domingo, 25 de agosto de 2013

Compañía Bodeguera Valenciso Blanco Fermentado en Barrica 2012.


Uno de los mejores logros de un catador es ir comprobando como una referencia de bodega va progresando desde la primera añada salida al mercado, hasta la más reciente.
Algo así me ha sucedido con este blanco fermentado en barrica de Valenciso.
Desde aquella primera añada que probé, durante una ya lejana cena en el Restaurante Las Duelas de Haro, hasta este 2012, ha llovido mucho vino.
Me comentaba Luis Valentín que él también, como creador del vino; va analizando con el tiempo como progresa en botella, y que catar ahora un 2009 deja claro que su blanco fermentado en barrica es un vino con perfil de avance, de esos a los que la permanencia en botella, les da un mayor empaque y personalidad.
De hecho, y mientras José Uriszar pintaba el viñedo, delante del caballete en el exterior de la bodega levantada años atrás según los criterios profesionales del arquitecto Alfonso Samaniego, pudimos catar este vino blanco, orientados en parte por las palabras del artista, que hizo en voz alta un avance de ficha de cata pleno de acierto, al menos a mi juicio.
Sólo discrepé en una de sus opiniones, la referente al membrillo presente. Creo que el vino aún no ha llegado a mostrar ese concepto, propio de los fermentados en barrica cuando llevan ya un tiempo en botella.
Con sólo mes y medio de botella, el blanco fermentado en barrica 2012 de Valenciso se mostró joven, fresco y lozano, con un color amarillo con reflejos verdosos y apuntes dorados aún livianos, nariz en donde aparecen iniciales notas ahumadas, según se agita la copa y pasan los minutos parecen desaparecer, con la fruta bien representada, cítricos, pomelo y limón; flores blancas y amarillas, herbáceos suaves. La boca se inicia con un arranque de plena frescura frutal, una larga traza de acidez, con el dulzor plegado pero presente, marcando equilibrio, textura pulposa y glicérica, moviendo el vino en la boca resalta; pronunciando longitud y exhibiendo una carnosa sensación retronasal, desarrollando más recuerdos de fruta, y dándome la íntima sensación de franqueza varietal y de larga vida por delante.
El vino, como bien indicó Luis Valentín, se elabora con frutos de viura y garnacha, procedentes de viñas viejas de Villalba, con un vinificado que incluye fermentación y battonages regulares hasta el final, detalle este que Luis me confesó haber aprendido de un ilustre profesor que tuvo en Francia, Denis Dubourdieu, considerado por muchos uno de los padres de la enología moderna.
Diez meses de envejecido en barricas de madera de roble ruso del Caúcaso, completan la elaboración de este vino, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Lo volveremos a catar Luis, y veremos como sigue creciendo.

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