vicente entre recomendable y muy recomendable. Progresará más tras una guarda responsable en botella.


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