viernes, 27 de septiembre de 2013

Bares,qué lugares...Vinos y Pinchos : Colmado Ibérico Bilbao.


Puestos a innovar en cuanto a las entradas de este blog de cultura vitivinícola, y con el permiso de mis lectores, también gastronómica, inicio una nueva sección que traerá de modo regular un vino con su correspondiente pincho, ó tapa, que a fin de cuentas es lo mismo, pinchar que tapear.
Para esta novedad he seleccionado un establecimiento de la capital vizcaína, Colmado Ibérico, digno en cuanto a selección de vinos y galería de pinchos, en donde además de picar y beber, se tiene acceso a un servicio de carta y hasta a un colmado, de ahí su nombre; en donde se puede adquirir desde embutidos, vinos y quesos, hasta pan y productos gourmet, buena conjunción para amantes de la buena mesa.
Mi selección consiste en un crianza de Bodegas Sonsierra en edición de añada 2010 y en un champiñón relleno de crema de queso y jamón ibérico.
Buena fusión, con una tapa sabrosa, bien trazada, con un exterior crujiente mediante un rebozado y un interior en donde la mezcla del jugoso champiñón y las texturas de la crema de queso, suave; y el magno imperio gustativo del jamón ibérico, picado; conceden al conjunto un punto de sapidez digno de aplauso. Me ha encantado aunque tal vez, la crema de queso debió salir a barra un tanto más cremosa de lo que apareció, cuestión de calor adicional. Sin embargo la estética y presentación del pincho, su aspecto externo, el ritmo de masticación y salivación que imprime en boca,  y su gallarda condición de semi croqueta, sin serlo; son del todo loables.
El vino se presenta en copa parada con un color apicotado con buen brillo y reflejos violáceos. Nariz en la que asoman recuerdos de fruta negra madura, con algunos puntos iniciales especiados y tostados que van aclimatándose al conjunto, dejando protagonismo a la fruta.
Tiene un matiz mineral en el final que sobresale con mayor intensidad en la vía retronasal, ya al final de la cata.
Boca que desata gran frescura desde el inicio, con un punto de dulzor frutal más breve, tiene buena sustancia y concentración, los taninos aparecen firmes pero gustosos, buena seña de persistencia en clave media. Retronasal en la que aparecen notas de moras y ciruelas rojas, con vainillas y algún tono balsámico de menor contenido. Ya hacia el final descubro un matiz de mineralidad contenido pero expreso.
Lo califico en esta añada 2010 como recomendable.
Vino con una maduración de doce meses, en barricas de madera de roble americano, un monovarietal de tempranillo, suave, con volumen medio e ideal para armonizar con pinchos de barra.
Me queda recomendar una visita a este templo del buen embutido y los sabrosos pinchos, sito en la calle Alameda de Urquijo número veinte del bocho. Saben lo que se traen entre manos. Se lo aseguro.

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