martes, 16 de julio de 2013

Bodega Cooperativa Cigales Viñatorondos 2011.


Insisto ya por milésima vez que las bodegas cooperativas españolas llevan un tiempo subiéndose al carro de la excelencia, gracias primero a un trabajo serio y segundo a unos vinos que entran en el mercado con la franqueza como santo y seña.
Ejemplo de ello es este rosado, vino elaborado con las varietales tinta fina, verdejo, albillo y garnacha, frutos procedentes de viñedos con una antiguedad de entre veinticinco y cuarenta años.
En copa parada muestra un color rosa grosella con reflejos salmón. Nariz con buen aporte de frescura frutal, algunas señas cítricas y florales y una resuelta nota de fresa y albaricoque.
Boca con buena frescura mantenida, buena traza de acidez, al ser una añada 2011 puntualiza una huella ya algo marchita en el paladar, pero en buena clave, sin que deba calificarla como vetusta. Lo que algunos denominan ajerezamiento, término este que me parece del todo inapropiado, yo lo califico como vinoso comienzo de ancianidad.
Y es comienzo porque en su desarrollo en el paso, sigue demostrando rigor y frescura frutal, puntos estos que no pasan desapercibidos.
Un vino, en fin; sugerente.
Retronasal con fresas, manzana roja, pétalos florales y un fino guiño de fruta blanca con hueso.
Lo califico en esta añada 2011 como recomendable.

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