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Mostrando entradas de julio 3, 2011

Château de la Negly Rosé 2008.

Cyril Chamontin es el enólogo de Château de la Negly, una bodega acogida a la apelación Coteaux du Languedoc, famosa por su vino tinto 'La Falaise'. Chamontin sigue los consejos de Claude Gros, asesor externo, y lleva años construyendo unos vinos que han ido escalando posiciones hasta convertirse en santo y seña de la mencionada apelación vinícola.
Llegó a mis manos este rosé de la firma, premiado con la medalla de oro en la exposición vínica de París.
Desconozco la composición varietal de este vino, aunque he creído detectar la presencia de la uva Mourvèdre, conocida en nuestro país como Monastrell ó Mataró. Creo que podría incluir algo de cinsault y garnacha en la mezcla, aunque no estoy del todo seguro.
Francamente estoy delante de un vino resultón, aunque sin grandes atisbos de galanura, un tanto corto y justo en aroma. Cuando uso el calificativo resultón me refiero más a su frescura, que a notas de complejidad. Diría que es un rosado correcto, con cierta esencia de clarete…

San Martín de Corullón 2004.

El San Martín de Corullón 2004 de Alvaro Palacios me ha sorprendido, en parte por ser hasta la fecha, el monovarietal de mencía con más casta, clase y elegancia que he catado.
Había oído maravillas del terruño Corullón, allá en el Bierzo; pero no podía imaginar semejante muestra de complejidad y elegancia.
Construído por frutos de viñas centenarias, sometidas a un clima continental con influencia atlántica; este monovarietal de mencía aporta al catador una lección magistral de culto a la uva, de redondeo y estructura.
Su gama cromática dibuja un tono rojo picota, con ribete teja y una capa bien formada y profunda. La nariz nos seduce aportando recuerdos frutosos, especiados y vegetales, siendo en una segunda aproximación un vino parque de atracciones para las sensaciones olfativas. Tuve que apuntar, algo que no suelo hacer cuando cato pocos vinos más que nada por ser hombre que confía en su buena memoria; todos los efectos que este vino despertaba a través de mi nariz. Moras y frambuesa…

Barbarot 2005.

De casta le viene al galgo. La realidad de Bárbara Palacios López-Montenegro sobrepasa el hecho de pertenecer a una familia con arraigo en el mundo del vino. Incluso va más allá de la caricatura con aspecto infantil que de ella misma lleva impresa la botella en su parte trasera, perro incluído.
La edición 2005 del Barbarot, un vino riojano con seria vocación internacional; viene limitada en base a la fruta que se vendimia en el terruño propiedad de Bárbara, localizado en la parte más alta de los viñedos que rodean a los riscos de Bilibio, lugar próximo a donde todos los años se celebra la famosa batalla del vino.
El Barbarot me fue presentado por mi amigo Curro, y debo confesar que la propia idea de elaborar vino en pequeña escala, con los sudores propios de un pequeño propietario, me enganchó de antemano. Mérito tiene quién decide meterse en este mundo de los winemakers de un modo tan humilde y valiente al mismo tiempo.
La presentación de la botella me pareció sugerente, muy atractiva…

Martínez Lacuesta Blanco 2010.

Lo que más ha llamado mi atención de esta añada 2010 del blanco fermentado en barrica y sometido al proceso de battonage, que la bodega Martínez Lacuesta presenta delante del consumidor con la tarjeta de visita de una crianza en tres tipos diferentes de madera, a saber : centroeuropea, francesa Allier y americana de Missouri; es la excelente nariz que demuestra. Un monovarietal de viura, fresco, divertido y recurrente, tan sencillo como poblado de carga aromática, amplificado en boca por una sugerente punta de acidez, que le otorga una vibrante frescura. Es un vino llamado a ganar en botella, puede que durante un año más e incluso dos. Resulta frutal en nariz, con aromas cítricos suaves, bien escoltados por manzana golden, y un final de flores blancas. Maravilla en el recorrido, siendo equilibrado, bien redondeado y dotado de una retronasal que puebla las sensaciones del catador de más fruta, entre limón y manzana, exhibe verdor. Aún no expresa con nitidez toda la sustancia que despre…

Inspiración Valdemar 2007.

Jesús Martínez Bujanda mima los viñedos, de los que salen los frutos que forman la base de sus vinos. Y para demostrarlo, tuve la suerte de recibir una muestra de la añada 2007 de su Inspiración de Valdemar, un vino cómodo, frutoso, repleto de sensaciones y con una complejidad digna y más que agradable.
Las sibilas que rodean a la bodega Valdemar reciben el aliento de diez meses de crianza en roble francés y americano para redondear un vino con gran cúmulo de matices, resultado de una efectiva inspiración.
La cata de este vino, realizada antes de una cena familiar en mi casa; me otorgó las siguientes reflexiones personales :
Color picota agranatada, con ribete rubídeo y buena capa. En nariz se muestra exquisíto, percutiendo con amabilidad a través de un perfume en el que la fruta roja madura se mezcla con un toque de dulzor, hasta convertirse en una especie de jalea. Se dejan ver matices claros de ebanistería, con la madera en un segundo plano, bien integrada en nariz, aportando al fina…

Vino y Arte : Château Margaux (Francis Saltus Saltus).

There is a power within the succulent grape
That made thee, stronger than all human power.
It baffles death in its exulting hour,
And leaves its victim fortune to escape.

Thy cheering drops can magically drape
Atrocious thoughts of doom with bloom and flower,
Turning to laughing calm care’s torment sour,
And flooding dreams with many a gentle shape.

Extatic hope and resurrection lie
In thy consoling beauty, and whene’er
Pale mortals sip thee, bringing soothing peace,
I see a blue and orange-scented sky,
A warm beach blest by God’s untainted air,
Circling the snowy parapets of Nice!

Marcel Deiss Langenberg 2010.

Para uno, el que escribe; que no está muy al corriente de viticulturas biodinámicas, y que por supuesto no tiene juicios de valor prevalorativos sobre los vinos en función del origen de la crianza de la uva, el Langenberg 2010 de la bodega alsaciana Marcel Deiss, es un vino precioso. Un vino diamante. Uno de esos vinos alsacianos sobre cuyo color podrían escribirse mil poesías. Perfecto en cromatismo, brillantez y sensación óptica de densidad.
Un aplauso a Thunevin por incluirlo en su envidiable muestra de primeurs.
Me basta con decir que tras catarlo en primera instancia a todo correr, volví sobre mis pasos para asimilarlo mejor en una segunda cata.
La añada 2010 del Langenberg posee una impecable complejidad aromática. Es floral y mineral, bautizado por pétalos de rosa y cítricos intensos, adornado por un epílogo especiado suave y agradable, que marca pinceladas de vainillas. Muy sorprendente. Ya en la boca, te acaricia en la entrada, desarrollando un dulzor exquisito, con un golpe c…