domingo, 28 de abril de 2013

Viñedos del Contino Graciano 2007.


De mi estancia junto al enólogo Jesús Madrazo en la Escuela de Hostelería de la Universidad de Leioa, dando mano a mano una conferencia a los alumnos del centro, rescato esta añada 2007 del Graciano de Viñedos del Contino, que pudimos catar y degustar para gozo de nuestras papilas. 
Ya he publicado en anteriores entradas de este blog, las añadas 2001, con fecha 15 de Enero de 2011; y 1998, más reciente y con fecha 17 de Abril de 2013.
No me suele gustar comparar añadas, sobre todo porque el momento de cata de las diferentes cosechas suele ser, salvo y que se concierte una vertical de las mismas, de distinta naturaleza temporal. Es el caso, diferentes fechas y años para catar estos Graciano de Contino.
Esta añada 2007 tiene acreditada una crianza en barricas de madera de roble francés y magiar de quince meses.
Ofrece en copa parada un color rojo picota con reflejos grana y violáceos, buena intensidad cromática y tinte brillante y limpio. Nariz en donde aparecen señas iniciales de frutas negras sazonadas, huellas cafeteras, un tono balsámico muy breve pero bien marcado, con especiados y tostados suaves, y un epílogo aromático mineral que resulta muy agradable. Buena complejidad, elegante y equilibrado.
Boca en donde la acidez llena la boca, sin brusquedad, apacible y larga, dándome una intuición personal de larga vida por delante, muy varietal, completando un recorrido intenso en cuanto a profundidad y sutileza, buena estructura, marca volumen y vinosidad. Taninos finos, bien pulidos, cremosos. Avance aterciopelado, aunque como es evidente y lógico, recrea la naturaleza propia de un vino que precisa más guarda en botella para dar todo de sí mismo. Creo que es una añada que completará una progresión de botella digna de mil elogios, a buen seguro a la altura de la 2001. Buena seña de persistencia, con la retronasal aún más compleja que la fase aromática, dejando al descubierto fruta negra y roja, salinidad, especiados largos con clavo, vainilla y pimienta, balsámicos sugestivos, resinas y barnices, granos de café, tal ven un guiño que me ha recordado al coco, equilibrio de salinidad y dulzor frutal, y un fin de fiesta que procura unos tonos terrosos dignos de la más preciosa mineralidad sensitiva. 
Lo dicho, gran añada para el Graciano de Viñedos del Contino.
De momento, la califico ya como más que muy recomendable, pero llegará a la cima organoléptica con una guarda responsable en botella. Quien quiera disfrutar de un vino grandioso, monovarietal de graciano, en un futuro próximo; que se haga con algunas botellas, las deje reposando en su vinoteca, y vuelva a reparar en ellas en cuatro ó cinco años, y en adelante.
El premio a la paciencia tendrá sus frutos. Haganme caso y me lo agradecerán.

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