miércoles, 27 de noviembre de 2013

Bodegas y Viñedos Arpelaza Tinto 2012.




Si algo me ha llamado la atención en un examen a priori de esta referencia de Bodegas y Viñedos Arpelaza, es la frase que viene impresa en su etiqueta principal y que me parece una pura genialidad.
Tierra firme y pedregosa, que desde sus adentros siente latir el corazón del vino. Criado a la sombra del tiempo y forjado en calendarios de paciencia.
Pura poesía y sana realidad.
Agradezco a los responsables de esta bodega de la denominación de origen Arlanza su contribución con este espacio de divulgación de la cultura vitivinícola, mediante el envio desinteresado de dos muestras de su vino joven, monovarietal de tempranillo.
Tras la vendimia, se procede al despalillado, y a continuación se continúa con una maceración prefermentativa, y un posterior fermentado en depósitos de acero inoxidable con control de temperatura, y un final descube, que tras una ligera clarificación y filtrado, precede al embotellado.
Es un vino goloso, muy franco en cuanto a varietal, con un color en copa parada que muestra tonos apicotados oscuros intensos, con reflejos violáceos.
Nariz profusa en fruta roja y negra maduras, puntos lácteos, balsámicos y florales que compiten en intensidad, favoreciendo un perfume de buena complejidad, aunque siempre con la fruta en primer término. Hay buen arranque en boca, sensación de fruta dulce y fresca, media traza de acidez, esta no muy intensa; con un despliegue efectivo de frescor.
Tiene buena seña de persistencia, con la esencia retronasal que nos habla de moras y violetas, alguna nota de frambuesas y fresas, con un guiño cítrico no demasiado marcado, puntos de regaliz y yogur de frutos del bosque, pétalos de flores.
Un vino que marca bien su alma frutal, y que califico en esta añada 2012, como muy recomendable.
De esos vinos que se beben con facilidad y que cumplen de sobra con un buen grado de complejidad y personalidad.

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