lunes, 17 de junio de 2013

Bodegas La Horra Corimbo 2010 y Corimbo I 2009.


De la sucursal en Ribera del Duero de la riojana bodega Roda, me llegaron estas dos etiquetas del Corimbo, durante mi asistencia al burgalés salón de vinos El Alma de los Vinos Unicos.
Dos vinos amplios, que marcan bien la fruta, equilibrados y con la elegancia y el terciopelo suficientes como para competir con la potencia y la vinosidad.
Del Corimbo en edición de añada 2010 puedo apuntar que está elaborado con frutos de tempranillo procedentes de viñedos localizados en La Horra y Roa, con una media de edad de veinte años.
Fermentación en depósitos de acero inoxidable, maloláctica en barrica y crianza de doce meses, ochenta por ciento roble francés y veinte por ciento americano.
Copa parada que exhibe un color apicotado intenso con reflejos purpúreos, nariz emblemática de fruta, procurando sensaciones de frutos rojos y negros maduros, con sellos silvestres y torrefactos, buena intensidad de la madera aunque siempre por detrás de la fruta. En segunda aproximación descubro apuntes de flores rojas y un suave guiño balsámico.
Boca que arranca con frescor frutal, plenitud en la línea de acidez, taninos alzados pero amables, con señas golosas, pulpa y sapidez en el contacto con el paladar. Sensación de buen equilibrio, hay vinosidad y concentración. Buena persistencia, con la retronasal armada por arándanos, frambuesas y cerezas, matorral silvestre, ebanistería y especiados suaves, y un sabroso epílogo que me trae notas balsámicas.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable. Avanzará tras una guarda responsable en botella de al menos seis meses más y en adelante.
Respecto al Corimbo I en edición de añada 2009, tempranillo procedente de viñas con cuarenta años de antiguedad, localizadas también en La Horra y Roa, fermentado en tinas de roble y maloláctica en barricas, con un periodo de envejecido de dieciseis meses, en un ochenta por ciento de roble francés  y un veinte por ciento de roble americano.Copa parada que muestra un color apicotado con reflejos grana y purpúreos, nariz de buena complejidad, con la fruta roja madura marcando el guión, dejando en segunda instancia tonos de vainilla, flores y una nota firme en el final que alumbra mineralidad.
Ampuloso en el arranque en boca, puntos cremosos, textura elegante en el paso, buena acidez, taninos golosos y bien marcados, con buen volumen y una persistencia sugerente y fina. Retronasal que repite las expresiones aromáticas, pero marcando más las intenciones de la madera que las minerales, y dejando una buena huella balsámica.
Me ha gustado. Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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