domingo, 14 de abril de 2013

Bodegas Muga Prado Enea Gran Reserva 1991.



La tradición vinícola en Bodegas Muga tiene un nombre que sobresale por encima del resto. Hasta el punto que la leyenda viva de los fieles seguidores de las añadas de este dominio vitivinícola riojalteño tiende a una bipolaridad que se define entre los seguidores del Torre Muga y los del Prado Enea. Los primeros más amigos de la modernidad vinosa, los segundos fieles a los cánones tradicionales del Rioja. Yo, sin pasarme de listo, me coloco en la frontera que separa a uno de los otros, entre otros motivos porque siento personal predilección por modernismo y tradición a la par.
La edición de añada 1991 del Prado Enea de Muga me ha resultado sobre todo un vino elegante, amparado por los valores que suelen resaltar en las viejas añadas de esta legendaria denominación de nuestra España vitivinícola. En Rioja hay iconos sagrados y sin duda la etiqueta Prado Enea es uno de ellos, pues añada tras añada, y siempre teniendo en cuenta las diferencias lógicas, esa es parte de la riqueza y la gloria de quienes disfrutamos catando;  mantiene unos baremos de exaltación enológica más que evidentes.
En copa parada escenifica un color rojo rubídeo con reflejos cobrizos y ligeramente amarronados.
Nariz que destaca por un inicio aromático terroso y especiado, ciruelas rojas en primera línea tras agitar la copa, dejando para segunda instancia sensaciones de barniz, tabaco y cuero, este último menos marcado que el resto.
La boca comienza con una entrada en donde se mantiene el tono de dulzor frutal, con la acidez todavía bien marcada pese al paso del tiempo, taninos pulidos y bien marcados, expresando equilibrio de dulzor y dibujando una buena estructura. Buena prolongación, algo de calidez en el paladar, y perfecta sensación de persistencia. Elegante y aún vigoroso en cuanto a fruta.
Retronasal en la que percibo notas de fruta roja madura, aportando salinidad, con la madera bien integrada y conservada en cuanto a expresividad, dando recuerdos de vainillas, maderas de cedro, resinas, tabaco, alguna pimienta y un final que me trae notas de yeso y un punto de cuero.
Su virtud la elegancia, su espíritu Rioja.
Califico esta añada 1991 del Prado Enea de Muga entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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