viernes, 11 de octubre de 2013

De Luze VS Fine Cognac.


Hace ya un tiempo que los responsables de Cognac De Luze me enviaron esta muestra de su referencia al objeto de mi cata y análisis, y aunque con retraso; me dispongo a comentar en esta entrada del blog, las impresiones que me ha merecido su degustación.
Como siempre, lo primero es agradecerles su desinteresada colaboración con mi labor de divulgación de la cultura vitivinícola.
Aprovecho la ocasión para lanzar una breve pincelada sobre el mundo del cognac, a veces tan desconocido y sin embargo, tan relevante.
Debemos al geólogo francés Henri Coquand la primera clasificación histórica, que data del año 1860; sobre los suelos de la apelación Cognac, que ha servido para describir así mismo sus diferentes tipologías, a saber : Champagnes, dividida en dos Grande and Petite Champagne, y Borderies y Bois, dividida en tres, Fins Bois, Bons Bois y Bois à Terroirs.
Esta clasificación fue ratificada en 1938.
De Luze Cognac es un dominio avalado por veinticuatro generaciones elaborando el producto, siguiendo lo que ellos mismos denominan como savoir-faire, naturalidad sin aditivos de ninguna clase, siguiendo siempre la tradición de la familia Boinaud, propietaria del dominio.
En la etiqueta que nos ocupa hablamos del cognac básico de esta bodega, afrutado, ligero y suave, con un bello color ambarino, con reflejos dorados, buen brillo y pureza plástica, con la nariz que abunda en cítricos, naranja y membrillo, con tonos tostados suaves, flores blancas, nueces y orejones, buen empaque aromático.
La boca tiene un perfecto equilibrio, es franca y amplia, pero siempre bien encarrilada, hablo de suavidad y elegancia, magnifica untuosidad, con estructura y notas sinceras de fruta. Los tostados aparecen siempre en segunda fila, ganando incluso los detalles florales más protagonismo. Es un cognac joven, sutil, que aporta licorosidad pero dejando señas anchas y largas de fruta, en la retronasal advierto sugerentes matices de fruta escarchada, evocación personal de uno de los tres banquetes del gran François Vatel dedicado a la Reina de Francia. Es una retronasal magnífica en donde por momentos, la lozana personalidad de este cognac lo convierte en un paradigma de la fruta, más allá de tostados y recuerdos más complejos, incluso hay atisbos florales certeros y llenos de encanto.
Hechicero, nada rebuscado, vivo y prolongado en cuanto a directa complejidad.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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