domingo, 10 de noviembre de 2013

Casar de Burbia Mencía 2009.



Como en todas las entradas referidas a comentarios de cata de muestras que me envían de modo desinteresado las bodegas de España y de todo el mundo, comienzo agradeciendo una vez más a la bodega Casar de Burbia su contribución a divulgar la cultura vitivinícola, sirviendo yo de intermediario entre mis lectores habituales y el vino que cato, y presento en este blog.
Se trata de un monovarietal de mencía, con pequeño aporte de garnacha; de esa gran zona española denominada Bierzo, que cuenta con una maduración de ocho meses en barricas de madera de roble americano, hermano pequeño del Hombros, que ya comenté en algunas entradas pretéritas de este mismo espacio. La Finca Valdepiñeiro concede los frutos para su elaboración, estando localizada en una altitud de seiscientos metros y asentada en suelos de composición arcillosa.
Vino que en copa parada muestra un color rojo apicotado con reflejos purpúreos, nariz que exhibe un fino pero intenso tono aromático, frutas rojas maduras y confitadas, pétalos de flores rojas, balsámicos y naturaleza, puntos de matorral y bosque, con sensación final de terrosidad.
La boca imprime en la entrada una nota de buen dulzor frutal, acidez en traza de media intensidad, taninos golosos y algo desafinados aún, con un suave hilo de amargor que percute en las encías, aunque sin resultar desagradable. Llena persistencia, con una retronasal que narra evocaciones de frambuesas y arándanos, matices de mermelada, lácticos que dejan paso a resinas y matorral, con el mismo final mineral que en la fase aromática.
Un vino agradable, pendiente de un punto más de afinación, que califico en esta añada 2009 como recomendable.

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