jueves, 15 de agosto de 2013

Clos Capitoro 2011.



No podía dejar Vinexpo 2013 sin catar un vino legendario como este Clos Capitoro, con esos aires entre franceses y toscanos, no en vano los primeros habitantes de la isla de Córcega fueron ciudadanos de esa memorable región vinícola italiana. Puede que Pasquale Paoli y hasta el mismo Napoleón hubieran gozado con este vino, franco y potente, aguerrido y solemne.
Capus Taurus, el mar y el montañoso Valle de Prunelli, tres elementos concatenados entre sí que desde el año de fundación de la bodega corsa, allá por 1856; dan a luz un vino sugerente, peculiar y desde luego dotado de una buena amplitud vinosa.
En 1971 se da luz verde a la apelación Ajaccio y la familia Bianchetti, propietaria por varias generaciones de este dominio vitivinícola se consolida como la más reputada elaboradora de los vinos corsos.
En el presente son dos hermanas, Eloïse y Melissa, las encargadas de pasear el blasón de Clos Capitoro por todo el mundo, para goce y disfrute de quienes, como yo; se consideran unos fieles seguidores de un vino cargado de intensidad y expresión.
Sciaccarello, garnacha y nielluccio, por este mismo orden de representación varietal, forman la trilogía de uvas que dan vida a este vino, en cuyo proceso de vinificado hay espacio para una primaria maceración de dos semanas con remontados, una fermentación alcohólica que dura una semana bajo control de temperatura, y un maloláctica, a la que sigue un envejecido de veinticuatro meses en depósitos de acero.
En copa parada muestra un color apicotado con reflejos violáceos, nariz de buen perfume dejando recuerdos plenos de fruta roja y negra maduras, con algun guiño especiado, olivas verdes y tonos que me recuerdan por momentos a balsámicos, tal vez resinas. Hay un espacio final para motivos de matorral silvestre.
La boca es densa, llena de viveza y pulpa, marcando la fruta, con una textura sedosa, los taninos armados, con perfil globoso, forran las encías con carisma. Vino largo, que ensalza la fruta durante toda la cata, prolongando y resultando persistente en alta seña. Parece recrearse mientras acaricia el paladar, con la retronasal que llega con recuerdos de ciruelas, frambuesas y arándanos, algún tono de vainilla y pimienta, el mismo guiño de aceitunas verdes que en la fase nasal y un fondo que evoca salinidad y que deja una huella de matorral de montaña.
Profundo y equilibrado, en el instante de su cata precisa algo más de tiempo en botella para lograr un mayor afinado.
En cualquier caso, lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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