lunes, 30 de septiembre de 2013

Bodega V de Valmores Añadas 2006 y 2007.




Comienzo dando mi agradecimiento a los responsables de esta bodega madrileña por su envío desinteresado de muestras, dos en concreto; correspondientes a las ediciones de añada 2006 y 2007.
Localizada junto al municipio de Nuevo Baztan, en un pequeño valle de la Alcarria madrileña y en un bello paraje en donde la naturaleza alcanza un hermoso esplendor, los suelos en los que se asientan los viñedos madre de los frutos con los que se elabora el vino tienen una composición limo arcilloso calcáreo, con la cercanía de un arroyo que les da plena cobertura.
Uvas de cabernet suavignon, merlot y syrah que fundamentan un estilo de vino suave, profundo, que seduce por una compleja expresión aromática y un potencial vinoso que envuelve boca y paladar.
Perfil de crianza, con un color en copa parada que exhibe rojo apicotado con reflejos grana en el caso de la añada 2006 y purpúreos en la 2007, matizando en función de una mayor lozanía la intensidad cromática.
La añada 2006 se desenvuelve en nariz con recuerdos de fruta roja madura algo sazonada, tonos especiados dulces y un punto silvestre y de matorral de monte bajo, que aporta personalidad al perfume. Arranca en boca con buen tono de dulzor, la fruta protagonista en el guión, dejando la madera bien integrada en el conjunto, pero siempre en segundo plano. Buena firma de acidez, que se despliega orgullosa, con los taninos finos, golosos y pulidos. Plenitud en la persistencia, con los recuerdos de la retronasal que abundan en ciruelas rojas y frambuesas, vainilla y clavo, jara y matices silvestres, recuerdos de madera y resinas, alguna fina salinidad, un conjunto que a mi me ha recordado a bosques, páramos y monte.
Un vino con una expresión muy evocadora, que en su añada 2006 califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
En cuanto a la añada 2007 tiene un guión similar, con la fruta roja madura algo menos sazonada, nota de vainilla y la madera algo más marcada en la aproximación inicial a nariz, aunque tras agitar va quedando rezagada. Tiene ese mismo concepto aromático silvestre, y en algunos instantes me recuerda a ese pasaje que todos llevamos en nuestra memoria, cuando caminamos por senderos montañosos y de pronto frotamos con los dedos de la mano las hojas de un matorral elegido al azar en nuestro camino. Un punto muy natural, que aporta sensaciones siempre prendidas de la memoria.
La boca se muestra más fresca en cuanto a dulzor y acidez que en la añada anterior, deja un tono de tanicidad más plena, aunque con los mismos referentes de finura y dulzor, amplio y largo, con la persistencia en seña de franca intensidad.
Tiene buen nervio y la retronasal aporta sensaciones de ciruelas rojas, con un guiño de pétalos de flores rojas, jara y matorral, especiados ligeros, clavo y vainilla; con una ferviente sapidez que prolonga las sensaciones desplegadas en su recorrido.
Califico esta añada 2007 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Ambas añadas equilibradas, con buena seña de extracción, con una firme frescura y personalidad frutal.
Una bodega a seguir muy de cerca, con unos vinos que lejos de lanzar fuegos de artificio, se muestran nobles y contundentes en cuanto a vinosidad.

2 comentarios:

  1. Como siempre mis felicitaciones al Maestro por sus comentarios certeros y co una redacción envidiable. Mis saludos.

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  2. Gracias por tus amables palabras amiga mía ...

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