sábado, 19 de octubre de 2013

Los apoyos se valoran.


Cuando empecé con esto del blog, más por inercia que por estilo, era un poco menos vinoso de lo que soy en la actualidad. Sigo pensando tras esta mi andadura en el mundo del vino, que sólo sé que no sé nada, y que cada vez que descorcho una botella, visito una bodega ó hablo con cualquier personaje de la amplia galería que ofrece este mundo de la cultura vitivinícola, aprendo un matiz más, una secuencia adicional que me da más valor y que desde luego, amplia mi gama de colores respecto a mi adorado vino.
Me decía un cliente del despacho hace pocas fechas ¨he leído tu blog y pareces un poeta del vino¨, lo cuál aparte de un cumplido es un doble orgullo, primero por lo de poeta, siempre admiré a los herederos de Safo, Sófocles y Tirteo, pero también por lo que encierra el término poeta del vino, romanticismo y pasión en un mundo tan dado al consumismo salvaje y a las crisis hipotecarias.
El pasado sábado estuve comiendo y compartiendo charla con un gran maestro del Rioja, Ezequiel García, el que por cierto me dijo que le ensalzo demasiado. Craso error por su parte, lo que yo ensalzo es al hombre capaz de lograr que las viejas añadas de Imperiales y Viña Reales sigan a día de hoy tan estupendas y bien matizadas, cuando uno decide descorcharlas.
El hombre cuya pasión por el vino hizo grande a que sepamos dos bodegas de Rioja, y a vete tú a saber cuantas más. Un hombre ya curtido en años, cuya memoria se conserva plena y cuyos recuerdos son un tesoro para alguién que como yo sólo pretende aprender de este mundo de las viñas y los terruños.
Sigo aprendiendo después de estos años de andadura más ó menos exitosa con el blog, y lo hago siendo agradecido y valorando a quienes desde un inicio apostaron por mi, por mis métodos de cata y escritura, por la pasión que atesoro y de la que me siento orgulloso.
Hombres de vino como Jesús Madrazo, Luis Valentín, Jose Luis Gobantes, Enrico Rivetto, Francisco Calvache, Rubén Pérez Cuevas, Manuel Muga, Jose Uriszar, Oscar Tobía, Juancho Asenjo, Jordi Melendo ó el propio Ezequiel. Mujeres de vino como Carmen Enciso, Raquel Pérez Cuevas, Leire Tejada, Barbara Palacios, María Eugenia Casado, María Luisa Ruiz Nanclares, Alcaldesa de Ollauri; Chantal Bregeon Gonet ó Cristina Hernando.
Personas que me apoyaron en mi labor diaria de catar y publicar, que vieron que lo que hacía iba más allá de la propia afición, y que prendieron en mi la llama de la continuidad.
Amigos también los hubo que apoyaron la partida, pero ya se sabe nunca debe mezclarse amistad con negocios, y para ellos mi reconocimiento llega en un discreto silencio, ellos saben a quienes me refiero.
Puestos a escribir un artículo, quería que esta vez fuese de agradecimiento, y que si he olvidado a alguién que por favor me perdone.
Para ellos mi más cortés agradecimiento por su cercanía constante y por resolver tantas dudas, al tiempo que por servir de fuente de aprendizaje en mi labor.
Seguiré dando la lata siempre que me dejéis...., todo sea por el bien del vino.

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