lunes, 19 de agosto de 2013

Bodegas Miguel Sánchez Ayala Manzanilla Gabriela.


Desde el año 1789, año de fundación de Bodegas Miguel Sánchez Ayala, las manzanillas de este dominio vitivinícola que cuenta con ciento veinte hectáreas de viñedo en propiedad, marcan un sello de finura e indudable elegancia en Sanlúcar de Barrameda.
La uva palomino trazada con el mimo suficiente, para incluso despachada a granel en esta manzanilla, resultar un digno ejemplo de lo que debe expresar un vino de solera.
Los responsables enológicos de estas bodegas sanluqueñas cuentan con un parque de botas muy ancianas, y Gabriela expresa toda la frescura y el aroma del velo flor. amplio en expresividad, suave y profundo en cuanto a personalidad.
Solera de doce escalas, con once criaderas, siendo la número seis triple.
Un complejo sistema de elaboración y unas condiciones de oxigenación continuadas que potencian el desarrollo del velo de flor.
En copa parada exhibe un color amarillo pajizo de cierta palidez con buen brillo, nariz que envía recuerdos salinos, con alguna seña cítrica de fruta, que abre un espacio posterior a frutos secos y a flores blancas y amarillas.
La boca despliega sensaciones de frescor, con una personalidad vinosa seca, fluidez en el paso, punzante con lengua y paladar pero en clave sugerente, hace salivar, imprime carácter a la cata, mostrando largura y sutileza.
La retronasal la identifico con almendra sin tostar, flores y salinidad marina.
Lo califico entre recomendable y muy recomendable.

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