viernes, 25 de octubre de 2013

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : Bar Angel Logroño.




La legendaria presencia del pincho de champiñón en la logroñesa calle Laurel tiene un buen espacio de presente en el Bar Angel, en donde si usted desea enlazar vino y tapa, tiene que tener muy claro que el punto micológico es el principal valuarte que este establecimiento le ofrecerá, lo cuál, se lo aseguro; no es poco.
El sombrero del champiñón, tres en este caso; engarzados por un recurrente palillo y en su punto más alto el remate de una gamba, con la cercana plancha como mater herramienta, simpleza pero sabrosa combinación culinaria, muy de Rioja, que a fin y al cabo los champiñones de Rioja Baja tienen su hidalga fama nacional e internacional.
Los puede comer usted frescos y en conserva, algún día dedicaré en este blog una entrada para elogiar las conservas micológicas, que cuando tienen calidad poco tienen que envidiar al fresco hermano.
El Bar Angel está localizado en el número doce de la calle Laurel, y sin duda es uno de los templos logroñeses del champiñón.
Para acompañar el pincho en cuestión seleccioné el Luis Alegre Crianza en edición de añada 2010, en cuya etiqueta se puede distinguir la expresión Viticultura de Precisión, un concepto que no entiendo bien a qué se refiere, pero que al menos resulta peculiar.
Fusión vitícola de las castas tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, con frutos vendimiados en viñas situadas a quinientos metros de altitud, en las inmediaciones de Laguardia. Maduración de catorce meses en barricas de madera nueva de roble francés y americano, con un afinado de doce meses en botella antes de salir al mercado.
Copa parada que muestra un color apicotado con reflejos grana, nariz bien afinada en cuanto a fruta roja madura, tiene señas aromáticas de balsámicos suaves, algún aire tostado y un perimetro de perfume especiado, no demasiado cargado.
Boca que anuncia desde el arranque un medio punto de dulzor, bien trazada la línea de acidez, despliega frescura, apunta buena longitud y persistencia, con los taninos suaves y bien pulidos. Retronasal que exhibe evocadores recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, vainilla, ebanistería muy liviana y un punto balsámico que ayuda a prolongar sensaciones.
Un vino amable, con buen equilibrio.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.
Sólo les queda llegarse a Logroño y gozar de este premio micológico y vinoso.
Les gustará, sin duda.

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