martes, 2 de julio de 2013

Bodegas Juan Alcorta Tempranillo Crianza 2009.


Elena Adell y su crianza en edición de añada 2009, tempranillo de Bodegas Juan Alcorta.
Y la pregunta surge, ¿qué debe pedirse a un crianza además de una buena dosis de vino comercial?. El primer acierto es la templanza que demuestra cuando lo bebes. Nada de aristas, ni desequilibrios. Amabilidad, amigo lector. Uno que está de sobra ya acostumbrado a catar vinos crianza de Rioja sabe que a estas alturas el crianza, tal y como está el mercado en el presente; puede convertirse en santo y seña de una bodega. Puede que sea injusto, pero en la mayoría de los casos, el consumidor medio llega hasta la bodega, a través de su crianza, como vino de presentación. El mercado español  está por los crianzas de Rioja y esta consideración hace que sea muy importante, cada vez más, hacer bien los deberes en cuanto a los vinos con doce meses de envejecido se refiere.
El crianza de Alcorta se muestra en esta añada 2009 como un vino correcto, amable, no excesivamente complejo, pero franco en cuanto a nariz y boca.
Segundo acierto, a mi juicio, los seis meses de afinado en botella antes de salir al mercado, cuestión esta de la que tengo la intuición de que muchas bodegas presumen, al margen de los meses de guarda; y que algunas no llegan a cumplir por imperativos comerciales. Y el algodón no engaña, y las papilas a veces, tampoco.
Y tercer acierto, el equilibrio. En unos momentos en los que algunas bodegas de Rioja están abusando de la madera, logrando destrozar auténticos laureados iconos de la historia de la vitivinicultura riojana; crianzas como el presente logran representar ese buen equilibrio que tanto perseguimos los catadores.
¿Que mas quieren que les diga?. No es que este tempranillo crianza de Juan Alcorta en edición de añada 2009 me haya resultado el vino de mi vida, pero ejercitando por una vez en mi vida y sin que sirva de precedente, el libre derecho de comparar, me ha parecido un buen vino, con buenas dosis de franqueza varietal, correcto en las maneras y con un final medio alto y agradable.
Color rojo apicotado de media intensidad con reflejos grana y violáceos. Nariz de buena fruta madura, con recuerdos especiados y tostados en segunda línea.
Boca con frescura en el arranque, goloso y que se conduce bien en el paso, acidez bien trazada, con los taninos pulidos y sabrosos, tiene equilibrio y suficiente volumen para aplaudirlo.
Buena seña de persistencia, con la retronasal hablando de ciruelas y cerezas, con vainillas y fina nota de ebanistería.
Lo califico en esta añada 2009 como muy recomendable.

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