lunes, 4 de noviembre de 2013

Bodegas Campillo El Niño 2012.



Una presentación, una novedad en el mercado.
Agradezco a los responsables de Bodegas Campillo su cordial colaboración con mi proyecto de divulgación de la cultura vitivinícola mediante el envio desinteresado de esta muestra de su niño, una fusión varietal con proporción mayoritaria de la casta tempranillo, con un diez por ciento de graciano.
Vino que se elabora mediante una inicial semi maceración carbónica, y una crianza en barrica nueva de roble de siete meses.
Vino jovial, lleno de fruta, con una buena mención implicita al Rioja de siempre, dando en copa parada un color rojo picota de buena y firme intensidad, con reflejos purpúreos.
Nariz que despliega sensaciones aromáticas de fruta roja fresca, fresas y cerezas, con alguna nota balsámica menos apreciable y un guiño de pétalos de flores rojas.
Desarrolla frescura en el perfume, con la boca iniciando en el arranque con un punto amplio de dulzor proveniente de la fruta, seña de prolongada acidez que se encarrila en una traza de media intensidad, con un asomo vinoso que de nuevo llena la boca de frutales evocaciones.
Media alta persistencia, con una bonita nota en la retronasal que me ha recordado a fresas de mata, cerezas en un buen punto de maduración, de esas que cuelgan de las ramas cuando los turdus philomelos frecuentan su visita a los cerezos; intención láctica no muy pronunciada, flores de pétalos rojos.
Un vino niño que se presenta dicharachero y lozano, con unos aires de tempranillo bien logrados.
Lo califico en esta su novicia añada entre recomendable y muy recomendable.

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