sábado, 1 de junio de 2013

Luna Beberide Mencía LB 2012, Art 2010 y Finca La Cuesta 2010.





Mi más sincero agradecimiento a los responsables de la bodega leonesa Luna Beberide por su amable colaboración con este blog de cultura vitivinícola, mediante el envío de estas tres muestras de sus referencias.
Cata de mencías del Bierzo que pude compartir con Victor Leiva, Jose Uriszar y Jose María De la Fuente, tres entendidos en vino con una buena trayectoria en esto de los análisis organolépticos y la exaltación de sensaciones.
El Luna Beberide Mencía LB es un vino tinto joven que se nutre de frutos de mencía procedentes de viñedos con más de cincuenta años, asentados sobre suelos arcillo calcáreos, con exposición sur en laderas localizadas a una altitud de entre seiscientos y setecientos cincuenta metros.
En copa parada exhibe un color apicotado intenso con reflejos violáceos, en su aromática se percibe una sensación de buena juventud, frutoso y algo salino, con recuerdos de fruta negra madura y algún contenido verdor. Boca jugosa, con buena punta de dulzor frutal en la entrada, armando una acidez de media intensidad, completando el paso con una textura más bien carnosa, taninos potentes y bien firmes, media persistencia. Retronasal que abunda en moras y frambuesas, con un atisbo de hierbas y flores de menor proyección. Domina la fruta. Lo califico en esta añada 2012 como recomendable.
El Art 2010 se esculpe con frutos de mencía procedentes de una parcela localizada en Villafranca del Bierzo, asentada en terrenos de composición arcillo calcárea y pizarra descompuesta sobre roca madre, laderas con exposición sur, situadas en una altitud de entre setecientos y novecientos metros.
En su envejecido hay un periodo de dieciocho meses de estancia en barricas de madera de roble francés.
Con fecha dieciseis de Marzo de 2012, escribí en este blog sobre las añadas 2009 de este Art y del Finca La Cuesta. Aquel Art del 2009, que caté durante mi asistencia al salón Bizkai Vinos celebrado en Bilbao, me resultó sensacional, pleno, vinoso y más que muy recomendable, necesario.
Esta añada 2010 en cambio la he percibido algún escalón más abajo, tal vez con menos fuerza en fruta que aquel. Si bien es cierto que tras el descorche, el vino precisaba tiempo de aireación, y lo tuve en cuenta; su potencia aromática es más suave que en la añada 2009. La carnosidad de la mencía, su completa textura, se perciben en boca, aunque no me ha parecido tan vinoso y denso como en la edición anterior.
Color apicotado con reflejos purpúreos, nariz que abunda en esencias de frutas rojas y negras maduras, sensaciones de matorral, guiños florales y de bosque, con una buena nota final que aporta condición salina.
La boca presenta una entrada con buen tono de fruta, amplificado el efecto goloso, con la acidez en media intensidad, taninos golosos y bien armados, finura en el paso. Hay una seña de media alta persistencia, afirmando en la retronasal los frutos maduros, una cierta naturaleza silvestre y un punto más bien débil de mineralidad. Creo que es una añada que debe afinarse algo más en botella, que precisa cierta aireación tras su descorche y que si bien es más liviana en intensidad que la 2009, tiene buenas hechuras. La califico como recomendable. ¿Tal vez me haya resultado un tanto secante en su llegada al paladar?.
En cuanto al Finca La Cuesta 2010, elaborado con frutos de mencía procedentes de viñedos con exposición sur, asentados suelos arcillo calcáreos y de pizarra, y localizados en una altitud de entre seiscientos y setecientos cincuenta metros; puedo decir que sus doce meses de envejecido en madera de roble francesa y su embotellado sin filtrado previo, le dan en esta añada 2010 una personalidad más intensa que en el 2009. Apicotado con reflejos purpúreos y grana, nariz en donde se exhibe una complejidad amplia y elegante, bien equilibrada, con apuntes de frutas rojas y negras maduras, ligeramente sazonadas, con puntos tostados procedentes de la madera, torrefactos y una sensación final de buena mineralidad.
Boca de marcada profundidad, textura sedosa, con buen tono de acidez. Hay frescura en el avance, es un vino tánico pero bien pulido, con buena estructura. Hay prolongación y buena persistencia. Retronasal que abunda en moras y frambuesas, notas de madera, aunque en segundo plano; salinidad y un recurso que nos lleva a pensar en el bosque. Tiene una traza mineral muy atractiva, que se amplifica en la segunda copa.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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