jueves, 21 de septiembre de 2017

Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.



Bodegas Valdemar Inspiración Valdemar Balcón de Pilatos Maturana 2012.

Puntos El Alma del Vino ... 17,50 (20).

De una parcela bajo las influencias de la Sierra Cantabria, dividida en tres terrazas, surge este Inspiración Valdemar que homenajea en buen grado a una de las varietales de la denominación de origen Rioja más desconocidas y sin embargo con mayor carácter de cuantas forman la galería de vitis vinifera con tradición dentro de la historia de los campos y vinos de esa denominación. Arrasada por la filoxera, son aún contados los ejemplos de bodegas y elaboradores que se atreven a dar el paso de apostar por referencias monovarietales de maturana,  y en esta bodega ubicada en la localidad alavesa de Oyón no tienen dudas al respecto, gracias en gran medida a una parcelaria como Balcón de Pilatos, rincón de gran belleza natural en el que la calidad de la fruta sólo es comparable con la plasticidad estética del entorno que se sitúa a una altitud media de quinientos metros sobre el nivel del mar. La edición de vendimia 2012 de este vino tiene una novedad respecto a las anteriores, y es que se cambió el perfil de madera utilizada en su proceso de maduración, utilizando al efecto roble americano con tres años de curación y grano muy fino, dejando a un lado el roble francés usado con anterioridad. Esta circunstancia logra dinamizar la expresión de la varietal, logrando un resultado más cómodo y sobre todo en el que la fruta tiene mayor presencia y carácter.
Mediando vendimia manual y proceso tradicional de vinificado, el tiempo de crianza es de dieciséis meses en las ya mencionadas barricas de madera nueva de roble americano, deleitando la visión del catador tras el descorche y primer servicio en copa, con una cromática picota oscura e intensa, reflejos purpúreos. Nariz que deslumbra por su traza de fruta roja y negra en sazón, guiños de pimienta en segunda instancia, con algunas señas aromáticas tostadas menores, vainilla, balsámicos y en el fondo un punto de cacao afectivo y que redondea el conjunto de la fragancia. En una segunda cercanía apunto en mi agenda, sensaciones florales y silvestres, siempre por detrás de los testigos que acreditan la presencia de una fruta con personalidad propia. Mueca de pastelería muy refinada. Largo y con extraordinario potencial. La entrada en boca apunta en dirección a fruta golosa y tímidamente licorosa, buen despliegue de acidez, viveza y concentración, decreta una extracción digna de elogio, con los taninos jugosos y afinados y una estupenda condición en cuanto a persistencia.
Retronasal que habla de ciruelas rojas y negras, cerezas y flores rojas y violetas en la continuidad, punteando encima de las evocaciones a regaliz y especiados, y dejando en el epílogo un portentoso y muy sugerente crédito de cacao. Abraza el paladar, se recrea con él, retozando y llenando las paredes de la boca de memorias a fruta. Sigue con un guiño pastelero delicado y elegante que acompaña a la maturana sin nublara en absoluto.



Alfredo Maestro Tejero Viticultor 46 Cepas Merlot 2014.



Alfredo Maestro Tejero Viticultor 46 Cepas Merlot 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

De vez en cuando conviene bucear en los vinos de Alfredo Maestro Tejero, sólo y no es poco, para comprobar de propia mano como quedan proyectos cercanos al paladar, vinos elaborados con la justa medida entre identidad y sinceridad, sin presencia de fuegos de artificio y endiosadas maneras carentes de rigor. Voy descubriendo sus vinos y percibo una linea simple, pero esbelta, amable, intensa en los fondos y sabrosa en las formas. Cuando este 46 Cepas surge en el interior de la copa, tras su puntual descorche, amanecen equilibrio, madurez y alcance, en un monovarietal de merlot, que hace gozar, disfrutar y percibir sensaciones placenteras. No hay tapas, tampoco envoltorios, y ni una sola astilla de madera, tan solo vendimia en una parcela localizada en el término municipal de Bocos de Duero, situado a una altitud de poco más de setecientos cincuenta metros sobre el nivel del mar, y con asiento de las viñas en suelos de composición franco arenosa, con cantos rodados y poca retención hídrica. Despalillado y estrujado, con inicio del proceso de vinificado en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, usando levaduras autóctonas, remontado diario del mosto, finalizando con un macerado que se prolonga durante un tiempo de entre doce y quince días.
Desfangado, con maloláctica posterior, esta realizada en idénticos continentes de acero inoxidable, trasiegos y después de algunos meses de afinado se embotella.
El resultado ofrece en copa parada un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos y púrpura, nariz que amanece con recuerdos de fruta roja y negra maduras, suave floralidad que abre paso a notas que evocan naturaleza silvestre, matorral, eje balsámico y un apunte que defino como olivas negras y resinas. Amable fragancia, siempre los descriptores frutales en primer término, aunque las flores y los herbales le siguen de cerca.
Boca sabrosa y afinada, buen equilibrio, traza amable de acidez, con un guiño de confitura, dulzura de caramelo, luces de envolvencia sutil y unos taninos amables y maduros. Persistencia varietal, con la retronasal hablando de moras y arándanos, ciruelas negras y rojas, flores violáceas, regaliz y olivas negras, mina de lapicero, epílogo en donde los testigos frutales y balsámicos danzan con orgullo y expresiva opulencia, esta llena de armonía.


miércoles, 20 de septiembre de 2017

Champagne Aurore Casanova Brut Rosé.



Champagne Aurore Casanova Brut Rosé.

Puntos El Alma del Vino ... 18 (20).

Aurore Casanova transmite en la distancia un aire ut pictura poesis, que en alguna medida guarda relación con su proyecto personal en este fascinante universo de las burbujas de la Champaña francesa. No en vano su alma de artista nos dirige a un pasado reciente cubierto por una carrera profesional destacada como bailarina de ballet, con su paso por las principales compañías de Burdeos, Roma y Copenhague, finalizando en el Zurich Ballet, siendo galardonada en el año 2006 con el premio de interpretación artística del reputado Conservatorio de París.
Sin embargo, llegó el día en el que Aurore dejó los pas de deux y los fouetté en tournant, para abrazar  las bulles en Epernay. Y es gracias a esa decisión personal por lo que en la reciente masterclass de Jordi Melendo con sede en la Residencia del Embajador de Francia en Madrid, un grupo de invitados privilegiados pudimos disfrutar de esta referencia de Aurore, un Brut Rosé fiel a los principios del assemblage, elaborado con una conjunción varietal de las castas chardonnay, poco más del cincuenta por ciento, pinot noir, treinta porcentual, y pinot meunier, dieciocho, con un catorce por ciento de los vinos tintos madurados en barricas de madera de roble francés. Base de la vendimia del año 2011, con vinos de reserva de cinco años, procediendo al dégorge con un periodo mínimo de seis meses previos a su salida al mercado. Tres años de guarda y afinado dan paso a un champaña que deja en copa parada una estampa rosa asalmonada y cobriza, con reflejos grosella, afirmando un regular despliegue de finas burbujas y recordando en su cercanía olfativa recuerdos de frutos rojos maduros tras un eje cítrico bien pincelado, hay espacio para notas evocadoras de pétalos florales rojos, junto con un guiño láctico y especiados menor y un recreo ligeramente balsámico.
La entrada en boca afianza la personalidad de ese suave aire procedente de la madera, alzando una seña golosa y cremosa, avanzando en buena condición de acidez y dejando huella de firme frescura. Hay cierto rigor envolvente, y en el paladar se muestra con franqueza, amplio y con ese tono de frutos rojos y cítricos que aporta una sabrosa personalidad. Tiene llegada y viveza, con buen equilibrio, y una retronasal que habla de cerezas y grosellas, brisa ligera de vainilla, toffee.
Hay un evocador motivo de nata y fresas muy insinuante que se une a pétalos de rosas rojas y un epílogo en el que un apéndice balsámico muy breve redondea la expresión y la prolonga.
Un Rosé emotivo, en el que la intensidad de la fruta combina con un magnífico equilibrio de la proporción del roble utilizado en su manufactura.
Adagio francés cargado de sinceridad y consistencia.


Champagne Copinet Marie Jardin Sauvage Brut.





Champagne Copinet Marie Jardin Sauvage Brut.

Puntos El Alma del Vino ... 16 (20).

Mi agradecimiento a Marie-Laure Kowal-Copinet por su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de algunas muestras de sus referencias. Siempre es un sincero honor divulgar mis ideas sobre el fabuloso universo de la Champaña, y en el caso que me ocupa de un modo especial por difundir una de las tres referencias que esta mujer de las burbujas francesas elaboró, basada en una vieja viña de la casta chardonnay que su padre Jacques Copinet plantó en la década de los años setenta. Con las mismas uvas, la misma vinificación e idéntica cuvée, Marie-Laure dió una vuelta de tuerca variando el dosage, siendo este Jardin Sauvage un zéro, en donde la fruta chardonnay se perfila con una dosis magnífica de frescura y equilibrio, aportando en copa parada un cromatismo amarillo pajizo con algunos reflejos acerados y buen brillo, asomando en nariz sensaciones que recuerdan a fruta cítrica, blanca, con un buen apunte floral de segunda instancia, balsámicos y punta suave de levaduras, marcando en el final una mueca de mineralidad, breve pero precisa, que se despliega en una fragancia de tranquilidad salina.
En boca arma una entrada en donde la fruta se muestra plena y franca, frescura y una traza de acidez bien prolongada, sin estridencias, amable, burbuja fina, media untuosidad con sensaciones de pureza y buena identidad varietal. El paladar agradece su paso, tiene buena medida de alcance, dejando en la vía retronasal evocaciones de limón, manzana verde, jazmín y ortiga blanca, con un retorno final de hinojo y heno, que dejan paso final a una ferviente y más marcada que en la vía olfativa, nota salina.
Buen final con prolongadas sensaciones.


martes, 19 de septiembre de 2017

Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.




Ostatu Editora de Vinos Lore de Ostatu 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Recuerdos que permanecen escritos en la memoria. Con esta frase sacada de la etiqueta de este Lore de Ostatu en edición de añada 2014 comienzo mi entrada del blog sobre este vino blanco elaborado mediante una conjunción varietal de las castas viura y malvasía, fruta procedente de la Finca Valcabada, propiedad de la familia Sáenz de Samaniego, que se encuentra localizada en la zona natural protegida de las Lagunas de Laguardia, a una altitud de quinientos ochenta metros sobre el nivel del mar. Terreno de componente arcillo calcáreo, bajo rendimiento, topografía en pendiente y exposición norte, añadiendo en el subsuelo una estructura en donde predomina la roca blanca.
A las diferencias climatológicas extremas entre los periodos invernales y estivales, hay que añadir un perfil mediterráneo con influencias atlánticas de cierto relieve. La edad media del viñedo sobrepasa los cincuenta años y el rendimiento se acredita en seis mil trescientos kilogramos por hectárea.
Durante la cata se percibe el carácter y la sabrosa acidez de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, con una proporcionalidad paritaria de las varietales concurrentes, y una vendimia manual que precede al proceso de despalillado y a una maceración de ocho horas en frío. Fermenta luego el mosto sobre lías, en barricas de madera de roble de quinientos litros, controlando la temperatura, permaneciendo en dichos continentes durante seis meses y realizando un trabajo regular de removido de lías, al menos con una periodicidad de un battonage por semana.
Tras un estabilizado natural, frío presencial, se lleva a cabo el paso a botella.
El trece de noviembre de 2013 publiqué en este mismo blog mis impresiones sobre la edición de añada 2010 de esta misma referencia de Ostatu, http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2013/11/bodegas-ostatu-lore-2010.html
y debo manifestar que tras aquella cata en sede de la bodega, tengo recuerdos muy satisfactorios de aquel vino. Por ello tras el descorche de la nueva añada del Lore, en caso alguno me he visto sorprendido por las condiciones, el músculo y las sensaciones que desprende el interior de la copa.
Los recuerdos que permanecen escritos en la memoria, tienen mucho que ver con la expresión franca e intensa de un vino blanco que hace una absoluta declaración zonal e identitaria.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo brillante, reflejos más pálidos y algunos suaves acerados, marcando en la proximidad aromática recuerdos cítricos, algunas frutas blancas, sensaciones suaves de ciruelas claudia y pera barlett, insinuante membrillo, segunda instancia con especiados dulces lejanos y algunos ahumados que avanzan hacia tostados, jazmín y camomila, centro de fragancia balsámico y en el perímetro un abrazo de mineralidad de menor intensidad. Siempre es la fruta quien dirige la puesta en escena, dejando paso a una boca sabrosa, alzada la fruta, con un músculo en el paso digno de elogio, jugoso y pleno en carácter. Se deja ver la influencia de las lías, con un avance untuoso, con alguna nota cremosa, envolvencia y estructura. Frescura y un buen tono en cuanto a integración alcohólica, largo y con llegada. La retronasal habla de limón, manzana, pera y ciruelas claudia en sazón, flores blancas y amarillas, especiados dulces, almendra tostada, suave lecho de membrillo e hinojos, guiño anisado, dejando en el epílogo una glosa de sugestivo amargor que se une con evocaciones de piedra húmeda. Dentro de la satisfacción que produce catar un vino así, además puedo añadir una dosis de orgullo personal, ya que esta añada en el instante de mi cata, aún no está disponible en el mercado, es pues lo que habitualmente se conoce como primicia, para mi y para los lectores que siguen este blog de modo habitual. Inmenso.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Tenuta Col D´Orcia Rosso di Montalcino 2013.





Tenuta Col D´Orcia Rosso di Montalcino 2013.

Puntos El Alma del Vino ... 15(20). 

Otra de las muestras enviadas de modo desinteresado por el Conde Marone Cinzano y su equipo profesional y humano, al objeto de mi cata y análisis personal. En este caso, y previo agradecimiento por la cooperación demostrada con este espacio divulgador de la cultura del vino, se trata del Rosso di Montalcino, en edición de añada 2013, un vino tinto que se elabora de modo monovarietal con uvas de la casta sangiovese, fruta procedente de viñas que atienden a métodos de cultivo ecológico. Primera añada de esta referencia de la bodega que cumple con estos requisitos.
Viñedos en propiedad de Col D´Orcia que se localizan a doscientos cincuenta metros de altitud sobre el nivel del mar, en las colinas de Sant´Angelo.
Tras la vendimia y el proceso pertinente de fermentación alcohólica, se procede con una maduración de doce meses en barricas de madera de roble de Slavonia, de entre setenta y cinco y ciento cincuenta hectolitros.
En copa parada describe un cromatismo apicotado ligero y suave, con reflejos púrpura e incipientes grana, nariz que afronta nostalgias de fruta roja en sazón, segundo plano de escena fidelizando recuerdos especiados dulces, con un guiño balsámico fino y un fondo en donde aparecen tostados y frutos secos. Limpieza aromática, con la fruta en clave de protagonismo y las influencias de la madera en segunda instancia. Boca fina, presentada con elegancia, avanza con una traza de acidez relevante, buen despliegue de frescura, taninos maduros y pulidos y una franca seña de persistencia. Llega hasta el final de la cata con sabrosa expresión frutal. Retronasal que abunda en evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, alguna nota de pimienta que se funde con tonos de almendra tostada y que deja un leve espacio a huellas balsámicas, regaliz.
Un vino amable que también demuestra buena dosis de personalidad.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Tenuta Col D´Orcia Nearco 2012.




Tenuta Col D´Orcia Nearco 2012.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Una vez más quiero agradecer al Conde Alberto Marone Cinzano y al equipo profesional y humano de esta bodega italiana su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura del vino, mediante el envío de varias muestras de sus principales referencias al objeto de mi cata y análisis personal. Tras haber comentado en este blog varias de ellas, hoy le toca el turno a este Nearco en la edición de añada 2012, vino tinto que se elabora con una conjunción varietal de las castas merlot, mayoritaria, con menores aportes de cabernet sauvignon, syrah y petit verdot. Tal y como expone el enólogo de Col D´Orcia, la proporción de uva de la casta syrah se utiliza con una ligera sobremaduración con respecto al resto.
Fermentación alcohólica individualizada en depósitos de acero inoxidable, con maceración de veinte días bajo control de temperatura. Posterior maloláctica en continentes de cemento, procediendo después con una maduración individual de cada variedad durante un año en barricas de madera de roble francés. Tras el ensamblaje final se lleva a cabo el embotellado, manteniendo durante un tiempo el vino en bodega, buscando un buen afinado antes de su salida el mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intesidad, con reflejos púrpura, deslizando en su proximidad aromática nostalgias de fruta roja y negra en sazón, algunos pétalos florales rojos, notas que evocan especiados dulces, silvestres memorias de fondo y algún retorno de fragancia tostada. Buen equilibrio del perfume, en el que la fruta sobrepasa al resto de descriptores. Boca golosa, de buena concentración, con la traza de acidez equilibrada y altiva, envolvente, con los taninos maduros y pulidos, prolongado en medida sobresaliente, alcanza el paladar con brillo y empaque. La retronasal habla de recuerdos a ciruelas rojas, cerezas y arándanos, pétalos rosales rojos, alguna memoria de matorral de monte bajo, regaliz y vainillas, finalizando con descriptores de cedro y torrefactos, estos en menor enfoque de intensidad.
Un vino que gusta, lo caté en compañía de cinco personas más y fue aplaudido.
Buena fruta.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Bodegas Muga Eneas Maceración Carbónica 2016.



Bodegas Muga Eneas Maceración Carbónica 2016.

Puntos El Alma del Vino ... 19 (20).

Un lujo haber catado esta referencia en su edición de añada 2016 justo antes de salir al mercado, cuando aún su residencia era el depósito. Gracias a Manuel Muga Peña, la tan sabrosa y tradicional explosión de fruta que plantea el Eneas me llegó en lo que se refiere a esta vendimia antes de divisar el etiquetado correspondiente. Circunstancia que desde luego aprovecho no sólo para referir y apreciar, sino también para agradecer. Nunca dejaré de decirlo, quienes me conocen de cerca ya lo saben de sobra, el Eneas, con las lógicas repercusiones de los agentes externos que influyen en cada cosecha, es uno de mis vinos de cabecera. Y lo es, porque primero aprecio las maceraciones carbónicas con indisimulado entusiasmo, y segundo porque junto con alguna otra referencia de Rioja que también manifiesta esa explosión sincera de fruta, Eneas es un franco icono de la denominada fermentación de uva entera, la misma que lleva a un fermentado de la uva con el mosto en su interior.
Estoy muy seguro de que tanto Pasteur como Michel Flancy hubiesen disfrutado, como yo lo hago, con una copa de Eneas delante.
La tempranillo sabrosa, rotunda, con esos guiños que exploran los descriptores de fruta roja y negra, lo que algunos catadores llaman frutos del bosque, frescos arropes, gestos florales violetas y rojos en segunda instancia, perímetro balsámico intenso, redonda continuidad aromática, largo e intenso, incluso en esta añada un punto que me ha evocado tinta china,sensación esta que se hace más protagonista en la posterior retronasal. Y es que en este Eneas 2016 he recibido testigos gustativos de eso tan complejo que yo denomino mineralidad, y que según algunos puristas vehementes, ni existe ni se le espera. En la copa diviso una cortina apicotada intensa, con recreos y reflejos violáceos, malvas, óptica densa. Boca sabrosa, con esa ya mencionada explosión de fruta por todos los costados, como si fuera un bombón relleno, una orgullosa estampida en donde arándanos, fresas, moras, frambuesas, ciruelas negras, calafates, murta y maquis, arropes frescos, protagonizan el espectáculo. Largo y con alcance, con una buena condición de frescura, equilibrado y con una tanicidad, tal y como corresponde a los vinos elaborados mediando maceración carbónica, de menor escala. Ducha de fruta incontestable en el alcance del paladar, anchura y sapidez.
Junto a la galería de frutos, de arropes y zumos, se unen destellos florales, balsámicos, regaliz, y en en el epílogo de la retronasal las ya mencionadas evocaciones negras, muy sugerentes, memorando tinta china y alguna salinidad menor.
Inmenso.



viernes, 15 de septiembre de 2017

Domaine du Cellier des Cray La Cuvée des Gueux Blanc 2014.




Domaine du Cellier des Cray La Cuvée des Gueux Blanc 2014.

Puntos El Alma del Vino ... 18,50 (20).

Tras cerca ya de los diez años cultivando su viñedo de cinco hectáreas y media, localizado en Chignin, comuna francesa situada en la Savoie, departamento del este del país, en la región de Auvergne-Rhône-Alpes, Adrien Berlioz plantea en este vino la condición de la casta blanca jacquère, también conocida como roussette, Martin Cot Molette de Montmelian.
Hace pocas fechas publiqué en este mismo blog una entrada con otro vino portador de modo monovarietal de esta misma varietal, y tras degustar este La Cuvée des Gueux en su edición de añada 2014, vuelvo a insistir en mi sensación de estar delante de un tipo de uva blanca que formula vinos muy emparentados con los que en Rioja surgen de la casta viura. Es más, a ciegas, considero que podría llevar a una inocente confusión entre ambas.
Chignin es además de una localización geográfica, una apelación de origen, desde que en el año 1973 le fuera concedida tal condición. Cubre de modo aproximado doscientas treinta hectáreas de plantación y representa de forma mayoritaria vinos blancos, todos ellos elaborados a partir de la misma varietal, la jacquère, aunque sobre el terreno también se pueden distinguir viñas de chardonnay, aligoté y la altesse.
Un vino este que hoy planteo, de vigneron paysan, calificativo con el que Berlioz se siente muy a gusto. Tras la cosecha manual, cuando la uva llega a bodega, se procede con una inicial mesa de selección y una posterior prensa neumática, que trabaja con suavidad y obtiene el mosto, limitando al máximo el contacto del aire usando para ello incluso la atmósfera de nitrógeno. El vitivinicultor de la Savoie acostumbra, tras el proceso de fermentación alcohólica con levaduras autóctonas, a incluir en sus elaboraciones de vinos blancos también la maloláctica.
Para esta elaboración, Adrien cuenta con la ayuda y colaboración de su primo Gilles.
Investigando más a fondo las particularidades de este vino, termino por descubrir que algunos pequeños aportes complementarios de las varietales altesse y roussane, escoltan a la base mayoritaria, que como ya escribí al comienzo está formada por uvas de la jacquère. 
Se nota cierto trabajo con lías, con un battonage que aporta mayores cotas de profundidad y densidad al vino. En copa parada y tras el primer servicio, descubro un cromatismo amarillo pajizo intenso, con reflejos dorados insinuantes, nariz que se muestra intensa y en su complejidad va de menos a más. Resume nostalgias cítricas con un guiño de confitura muy fino, ciruelas claudia y peras, brisa de membrillo, con flores blancas y amarillas que llenan el espacio del segundo plano, abriendo en el centro de la fragancia una ventana a un aire balsámico y silvestre, ortiga, resinas y mentoles. En una segunda aproximación surgen recuerdos adicionales de té, madreselva, hierbas aromáticas, con los descriptores frutales alzados en su bendito afan de protagonismo.
Boca fina en el arranque, a medida que se produce su avance va soltando virtudes, con una buena traza de acidez, sabroso, hace salivar, con un tono untuoso, declarando cremosidad, alcanza el paladar con un movimiento preciso, sin estridencias. Magnífica persistencia, con un hilo fino en donde la fruta se deja escoltar por el eje balsámico y por notas silvestres y de flora. La infusión de té bien presente en la fase retronasal. Me encanta por su estructura, su volumen y por la frescura que despliega. Buen alcance final.