jueves, 27 de junio de 2013

François Lurton Janeíl Rosé 2012.


Cuando uno se acerca a un vino rosado parece como si tuviese que dar explicaciones. Da la sensación de que los catadores y críticos de vino más puristas pretenden convencer al consumidor, ajeno a la guerra de guerrillas de la ortodoxía vinícola, de que los vinos rosados son el hermano pobre, un producto hecho para pasar ratos estivales de diversión y refresco. Puedo garantizar que hay veces que yo disfruto de igual manera catando claretes y rosados que haciéndolo con blancos y tintos.
Como ejemplo, esta referencia de la colección de François Lurton, el Janeíl Rosé en edición de añada 2012, un vin de Pays d´Oc, integro y puro, pleno en cuanto a sabor y frescura, nada para objetar.
La syrah y la garnacha unidas para lograr intensidad y viveza. Con un color rosa frambuesa con reflejos violáceos, nariz en donde aparecen sensaciones de cítricos y nísperos, algo de granada y flores. No excesivo en cuanto a intensidad aromática, plantea bien una sutil personalidad.
La boca despliega una amable línea de dulzor y acidez, con la fruta encaramada en lo más alto, textura ligera en el paso, con una retronasal que repite sensaciones de fruta blanca de hueso, piel de naranja y añade a las flores un punto débil que me trae recuerdos de ciruelas claudia maduras.
Mi calificación para este vino en la añada 2012 es entre recomendable y muy recomendable.

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