domingo, 21 de abril de 2013

La fuerza y el estilo de la tradición.


A estas alturas quien sea seguidor habitual de mi blog sabe de carretilla que tengo un especial cariño por algunas bodegas, de modo independiente a lo que me expresan sus vinos. Hay bodegas, vinos y etiquetas que tienen una relación íntima con mi vida, desde que con poco más de diez años pude calar mi paladar por vez primera con un vino, para más señas de Rioja.
Mi nexo existencial con López de Heredia se ciñe, aparte de conocer a Maria José, Mercedes y Julio, a mis primeras rondas de vinos por La Herradura de Haro, siendo aquella década de los ochenta un fiel consumidor social de Gravonias matinales y Cubillos de tarde y noche. No había en aquellos tiempos la oferta de barra que existe en nuestros días, y aquellos vinos de López de Heredia tenían para mi la elegancia y el buen gusto necesario para satisfacer mis juveniles ansias vinosas.
Otro de los nexos se basa en la experiencia de haber catado no hace mucho tiempo una antigua añada de un vino blanco en sede de la bodega, allá en la mesa redonda, en compañía de María José y de Andreas Larsson. Una experiencia única, plena en cuanto a singularidad de lo catado, pero también en cuanto al entorno que nos rodeaba, porque López de Heredia no es sólo una de las bodegas más emblemáticas de Rioja, es sobre todo un templo del vino, un lugar en el que cada rincón, cada mota de polvo y cada botella silente, tienen un valor añadido : el de la tradición.
Don Pedro López de Heredia, nieto de Don Rafael, fundador del dominio; ha fallecido. Sus hijos toman el testigo generacional al frente de algo más que una bodega, capitaneando una pasión indisimulada por elaborar vinos, desde el seguimiento en viñedo hasta la profundidad de las barricas.
Mientras las agencias publican biografías más ó menos contrastadas de este hombre de vino, yo me limito a agradecer su trabajo diario al frente de un negocio que es sagrado en la denominación Rioja, a aplaudir su respeto a la tradición, a valorar su férrea voluntad de mantener vivo el espíritu de un icono, cuestión esta que no han defendido de igual manera otras grandes bodegas de Haro; y su plena disposición para enseñar y transmitir a sus hijos la pasión por la cultura vitivinícola para que la leyenda se mantenga viva e intachable.
Desde este blog sólo me queda mandar un respetuoso saludo de afecto y pésame a su mujer Vega, y a sus tres hijos, al tiempo que ofrecer una Salve en su honor a la Vírgen de la Vega, patrona de Haro y madre de todos los que, siendo creyentes; tenemos una estrecha relación de cariño por esta localidad de la Rioja Alta.
Pedro López de Heredia nos ha dejado un legado a todos los que de un modo más directo ó indirecto queremos y defendemos la cultura del vino. El de la pasión por la tradición de Rioja. Y desde aquí, honraremos su memoria.
En paz descanse.

5 comentarios:

  1. Lo he dicho en Verema, y lo repito aquí.
    Mi primera experiencia con un vino "grande" fue hace años con una botella de Viña Tondonia. Le tengo cariño a esa etiqueta.
    DEP uno de los grandes d la Rioja y del Vino.
    Un abrazo, Juan.

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  2. Sin duda uno de los grandes Aunque como siempre en este sacrosanto país de envidiosos e hipócritas haya gente que a estas alturas siga defendiendo el lema " Nadie es profeta en su tierra" Si franceses e italianos tuvieran a Tondonia y a la familia López de Heredia como compatriotas les sacarían mas brillo de lo que hacen algunos españolitos Ya sabes Smiorgan uno de los mayores defectos de nuestra España es no valorar en su justa medida lo que tenemos... Un abrazo

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  3. En todos los comentarios y críticas relacionadas con el vino se nota El Alma del Vino. Un gran saludo

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  4. Hay hombres y hay bodegas que tienen alma de vino Leonorcita te aseguro que Tondonia y la familia López de Heredia la tienen
    Un abrazo y gracias por tu comentario

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  5. Rectificación .- Pedro tiene en realidad cuatro hijos Que me disculpe su hijo Rafael Al no haber tratado tanto con el como con sus tres hermanos y no conocerle en persona el duende de mi ignorancia ha hecho que omita su nombre Ni que decir tiene que mi pésame y afecto también va por el Gracias

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