jueves, 27 de abril de 2017

Roberto Regal Toalde Colleita 2015.




Vino tinto de la denominación de origen Ribeira Sacra elaborado por el enólogo y viticultor Roberto Regal, que con una base varietal mayoritaria de la casta mencía y un aporte complementario del veinte por ciento de garnacha da vida a Toalde en su edición de cosecha 2015. Fruta procedente de sus viñedos localizados en el municipio de O Saviñao, asentados en suelos de componente pizarroso y granítico, dispuestos en una pendiente con un desnivel del setenta por ciento, sin que Regal utilice abonos en las labores agrícolas. Conciencia naturista y ante todo honestidad, es esa la filosofía de un elaborador de Chantada que empezó su dedicación al vino con poco más de veinte años.
En su elaboración hay tiempo para una larga maceración controlada y un proceso de fermentación alcohólica que se desarrolla con hollejos, tras la que el vino permanece durante un periodo afinando en los mismos depósitos antes de llevar a buen término el embotellado, sin mediar filtrados.
En copa parada presenta una cromática picota de notable intensidad, con reflejos violáceos, nariz que enmarca recuerdos de frutos rojos y negros en sazón, algunas señas florales violetas, balsámicos de fondo, esbozando hacia el final de la fragancia evocaciones silvestres y algunos puntos minerales.
Boca jugosa desde el inicio, despliega un buen lineal de frescura, con destellos de fruta por los cuatro costados del avance, hace de la simpleza su principal virtud, franqueza expresiva. Taninos golosos y pulidos, magnífica persistencia que lleva hasta una retronasal en donde abundan descriptores de fresas, cerezas y moras, insinuaciones de ducha de fruta, muy sabroso, de esos vinos que piden una segunda copa, apuntando en la continuidad sensaciones que evocan violetas y matorral, finalizando con nostalgias de regaliz y prolongando en base a testigos de pedernal.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

miércoles, 26 de abril de 2017

Château de Beaucastel Coudoulet de Beaucastel 2009.




Vinos como el presente logran emocionar a quien los cata y degusta. Tuve la fortuna de compartir este vino blanco de la apelación francesa Côtes du Rhône con el resto de mi familia durante la pasada Navidad y debo decir que la unanimidad presidió el análisis simple sobre el mismo, que hicieron todos los presentes. C´est magnifique, este hijo de la violencia del Rhône, identificando con tal término el origen de las características del terroir sobre el que las viñas de Beaucastel cumplen su ciclo vegetativo, añada tras añada. El legendario histórico curso del Ródano, torrencial en el pasado, arrancó rocas de la cordillera de los Alpes y las distribuyó de modo aleatorio por el camino, basando en el presente el terreno del viñedo propiedad de este dominio vitivinícola francés, con capa principal de arenisca del periodo Mioceno y cubierta de aluvión alpino. De esa bendita violencia torrencial queda el legado de las galets, redondas piedras, cantos rodados que aportan buena porción de personalidad a esta zona vitícola y a sus frutos. No en vano estas piedras sirven más allá de complejidades expresivas minerales, en el servicio concreto de conservar el calor del día e irradiarlo a las viñas durante la noche. Además la brisa del viento Mistral, procedente del noroeste y a veces del norte, contribuye en gran medida en enaltecer los agentes externos que hacen de las plantas y frutos de Beaucastel, valores de indudable prestigio.
Cien hectáreas de cultivo que aportan trece varietales diferentes, incluyendo las que dan vida a este Coudoulet 2009, Bourboulenc, Marsanne, Viognier, todas ellas en condición igualitaria al treinta por ciento, y Clairette, en el diez porcentual restante. Vendimia manual y traslado a bodega, donde tras una selección de fruta, se procede con un prensado neumático y un clarificado del mosto resultante, procediendo con el inicio del fermentado alcohólico que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable y barricas de madera de roble. Durante ocho meses permanece en contacto con las lías, llevando a cabo battonage regulares y madurando para gozo y disfrute de todos nosotros, enópatas confesos.
Tras el descorche y primer servicio en copa, plantea una cromática amarillo pajizo brillante, reflejos dorados aún algo tímidos, abriendo la proximidad aromática con nostalgias plenas de fruta cítrica, guiño confitado, con evocaciones de nísperos y carne de membrillo y ciruela claudia, pera roja ligera, ensartando a continuación en el cuello del catador un ramillete de flores blancas y amarillas, muecas silvestres suaves, afianzando en el centro del perfume esencias de mantequilla francesa, infusiones de té y de nuevo los puntos golosos. Equilibrado y con una buena dotación de complejidad expresiva. Cuando tras unos minutos regreso a la copa percibo detalles tostados, aunque más lejanos que el resto de descriptores, recuerdos de jengibre y algunos frutos secos.
La cata de este vino es algorítmica, expresiones bien definidas y ordenadas, mantenidas y finitas, que facultan el análisis personal del degustador mediando pasos sucesivos, sin generar duda alguna.
La entrada en boca es gustosa, con paso graso y untuoso, notas de melosidad, finura en el avance, no es un vino blanco tánico, tiene una estupenda estructura, volumen y frescura, todo ello sin obviar la acidez que sin resultar destacable en exceso si plantea longitud. El paladar recibe la fruta con amabilidad e intensidad, sabroso, persistente en buena medida. La retro nasal apunta limón y naranja, gesto de confituras, ciruelas claudia en sazón, insinuación de membrillo y melocotón de viña, bouquet  nupcial, rosas blancas y amarillas, camomila muy suave, jazmín y brezo, con un eje de jengibre y té, almendra tostada y ese punto cremoso, ya mencionado en la fase aromática que redondea el conjunto. Suaves anisados y en el epílogo una sugerente nota de fina salinidad que da proyección a la cata y que pone un broche dorado a la exhibición.
Hermano pequeño bien dotado, que en esta añada 2009 merece la calificación de entre muy recomendable y más que muy recomendable.

Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.




De una parcela bajo las influencias de la Sierra Cantabria, dividida en tres terrazas, surge este Inspiración Valdemar que homenajea en buen grado a una de las varietales de la denominación de origen Rioja más desconocidas y sin embargo con mayor carácter de cuantas forman la galería de vitis vinifera con tradición dentro de la historia de los campos y vinos de esa denominación. Arrasada por la filoxera, son aún contados los ejemplos de bodegas y elaboradores que se atreven a dar el paso de apostar por referencias monovarietales de maturana,  y en esta bodega ubicada en la localidad alavesa de Oyón no tienen dudas al respecto, gracias en gran medida a una parcelaria como Balcón de Pilatos, rincón de gran belleza natural en el que la calidad de la fruta sólo es comparable con la plasticidad estética del entorno que se sitúa a una altitud media de quinientos metros sobre el nivel del mar. La edición de vendimia 2012 de este vino tiene una novedad respecto a las anteriores, y es que se cambió el perfil de madera utilizada en su proceso de maduración, utilizando al efecto roble americano con tres años de curación y grano muy fino, dejando a un lado el roble francés usado con anterioridad. Esta circunstancia logra dinamizar la expresión de la varietal, logrando un resultado más cómodo y sobre todo en el que la fruta tiene mayor presencia y carácter.
Mediando vendimia manual y proceso tradicional de vinificado, el tiempo de crianza es de dieciséis meses en las ya mencionadas barricas de madera nueva de roble americano, deleitando la visión del catador tras el descorche y primer servicio en copa, con una cromática picota oscura e intensa, reflejos purpúreos. Nariz que deslumbra por su traza de fruta roja y negra en sazón, guiños de pimienta en segunda instancia, con algunas señas aromáticas tostadas menores, vainilla, balsámicos y en el fondo un punto de cacao afectivo y que redondea el conjunto de la fragancia. En una segunda cercanía apunto en mi agenda, sensaciones florales y silvestres, siempre por detrás de los testigos que acreditan la presencia de una fruta con personalidad propia. Mueca de pastelería muy refinada. Largo y con extraordinario potencial. La entrada en boca apunta en dirección a fruta golosa y tímidamente licorosa, buen despliegue de acidez, viveza y concentración, decreta una extracción digna de elogio, con los taninos jugosos y afinados y una estupenda condición en cuanto a persistencia.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras, cerezas y flores rojas y violetas en la continuidad, punteando encima de las evocaciones a regaliz y especiados, y dejando en el epílogo un portentoso y muy sugerente crédito de cacao. Abraza el paladar, se recrea con él, retozando y llenando las paredes de la boca de memorias a fruta. Sigue con un guiño pastelero delicado y elegante que acompaña a la maturana sin nublara en absoluto.
Una estupenda añada de este Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos, que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

martes, 25 de abril de 2017

Bosque de Matasnos Cosecha 2013.




Bajo la dirección de Jaime Postigo y con los criterios enólogos de Guillermo Llorente, surge este Bosque de Matasnos, un vino tinto que se elabora con una base varietal mayoritaria de la casta tempranillo, noventa porcentual, con menores aportes complementarios de merlot, malbec y garnacha, fruta que nace en viñas localizadas a una altitud media de novecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, extensión de poco más de veinte hectáreas de plantación, la cual tiene como fechas de origen los años 1960 y 2007. Cepas asentadas en suelos de diversa composición, arcilla, caliza, terrenos francos y aluviales, que reciben influencias climáticas continentales extremas, con diferencias destacadas en las temperaturas reflejadas en el día y la noche.
Vendimia manual realizada por diez personas, con doble mesa de selección cuando la fruta llega a las instalaciones de la bodega, procediendo después con una maceración en frío con hollejos y un proceso de fermentación alcohólica bajo control de temperatura, maloláctica parcial e incorporando al diez por ciento la influencia de barricas de madera nueva de roble americano de doscientos veinticinco litros. Finaliza con una maduración de un año en barricas de roble seleccionadas por los responsables de elaboración.
Tras el descorche y en copa parada muestra una cromática picota intensa y oscura, con reflejos violáceos y púrpura, manifiesta en la proximidad olfativa nostalgias de fruta roja y negra en sazón, con pétalos florales rojos y violetas en segundo término, evocaciones especiadas dulces con algún registro de pastelería y balsámicos en el eje. Afronta en la continuidad testigos aromáticos que evidencian memorias de frutos secos tostados y algunas muecas dulces, que parecen hablar de fruta roja escarchada, tarta de cerezas. Amplitud de fragancia, equilibrado y goloso.
La boca es jugosa, muy sabrosa, expresa frescura y un dulzor que se combina con la traza de acidez y aporta longitud y recorrido. Los taninos aparecen marcados, tiene una nota de astringencia que deja una huella de personalidad, integración y algunos guiños licorosos. Estupenda persistencia, es amable en el paso y en la retronasal eleva glosas a cerezas, ciruelas rojas y negras, moras y frambuesas, rosas y violetas en segundo plano, especiados dulces y nuez moscada, tarta de frutos rojos, regaliz y en el final una reminiscencia de mineralidad que identifico con terrosos registros.
Un gran vino en una añada, esta de la cosecha 2013, que califico como muy recomendable.
Indudable personalidad, intenso y afable.

Máis de Cunqueiro Torrontés Blanco 2015.




La familia Fernández al frente de esta bodega localizada en la zona occidental de la provincia de Ourense, con viñas ubicadas en altura y asentadas en el Valle del Miño en donde los suelos presentan una composición con esquistos, escasa profundidad y fertilidad. Perfil de vino blanco seco elaborado con uvas de la casta Torrontés que se vendimian en modo manual, con traslado a bodega y maceración en prensa durante un tiempo que oscila entre cuatro y seis horas, controlando la temperatura. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable durante diez a doce días, y permanencia sobre lías durante tres meses, con removidos regulares. Se embotelló durante el mes de Abril de 2016. En copa parada afirma un cromatismo amarillo pajizo brillante, con algunos reflejos acerados menores, presenta en nariz recuerdos cítricos y de fruta blanca con hueso, despliegue en segunda instancia de evocaciones florales, algunos guiños de mantequilla francesa y balsámicos que redondean el conjunto, dando hacia el epílogo muescas silvestres y un punto fino de sensaciones salinas. Boca golosa, buena concentración de la fruta, plantea acidez y frescura, avance untuoso y buenos planteamientos en cuanto a la persistencia, con cierto volumen y convincente estructura. La retronasal habla de limón y melocotón de viña, insinuación menos marcada de membrillo, con algunas brisas de pastelería y mousse, resinas y arbustos, finalizando con un tono que evoca salinidad, muy en clave atlántica.
Califico esta añada 2015 como muy recomendable.

Bodegas Florentino de Lecanda Casune Crianza 2012.



Juan Lecanda elabora este vino tinto de perfil monovarietal, con uvas de la casta tempranillo procedentes de viñas localizadas en La Rioja Alta, acreditando en su vinificado fermentaciones alcohólica y maloláctica, y una crianza de catorce meses en barricas de madera de roble americano.
Vino expresivo, muy en la linea de los vinos de la denominación de origen Rioja que pretenden resaltar la presencia de madera en la maduración, y en lo que respecta a la edición de vendimia 2012 con un equilibrio que termina surgiendo después de unos minutos de aireación.
De hecho y tras el descorche inicial, los tonos procedentes del roble se arman con cierta intensidad acompañando en mi opinión a la fruta demasiado de cerca. Una oxigenación correcta mediante el movimiento preciso de la copa logra que la fruta alce la cabeza. En copa parada pincela una cromática picota de notable intensidad, con reflejos grana, nariz que recoge nostalgias de fruta roja en sazón, con algunos aires de arrope, especiados y tostados que evocan frutos secos y vainilla, alguna pimienta menor y en el eje testigo aromático de regaliz, afianzando hacia el final destellos torrefactos finos. Boca que aúna frescura y calidez, hay buen despliegue de acidez, llega con cierta elegancia al paladar y muestra una balanza muy igualada entre fruta y roble. Taninos golosos y afinados, ancho en las formas, con buen punto de persistencia y una retronasal que habla de ciruelas rojas y cerezas maduras, mermeladas y un guiño licoroso muy ligero, dirigiendo la continuidad hacia nostalgias de almendras tostadas, pastelería y regaliz, finalizando con evocadoras señas de granos de café.
Amable y bien estructurado, lo califico en esta edición de añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

lunes, 24 de abril de 2017

Bodegas Marqués de Terán Blanco 2016.




El vino blanco seco de Bodegas Marqués de Terán, con Jose Marauri al frente de la elaboración, enólogo con el que he contactado para que me diera sus impresiones sobre esta edición de añada 2016, ópera prima de la bodega de Ollauri en esta categoría. Conjunción varietal de las castas viura y sauvignon blanc, casi proporción paritaria, mediando un proceso de vinificación tradicional con fermentado alcohólico en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura y una permanencia aproximada de dos meses en idénticos continentes acreditando trabajo de removido de lías. En copa parada afirma un cromatismo amarillo pálido con algunos reflejos glaucos, buen brillo, despliega en su proximidad aromática nostalgias cítricas, con continuidad de fruta blanca de hueso y pepita, algunas flores blancas y balsámicos de fondo, con equilibrio y el sello de la fruta siempre en primer plano. Surgen a medida que se airea la copa evocaciones herbales y ramilletes de flores blancas de jardín. La boca es jugosa, con un buen punto de frescura, desarrolla en el paso algunos guiños untuosos ligeros, mantiene viva la esencia de la fruta madre y llega firme al final de la cata, buena persistencia. Amable y fino, en la retro nasal surgen evocaciones de limón, manzana, pera de agua y ciruelas claudia maduras, pétalos de rosas blancas y jazmín, un punto menos marcados de hierba fresca y mentolados lejanos.
Tiene un epílogo anisado y suavemente amargoso que prolonga su expresión.
Lo califico en esta añada 2016, primera en el mercado, entre recomendable y muy recomendable.
Finura y fruta.

Gramona Roent Xarel.lo 2014.



Edición de añada 2014 de un vino blanco seco monovarietal de la casta xarel.lo, elaborado con fruta procedente de métodos de cultivo ecológico en la finca Font Jui, propiedad del dominio, extensión de cuatro hectáreas asentadas en terrenos de componente arcilloso calcáreo. Vendimia manual con mesa de selección en bodega y catorce horas de maceración en frío. Posterior proceso de fermentado alcohólico que se despliega en tinos de madera de tres mil litros.
Tras el descorche y primer servicio en copa pincela en copa parada un cromatismo amarillo intenso y brillante, con reflejos pajizos e insinuaciones piel de cebolla. Nariz que despliega nostalgias de fruta cítrica, pomelo rosa, con matices en la continuidad que recuerdan a manzana, ciruela claudia madura y pera roja, apuntando en segunda instancia evocaciones florales y herbales, garriga, madroño, tomillo y un perfumado tono anisado de hinojo que aporta profundidad al perfume. La boca arranca golosa, con un derroche sostenido de acidez, untuosidad en el paso, longitud y persistencia en muy buena medida, dejando que una estructura bien trazada y cierta salinidad alcancen los sentidos del catador. Hay volumen y equilibrio, el vino expresa en la fase retronasal testigos cítricos, fruta blanca de pepita, motivos florales blancos y silvestres, fondo balsámico y un epílogo que marca una bandera amplia y sugerente de mineralidad, tiene guiños salinos bien matizados.
Lo califico en esta añada 2014 entre recomendable y muy recomendable.

domingo, 23 de abril de 2017

Bodegas Castillo de Mendoza Noralba Blanco Fermentado en Barrica 2016.




Vino blanco seco elaborado en perfil monovarietal con uvas de la casta viura, procedentes de vendimia manual en viñas centenarias propiedad del dominio que son manejadas mediante procesos agrícolas ecológicos. Mesa de selección durante la recepción del fruto en bodega, con despalillado y prensa suave para la obtención del mosto flor. Después de la fermentación alcohólica se mantiene el vino en barricas de madera de roble centroeuropeo durante un tiempo que oscila entre los cuatro y seis meses, removiendo las lías con una periodicidad semanal.
En copa parada pincela una cromática amarillo pálido, con buen brillo y reflejos acerados, destacan en la cercanía aromática nostalgias cítricas suaves, con notables recuerdos a manzana golden, ciruelas claudia y peras de agua, frente balsámico del que resalto testigos olfativos anisados, alguna resina menor. Equilibrado, deja un sello tostado menor que se cobija en evocaciones de piñones y nuez. La boca recrea jugosas sensaciones, buen despliegue de frescura, paso medio graso, evidencia una acidez prolongada y fina, indudable elegancia, con buena persistencia y una retronasal que apunta en dirección a limón, fruta blanca de pepita y ciruelas claudia en sazón. Finaliza con un gesto balsámico que incluye un comedido punto amargoso y una lejana salinidad que le da mayor categoría expresiva.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.

Bodegas San Prudencio Cueto Crianza 2013.




Del trabajo y la pasión por la viña de la familia Sáenz López y con el motor profesional de Rubén Sáenz, licenciado en enología por la Universidad de La Rioja, surge este Cueto, vino tinto crianza en edición de añada 2013, amparado en la peculiar personalidad de viñedos de montaña, tal y como refleja la etiqueta que cubre parte de la botella. Cueto es la referencia histórica de esta bodega familiar ya que fue su ópera prima allá por la edición de vendimia 2001 cuando Rubén y su hermano decidieron dedicar su labor profesional diaria al viñedo y la bodega. De Monte Laturce, pequeña bodega relacionada con la localidad natal de la familia, Clavijo, en el año 2005 pasan a Moreda, localidad alavesa en donde adquieren la bodega San Prudencio.
Estamos delante de un vino que se elabora mediante una conjunción varietal de uvas de las castas tempranillo, garnacha, graciano y mazuelo, legendario coupage de Rioja, fruta que cumple la premisa de tener su origen en cepas localizadas a una altitud media sobre el nivel del mar que supera los seiscientos cincuenta metros. Doce meses de maduración en barricas de madera de roble y medio año adicional de afinado en botella antes de su salida al mercado.
En copa parada muestra un cromatismo picota intenso, con reflejos grana, nariz en la que surgen recuerdos de fruta roja en sazón, especiados dulces y tostados que aparecen en segunda instancia, por delante de un fondo balsámico y algunos testigos aromáticos que evocan miga de pan y torrefactos suaves. Correcto en el equilibrio, siempre dando unos minutos de aireación, sabroso durante el arranque en boca, buena frescura y un tramo cálido, paso untuoso y taninos que se muestran golosos y finos. Tiene una buena traza de persistencia, dejando en la retro nasal recuerdos de cerezas y ciruelas rojas, alguna suave confitura, vainilla y regaliz, apuntando en el final memorias de pan tostado, granos de café y una afable personalidad.
Amable y muy Rioja, lo califico en esta añada 2013 entre recomendable y muy recomendable.

sábado, 22 de abril de 2017

Bodega Virgen de la Vega Dominio de Arus Blanco 2016.




De la bodega cooperativa Virgen de la Vega de Haro, llega al mercado este vino blanco seco monovarietal de la perla blanca de Rioja, elaborado con fruta procedente de viñas localizadas en el entorno de la localidad jarrera. Un vino blanco fermentado en barrica que se apoya en uvas de viura que acreditan un rendimiento de siete mil quinientos kilogramos por hectárea. Tras la recepción de la fruta en bodega se lleva a cabo un prensado seguido por un desfangado estático en frío y un trasiego a barricas de madera nueva de roble americano y grano fino. Inicia la fermentación alcohólica controlando la temperatura, evitando después la maloláctica y llevando a buen término durante cuatro meses la crianza del vino, con battonage semanales y situación de las barricas en el exterior de la bodega, motivando así un estabilizado y clarificado naturales. Trasiega final, con separación de las lías y embotellado, pasando dos meses de afinado antes de su salida al mercado.
En copa parada muestra una cromática amarillo pajizo brillante con ligeros reflejos verdosos, nariz que aparece poblada de recuerdos cítricos, manzana y detalles herbales suaves, insinuaciones de membrillo y heno, con fondo anisado y algunas señas tostadas más lejanas.
Entrada en boca que describe frescura, paso untuoso, con buen despliegue de acidez, ritmo sostenido, amplio en sus formas, buena balanza entre fruta y madera, tiene llegada y alcance. Correcto en su ciclo gustativo de cata, apunta en la retronasal evocaciones de limón, manzana, ciruelas claudia y el ya mencionado membrillo, este en menor medida que el resto, tonos herbales y de heno, con resinas e hinojos en el punto central, finalizando con nuez y almendra, guiño tostado fino y una continuidad ligeramente amargosa que le da personalidad y prolongación.
Lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.
Buena integración de las influencias del roble americano.

Weingut Heribert Kerpen Graacher Domprobst Riesling 2012.




Ocho generaciones de la familia Kerpen, con doscientos cincuenta años de historia relacionada directamente con la elaboración vinícola y el manejo vitícola, han levantado monumentos como este vino blanco monovarietal de la casta riesling que hoy ocupa el protagonismo de mi blog. Edición de añada 2012 elaborado con fruta procedente del Mosel alemán, que tras el descorche inicial muestra en copa parada un cromatismo amarillo con reflejos glaucos, brillante y pálido, deslizando en la proximidad aromática recuerdos cítricos suaves, buen destello de pétalos florales blancos y amarillos, matices silvestres menores, algunos balsámicos y un fondo que se asienta en evocaciones de crema de  frutos secos, bizcocho y panadería.
La boca es golosa, con las notas de la riesling bien decretadas en la expresión gustativa, hay una longitudinal seña de acidez, frescura por los cuatro costados y un guiño fenólico en el alcance del paladar, aunque en ligera marca. Hay volumen y equilibrio, con paso graso y un concepto de suave cremosidad que se conjuga con la exaltación frutal y da brillantez a su exhibición.
Buena llegada y alcance, ritmo sostenido, con notable persistencia, apunta en la fase retronasal nostalgias de manzana, limón, pera de agua, pétalos de rosas blancas, alguna mueca tropical menos intensa, pastelería y cremas de avellana. Fondo balsámico y cierto eco de salinidad en el epílogo. Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.

viernes, 21 de abril de 2017

Ostatu Editora de Vinos Laderas de Ostatu 2011.





Siempre me encanta armonizar algunos de los vinos que cato. De hecho en el pasado existe en este mismo blog una entrada que hermanaba Laderas de Ostatu 2008 con un buen plato de lentejas procedentes de métodos de cultivo ecológico. En esta ocasión la edición de añada 2011 del Laderas de Ostatu tuvo de acompañante a un arroz de pescado de personal manufactura, sabor y genio.
Esta referencia de la bodega que dirige la familia Sáenz de Samaniego refleja siempre una bendita personalidad propia, en la que la fruta protagoniza el disfrute, con unos parámetros de golosas maneras que resultan dignas de aplauso y admiración. Uno de los valores seguros de Ostatu que se elabora mediante una conjunción varietal, en donde la tempranillo resulta base mayoritaria, con un aporte adicional de viura en cantidad del tres porcentual. Fruta procedente de la parcela, propiedad del dominio, denominada El Portillo, que se encuentra ubicada a una altitud de seiscientos veinte metros sobre el nivel del mar, asentada en suelos de componente arcillo calcáreo, y roca blanca en el subsuelo. Viñas dispuestas en laderas, orientadas al sur y bajo la protección de pequeñas cumbres que las rodean. Se trata de un viñedo que acredita una fecha de plantación que se remonta al año 1967, con una densidad de tres mil cepas por hectárea y una producción de poco más de cuatro mil quinientos kilos por cada idéntica medida de extensión.
Iñigo Sáenz de Samaniego procede con una selección de uva a pie de campo, vendimia manual y ligero despalillado cuando la fruta llega a las instalaciones de bodega. Macerado en frío antes de comenzar la fermentación alcohólica que se lleva a buen término en tinas de roble de poca capacidad, durante quince días siempre controlando la temperatura. Remontados y bazuqueos regulares y maloláctica posterior en barricas de madera nueva de roble francés procedentes de seis tonelerías diferentes, Sylvain, Millets, Daranjou, Taransaud, Seguin Moreau y François Freres.
Tras catorce meses de permanencia en barrica y sin aplicar filtrados ni estabilizados, se lleva a cabo el embotellado que en lo que corresponde a esta edición de vendimia tuvo lugar en el mes de junio de 2013. Dos mil seiscientos ochenta botellas de las que me correspondió, la número ochocientos sesenta y cinco. Tras el descorche, en copa parada afirma un cromatismo picota intenso y violáceo, concentración estética, nariz que asoma nostalgias de fruta roja y negra en sazón, amplitud de recuerdos a cerezas, fresas, ciruelas rojas y negras, segunda instancia floral muy suave, incluso descubro algunos guiños silvestres menores, con fondo balsámico profundo y especiados dulces lejanos que ni influyen en la personalidad de la fruta ni llegan a escoltarla. Es tanto el aire de tempranillo que surge del interior de la copa que enamora por su condición de franqueza varietal, sin complejos ni celosías. Boca sabrosa, con densidad frutal, buena sensación de frescura y traza longitudinal de acidez, magnífico volumen, estructurado, sugerente, con los taninos golosos y pulidos. Estupenda seña de persistencia, carnoso, con la exhibición de las drupas planteada con mucho estilo. Retronasal que habla de frutas rojas y negras en sazón, pétalos florales rojos y violetas, alguna mueca de matorral, regaliz y un punto especiado dulce que redondea el conjunto. Finaliza con una clave mineral de terruño, evocaciones gredosas afables y estilizadas.
Buen alcance y magnífica sapidez en la llegada.
Lo califico en esta añada 2011 como más que muy recomendable.
Del viñedo localizado a más altura de cuantos defiende en propiedad la familia Sáenz de Samaniego, un vino que me ha entusiasmado.