jueves, 27 de junio de 2013

Château Leoville-Las Cases Clos du Marquis 2002.


Una de las cosas grandes de Vinexpo es la posibilidad, siempre y cuando tropieces con algún personaje amable, de catar vinos difíciles de conseguir, joyas apreciables desde un punto de vista objetivo, que no suelen estar al alcance diario de quien escribe en este blog de cultura vitinícola.
Esta etiqueta del histórico Château Leoville-Las Cases me fue sugerida por un amable director de cata de una distribuidora francesa presente en Vinexpo y por supuesto ni hace falta decir que tardé menos de un segundo en aceptar la invitación. Un gesto que agradezco ya que no suele ser habitual para quienes sólo catamos, por parte de responsables de stands que sólo dirigen la palabra a importadores y compradores a gran escala.
Se trata de un vino elaborado con una conjunción varietal de cabernet sauvignon, merlot, cabernet franc y petit verdot, con dieciocho meses de envejecido en barricas de madera de roble francés.
Adelanto que me ha parecido un grande, vibrante, elegante, intenso y sustancioso en cuanto a fruta y complejidad.
Copa parada que esgrime un color rojo apicotado con reflejos purpúreos. Denota brillo y limpieza. Nariz en la que encuentro recuerdos plenos de fruta negra y roja maduras, por ese mismo orden de intención; con una buena carga de segunda línea, de la que destaco notas ahumadas, cafeteras, balsámicas y ligeramente tostadas. Si la potencia aromática despunta por la buena concentración frutal que demuestra, la boca se inicia con idéntica potencia de arranque, con el dulzor de la fruta llenando la boca, vino perfecto en cuanto el sello que deja la acidez, taninos pulidos, finos y muy elegantes, maravilla de equilibrio entre percepción de fruta y madera, volumen y estructura en perfecta definición. Roza, si no llega; la redondez. Tiene clase y estilo, una buena personalidad. Buena planta de persistencia, con la retronasal muy sabrosa en cuanto a tonos de moras, arándanos y frambuesas, hay notas de pimienta y vainilla, con el regaliz negro llenando la fase final de la cata.
En nariz se presentan menos tonos que en la retronasal, pero creo que una de las virtudes de este vino es su final, con largura y prolongación, en fin, llena la boca y el paladar.
Rotundo en cuanto a estilo. Magnífica demostración de potencia vinosa. Excepcional.
Lo califico en esta añada 2002 como más que muy recomendable.

2 comentarios:

  1. Uno de los mejores Burdeos que he probado, sin duda ninguna, fue un Château Léoville Barton 2004.
    Buenos viñedos los Léoville.
    Saludos.

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