sábado, 28 de septiembre de 2013

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : Enedé Logroño.





Segunda entrega de mi nueva sección en el blog, un homenaje sincero a los establecimientos con barra, esos lugares a los que el grupo madrileño Gabinete Caligari ya elevó a los altares en una de sus canciones, en los que unos minutos de retiro voluntario suelen convertirse en un paraíso físico y espiritual para visitantes e invitados.
Hoy traigo a colación al Enedé, local situado en el número treinta de la Gran Vía logroñesa.
Un coqueto local que gira en torno al cerdo ibérico y en donde pueden degustarse desde sabrosos embutidos, hasta presa con rúcula y patatas fritas en bocadillo, secreto y una buena selección de golmajeros postres.
Tal vez pueda progresar algún peldaño más ampliando su oferta de vinos, sobre todo estando situado en pleno centro neurálgico de la capital de La Rioja.
Me decanté por un vino tinto joven de Bodegas Riojanas, que en edición de añada 2011, sí lo han leído bien; acompañé, servido en protocolaria copa al uso; por un pastel de crema de queso con cerezas.
Habida cuenta de la hora del servicio, más menos las once y media de la mañana, la propuesta, por encima de embutidos y carnes porcinas; me resultó original.
Un maridaje de vino tinto joven con un goloso dulce pastelero de perfecta estética.
Hay tonos de mantequilla y queso, un tono de dulzor contenido, nada exagerado como suele ocurrir en algunos casos similares, hay un suave matiz de pastelería, con las cerezas ofrecidas en abierto pero como actrices secundarias.
En cuanto al Canchales 2011 se escenifica con una condición monovarietal de tempranillo, con frutos obtenidos en viñedos con una antiguedad de entre treinta y treinta y cinco años, situados en el término de Cenicero a una altitud media de entre cuatrocientos cincuenta y quinientos metros.
Maceración carbónica, plena y bien conservada, pese a no estar hablando de una añada 2012, que se despliega con frescura frutal y un color apicotado intenso con reflejos violáceos.
Nariz que llega poblando los sentidos aromáticos de buena fruta roja y negra maduras, pétalos florales, balsámicos integrados y en segunda instancia.
La boca desarrolla buena frescura, línea media de acidez, tiene punto de dulzor que apunta un breve sentido confitado, perlas florales en su llegada a paladar, presentes también en la retronasal.
Es un vino afable de media alta intensidad, y repito, aún siendo una añada 2011 está en muy buen estado de forma. Conserva su entidad de juventud y maceración.
Por cierto, el término Canchales rinde homenaje a un antiguo distribuidor de la bodega en la capital de España, que vivió un apasionado romance con la pelota vasca y el Jai Alai, y que era un más que habitual espectador en las canchas en las que se desarrolla este deporte.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.
Buena armonía, tempranillo y pastelería, vino y dulce.
Recomiendo una visita a este local logroñés, acogedor y con una estética apacible.
El cerdo ibérico en Logroño tiene un más que digno representante.

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