sábado, 2 de noviembre de 2013

Château Jas de Bressy 2010.

Vino catado durante mi asistencia a la feria bordelesa Vinexpo en su edición 2013.
Un Chàteauneuf-du-Pape con señas de identidad lozanas, que traté de graduar con visión parabólica de futuro, teniendo en cuenta que una añada 2010 de esta apelación, catada en pleno año 2013, es aún un bebé, con clase; pero infantil a fin de cuentas.
Es un vino con las castas varietales garnacha y syrah bien fusionadas, tendencia a la sutil expresión en boca, con innegable fluidez, pero aportando concepto de sustancia vinosa. A ratos parece un primo lejano de una borgoñona pinot noir, aunque deslumbra por su condición de complejidad silvestre, aún insinuante, no muy marcada, pero comenzando a alcanzar cierto protagonismo, junto a la fruta roja madura, siempre presente y bien encauzada.
Es un vino que desde su presencia en copa lanza notas de cierta condición femenina, color picota con algunos reflejos violáceos. Nariz profusa con cerezas y frambuesas, lácticos y balsámicos en segunda fila, aportando personalidad aromática, e iniciando en retirada esa magnífica sensación de adolescente naturaleza, hay una nota de jara, punto forestal y de monte bajo.
La boca es sabrosa en la entrada, demuestra sapidez y dulzor, pleno en el avance, marcando flores rojas y guindas, con los taninos golosos y finos, un punto de licorosidad, dejando buena seña de persistencia, aportando en la retronasal guindas y cerezas, lavanda y jara, guiño de fruta negra, y una sustanciosa fase final en donde las hierbas aromáticas ganan terreno.
Un vino de buena complexión, con personalidad propia, y de cuya cata surgen evidentes notas varietales. Está aún joven, pero ganará muchos enteros en su gloria personal.
De momento, lo califico como muy recomendable.

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