miércoles, 22 de mayo de 2013

Bodegas Riojanas Puerta Vieja Crianza 2009.


Del cinco de Junio de 2011 data una entrada en este blog en la que comentaba la cata de la edición crianza 2005 del Puerta Vieja de Bodegas Riojanas. Aquel vino me pareció aceptable, aún haciendo la salvedad personal de ciertas notas de cuero gastado y lo que es más, de una Brettanomyces, que califiqué como folklórica, más que como defecto formal. Al no marcar el devenir de la cata, consideré entonces que esa nota peculiar podía aceptarse.
Esta edición de añada crianza 2009 ha variado sustancialmente su personalidad, aunque mantiene hidalga su condición estelar de Rioja no ya clásico, sino más bien muy clásico y hasta cierto punto amanerado.
De una bodega fundada en 1890 surge una vieja puerta al pasado, que en cualquier medida, hay que respetar. Reconociendo de antemano que no es el estilo que más me gusta, su concepción trivarietal de tempranillo, mazuelo y graciano realza su figura, dando una primera seña de puerta vieja pero tradicional. ¿Qué quieren?, soy un romántico.
Copa parada que muestra un tono apicotado de cierta intensidad, con reflejos grana e incluso algún indicio que aventura una tonalidad rubídea.
Nariz que aporta fruta roja madura, con puntos especiados intensos, ahumados, ebanistería y una sensación micológica que se marca en menor medida que las demás. Tiene cierto matiz salino, pero lo que más llama la atención es su personalidad de viejo caballero lustroso, como un hombre de biblioteca, metido en sus antiguos libros y sus pequeños anteojos. ¿Barba blanca?, también.
No encuentro ese brett presente en la añada 2005 pero sí un cierto punto de humedad, que recuerda a champiñones y bosque otoñal. En serio, sí; es un crianza 2009.
Boca ligera, con fruta roja madura en sazón, vainillas y pimientas, dejando huella con unos taninos suaves y leves, tiene una seña media alta de acidez y una estructura digna, aunque la balanza del equilibrio se incline hacia el lado de la madera, más que del de la fruta. Quienes busquen un vino rebosante de fruta, tal vez deban elegir otra etiqueta, ya que en esta no hay cabida para novicios. De acuerdo que no es un ejemplo de vinosidad, pero sí de tradición.
Persistencia correcta, con la retronasal que abunda en ciruelas rojas, especiados dulces y picantes, con el barniz y la ebanistería dejando buena estela, y un final que anota sensaciones de salinidad y de cuero. Algún inciso suave de tabaco.
Califico esta añada crianza 2009 del Puerta Vieja como recomendable.

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