lunes, 22 de julio de 2013

Hiruzta Txakolí 2011.


Con el santo y seña de Ama Guadalupekoa inscrito en la cabecera de la etiqueta, pude catar este txakolí durante una visita al bar Sirimiri de Irún.
La familia Rekalde, asesorada por los enólogos Ana Martín Onzain y Pepe Hidalgo, (casi nada...); comenzó esta aventura profesional en el año 2007 y a día de hoy cuenta con diez hectáreas de viñedo en las faldas del Jaizkibel.
Se elabora con una base varietal mayoritaria de hondarribi zuri y un pequeño aporte de gros manseng, con desgranado y estrujado, prensado suave, desfangado estático a baja temperatura, fermentación en depósitos con control de temperatura y una clarificación final.
Primera virtud, aunque es una añada 2011, catada en pleno verano de 2013; observo que el vino genera sensaciones mantenidas de buena lozanía y frescura, algo que no sucede siempre en este tipo de vinos.
Copa parada exhibe un color amarillo pálido con reflejos verdosos, nariz muy resuelta en cuanto a intensidad frutal, limón, manzana y flores blancas.
La boca tiene un buen arranque de frescura, dando señas de fruta a lo largo del recorrido, aún cierta nota crepitante aunque a buen seguro no tan marcada como en el pasado, un cierto tono cremoso de menor intensidad cuando el vino alcanza el paladar. Tiene buena prolongación, con la retronasal que aparece marcada por tonos de manzana verde, limón y una seña tropical liviana.
Un txakolí fresco y refrescante.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.

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