jueves, 24 de octubre de 2013

El vino más caro nos sabe más rico...


http://www.larioja.com/v/20131023/cultura/vino-caro-sabe-rico-20131023.html
Leo en La Rioja Digital un interesante artículo de Antonio Remesal, en el que de un modo directo engarza su opinión con la del Doctor Rangel, catedrático de Economía del Instituto Tecnológico en la californiana Pasadena, según la que los seres humanos y nuestro peculiar cerebro tendemos a valorar más los vinos por precio y envoltorio que por su contenido.
Hace pocos días un anónimo dejaba su comentario en una de las entradas de este blog acusándome de marquista. Dios me libre de no aceptar las críticas, pero lo que no estoy dispuesto es a cargar con alforjas que no me corresponden. Creo que para acusarme de marquista, ó bien no ha seguido mi trayectoria de cata y redacción, ó bien andaba un tanto despistado el día que decidió dejarme esa sentencia.
Todos mis lectores habituales saben que acostumbro a catar todo lo que encuentro en el camino, y que de un modo habitual suelo catar a ciegas, enfundando las muestras en papel de aluminio y revolviéndolas hasta perder el Norte identificativo.
Muchas veces me has sugerido que junto a mis entradas ponga el precio de cada una de las referencias catadas que voy publicando. Siempre me he negado a hacerlo.
Yo no valoro los vinos por el precio, ni siquiera por su vestimenta ó tipo de botella.
Ha habido vinos de postín que me han decepcionado, vinos de bodegas muy populares que no han figurado en mi blog con el calificativo de, siquiera; recomendable.
Y de igual modo ha habido vinos desconocidos para el gran público, vinos que se venden a ínfimos precios en las estanterías del supermercado, que me han resultado impecables en carácter y personalidad.
Lo del Doctor Rangel me parece creíble, el mercado del vino tiene su gran parte de lujo y glamour, de pijería, como dice Remesal en su artículo; pero quedamos aún algunos que más allá de la prensa rosa vitivinícola, nos preocupamos más por contenido que por continente, más por el vino que por su precio de venta al público.
He catado muchos vinos en todo este tiempo, y con mi gusto personal y subjetivo por bandera, puedo ser categórico cuando afirmo que los vinos más caros no siempre me han sabido más ricos.
De igual modo, tampoco los vinos más baratos me han resultado siempre ni los más ricos, ni los menos sabrosos.
Secreto sólo hay uno : a mi las bodegas que me envían muestras no me dicen lo que valen, tampoco yo lo busco, no al menos antes de catarlos. De hecho, hay muchos vinos, la mayoría; de los que no podría ni decir que precio tienen. Catar a ciegas es importante, a veces se dan curiosas sorpresas.
Siempre pongo como ejemplo una cata a ciegas que organicé años atrás, con la pinot noir como protagonista. Había referencias francesas, españolas, norteamericanas, alemanas y una australiana.
Fue curioso comprobar como casi la total unanimidad de los presentes nos decantamos por uno de los vinos alemanes, y como dos de los que menos gustaron eran franceses.
El vino más caro no sabe más rico, no si para catarlo se toma la vía de la ceguera.
El experimento estadístico del Doctor Rangel está muy bien, pero la próxima vez debiera realizarlo con botellas tapadas. Después ya me dirá...

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