lunes, 19 de agosto de 2013

Nivarius 2012.


Quiero expresar mi sincero agradecimiento a los responsables del proyecto Nivarius, que han querido compartir con este blog de cultura vitivinícola, una muestra de su vino blanco en edición de añada 2012, elaborado con una base varietal de tempranillo blanco y viura.
La finca La Nevera, bautizada de este modo por la presencia en sus terrenos de los restos arquelógicos de una nevera rupestre, tiene orientación norte y está localizada en una altitud de ochocientos metros, con una climatología sostenida más bien fría.
Estas condiciones, unidas a una crianza de cuatro meses en fudres de roble francés normando sobre lías, dan a luz un vino blanco con muy buen tono de frescura, amplio en matices aromáticos frutales. En copa parada muestra un color amarillo pajizo con reflejos verdosos, nariz que expresa recuerdos de pera de agua, puntos cítricos, flores blancas y amarillas, mentolados, alguna nota de vainilla y un fondo que se caracteriza por una liviana huella ahumada.
La boca tiene una entrada en la que la fruta muestra frescura, desplegando una buena traza de acidez, textura untuosa y un cierto punto de salinidad cuando el vino alcanza el paladar.
Hay evidentes connotaciones minerales, más claras en la vía retronasal, que vuelve a expresar cestillo de fruta blanca de hueso y cítricos, alguna seña cremosa y un suave punto de resinas.
Su mejor virtud, la huella frutal y esa punta de acidez que le da una buena chispa de divertimento durante toda la cata.
Lo califico en esta añada 2012 como recomendable.

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