lunes, 15 de julio de 2013

Chàteau de Camarsac 2011.


Thierry Lurton en Vinexpo 2013, ó lo que es lo mismo : el clasicismo vinoso en una novicia añada 2011, que casi caté en mantillas. Ejercicio de visión de futuro para un catador. Si a ello añadimos la condición habitual en este vino, sugerido por frutos de merlot, cabernet sauvignon y cabernet franc pertenecientes a viñedos localizados en parcelas con suelos diferentes, la complicación en la cata se amplía.
Uno va aprendiendo de lo que cata y en este caso me tomé la labor con la paciencia requerida. Al menos tres veces aproximé la copa hasta mi nariz y boca.
Primera conclusión, no es un vino de guarda excesiva pero sí requiere tiempo en botella para expresar todo lo que puede. Segunda, sensación personal de que en esta añada la cabernet sauvignon está dispuesta a robar protagonismo a la merlot. Y tercera, es un gran vino, cuidado en los detalles, que presenta la gran virtud del equilibrio. Doce meses de crianza en barricas de madera de roble francés, con una presencia cromática apicotada con reflejos violáceos. Nariz fina en cuanto a notas de intensidad, la fruta muy predominante, con la madera en segunda línea, poco evidente, tal vez suaves puntos especiados.
Boca de mucha finura, busca la sutileza, con un suave aire de dulzor, contenido; escenificando una traza de acidez de media prolongación, con ciertas notas cálidas en el paso y paladar, taninos suaves y bien pulidos, evidencias de cierto amargor balsámico en la vía retronasal, pero además de relatar huellas de fruta roja y negra maduras, escribe una página muy sugerente y sutil de flores rojas.
Me gusta por su equilibrado punto de vinosidad, intuyo buena extracción.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable. En su progresión en botella, ganará terreno en un plazo aproximado de dos años más.

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