lunes, 4 de noviembre de 2013

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : Bar Restaurante Oxford Autol.



De las muy recientes jornadas de la seta y el champiñón de Autol, escribiré largo y tendido en próximas entradas. De momento y como aperitivo, incluyo este engarce entre vino y pincho, sugerido por un establecimiento ya clásico en esa localidad de la Rioja Baja, cuyo mérito, doy plena fe de ello; consiste en un trabajo sin desmayo para satisfacer a sus clientes, para elaborar una cocina tan sencilla como variada, para hacer de la comida casera, muchas veces deseada por encima de grandes platos minimalistas por muy elaborados que resulten; un templo de obligada visita.
Ir a comer al Oxford de Autol es como sentirse en casa, simple pero no frecuente secreto.
Contrapunto de solomillo de buey con frutos de la tierra de Autol, un nombre literario para una tapa que hace de la sencillez su más efectiva virtud.
Se trata en suma de una cobertura de champiñón rellena de una porción de solomillo de buey con bechamel y un aporte de varios tipos de pimienta, envolviendo todo ello en un crujiente empanado.
Uno de esos pinchos que se come con facilidad, que llena la boca de diversas texturas y que juega con los contrastes en cuanto a variedad de sabores.
Para emocionar los puntos de sabor de esta tapa seleccioné un vino tinto joven y yo añadiría que jovial, como es el Tempranillo joven en edición de añada 2012, de la bodega Marqués de Reinosa, una cooperativa que merece más letras que las de esta entrada, y que rinde con su nombre homenaje a Don Joaquín Garralda Oñate, que fuera Conde de Autol y Marqués de Reinosa, además de marino de guerra y senador.
Este es el tipo de vinos que no me canso en reivindicar, en un mercado como es el internacional, tan dado a gloriar Beaujolais franceses, a los que desde luego nada tienen que envidiar los vinos tintos jovenes y las maceraciones carbónicas de España.
La tempranillo por bandera, en un vino que se deja beber con agrado, que cubre bien nariz y boca, con un tono que en copa parada exhibe una gama cromática oscura apicotada y violácea.
Nariz de empaque, con sabrosos aromas de fresas y cerezas, tonos lácticos y un punto de pétalos florales violeta.
La boca es plena en cuanto a aporte de fruta, buen recorrido desplegando frescura, hay instantes de crepitante impacto, con dulzor y amabilidad, lozanía por doquier. Tiene un buen tono de persistencia, suavidad y cremosidad, esta en menor medida.
En la retronasal hay evocaciones de fresas y cerezas, pétalos florales y una sensación perimetral de yogur, punto cítrico débil.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
En fin, bonita armonía entre pincho y vino, con evocaciones plenas de la tierra de Autol y alrededores, que da a luz vitis vinifera y micología en alegre compaña.

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