martes, 23 de mayo de 2017

Corporación Masaveu Bodegas Pagos de Aráiz Blaneo Syrah 2014.




Perteneciente a la Corporación Masaveu, grupo empresarial familiar con intereses diversos entre los que se encuentra el sector bodeguero, la bodega navarra Pagos de Aráiz, situada en el municipio de Olite, ocupa una extensión de cuatrocientas hectáreas de las que doscientas cincuenta están dedicadas a viñedo. Blaneo, una de sus referencias principales, es un vino tinto monovarietal de la casta syrah, que he podido catar en su edición de vendimia 2014 y que traigo al blog junto con mis impresiones al respecto. Tras la vendimia manual, se procede con el uso de mesas de selección cuando la fruta llega a bodega, con encubado e inicio posterior de la fermentación alcohólica que se despliega en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura. Después de dieciocho días, da comienzo la fermentación maloláctica en barricas de madera de roble francés. Trasiega y maduración durante diez meses en barricas de madera de grano fino, de roble francés y americano.
En copa parada asoma una cromática picota de notable intensidad, con reflejos violáceos y purpúreos,  destaca en la cercanía aromática con nostalgias de fruta negra madura, tenues guiños licorosos muy elegantes, segunda instancia en la que surgen destellos silvestres, balsámicos intensos y algún guiño láctico menor. En segundas aproximaciones la fruta se recrea y enlaza con algunos motivos de especiada evocación. Estupenda y equilibrada boca, arranque jugoso, buen desarrollo de la traza de acidez, proclamación de frescura, la influencia de la madera siempre queda rezagada, complementando a la syrah, reluciente y orgullosa. Taninos golosos y pulidos, expresa buena franqueza varietal, prolongado y con un perfil de vino lozano aunque con nervio y estructura. La fase retronasal escenifica memorias de ciruelas negras y moras, brezo y tomillo, breva madura, regaliz y un esbozo de cremosidad. Muy lejana vainilla y en el perímetro algunas muecas de sugerente amargor, sabroso.
Lo califico en esta añada 2014 como muy recomendable.

Viñedos y Bodegas García Figuero Tinto Figuero 4 Tempranillo Roble Cosecha 2015.




Elaborado con fruta de la casta tempranillo procedente de viñas localizadas en el término municipal burgalés de La Horra, cepas que acreditan una edad media que oscila entre los quince y los veinticinco años, este vino tinto monovarietal se elabora mediando una vendimia manual que se lleva a cabo utilizando canastas de castaño de doce kilos de capacidad. Con las uvas ya en bodega, se realiza un encubado por gravedad y una maceración pelicular en frío que se extiende por un plazo de entre dos y tres jornadas. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura y con dos remontados diarios y un delestage que se realiza al final del proceso. Maceración de quince días, que da paso a una maloláctica espontánea. Finaliza con una maduración de cuatro meses en barricas de roble americano, setenta porcentual, y francés, proporción restante, siendo la cantidad de madera nueva del cincuenta por ciento.
Clarificado con clara de huevo fresco antes de proceder con el embotellado, afinando durante un periodo breve, precursor de su salida al mercado.
En copa parada muestra un cromatismo picota intenso, con reflejos púrpura, nariz que recoge nostalgias de fruta negra y roja en sazón, especiados en segunda instancia, balsámicos y tostados se enlazan en la continuidad, plácida fragancia, con equilibrio y la fruta dominando.
Boca sabrosa en el arranque, frescura y una longitudinal traza de acidez, envolvente en clave de media intensidad, punta de astringencia ligera y unos taninos golosos y levemente marcados. Potente en las formas, con una notable persistencia y una retronasal que abarca recuerdos de cerezas y ciruelas negras y rojas, pimienta negra y regaliz balsámico, almendra tostada y rapidez que se recrea en la prolongación. Tiene guiños de agradable rusticidad, en una añada, esta del año 2015, que califico entre recomendable y muy recomendable.

lunes, 22 de mayo de 2017

Bodega Belondrade Quinta Apolonia 2016.




http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2015/05/bodega-belondrade-quinta-apolonia-2014.html

Hay vinos que mantienen añada tras añada una magnífica regularidad. Uno de ellos es, sin lugar a dudas, este Quinta Apolonia de Belondrade, que con los trabajos de enología de Marta Baquerizo, suelo catar con la seguridad de que me encontraré con un vino varietal y equilibrado al mismo tiempo. Verdejo acogido a la denominación de origen Vino de la Tierra de Castilla y León, que en su proceso de vinificado incluye una fermentación del treinta porcentual en barricas de madera de roble francés, con una posterior maduración sobre lías de tres meses, dejando el resto del total en una fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, manteniendo un control de temperatura.
En copa parada exhibe una cromática amarillo pajizo, con reflejos dorados de media intensidad, buen brillo, nariz que recibe recuerdos cítricos, con melocotón de viña y ciruelas claudia maduras en la continuidad, aportando después algunas brisas florales blancas y amarillas, con insinuaciones de melosidad y algunas muecas balsámicas.
Arranque sabroso en boca, buena concentración de la fruta, con esbelta y marcada traza de acidez, untuosidad en el paso, alcanza el paladar con las credenciales golosas de la verdejo y los nítidos puntos procedentes de la fermentación en roble. Alcance y llegada, estupenda persistencia, anotando en la fase retronasal evocaciones de limón, fruta blanca con hueso, pera de agua y ciruelas claudia, guiños de jazmín, ortiga blanca, cremosidad pastelera, algunas señas herbales y resinas balsámicas que contemplan cierta punta anisada menor.
Finaliza con un tono salino que redondea el conjunto de la cata.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.


domingo, 21 de mayo de 2017

Celler de Capçanes Lasendal Barrica 2013.




De nuevo es la historia de un grupo de familias viticultoras que se unen en aras de la supervivencia y de mejores logros que los alcanzados por cauces individuales, la que da vida a Celler de Capçanes. Año de fundación que data de 1933. Hasta 1991 no se embotellan los primeros vinos madurados en barricas, y es cuatro años más tarde cuando una encomienda de la comunidad judía de Barcelona, que solicita a esta bodega la elaboración de un vino que siga el método Lo Mebushal en su perfil, vino Kosher; lleva a los responsables del dominio a ampliar sus instalaciones, obligados por las circunstancias que rodean a tal demanda. Nace así el legendario Flor de Primavera, que se convierte en un referente internacional para la comunidad judía. Tan sólo representa un cinco por ciento de su producción, pero esa pequeña llama de prestigio, da a Celler de Capçanes un enorme prestigio.
Es a partir de la edición de añada 1996 cuando surgen los cambios en la bodega, iniciando un proceso de renovación que incluye una financiación bancaria, a través de un préstamo que va avalado por cada uno de los cooperativistas, siempre en función de la proporción de fruta que aportan al conjunto. Bajo la guía profesional del gerente, Marcel Ferré, el proyecto en común de varias familias obtiene un nuevo brillo. Con el aliento y los criterios enológicos de Anna Rovira, salen al mercado vinos como este Lasendal Barrica 2013, que hoy ocupa el protagonismo principal de mi blog.
Su alma está forjada a partir de una conjunción varietal en donde predomina la uva garnacha, con aportes complementarios de syrah y merlot, fruta que procede de vendimias en cepas que en el caso de la garnacha acreditan una edad media de entre quince y cuarenta años, localizadas en terrazas que se asientan en suelos de composición arcillosa y granítica.
Cuando los racimos llegan a bodega se trata cada variedad por separado, con fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, mediando el preceptivo control de temperatura y procediendo con una maceración que oscila entre las ocho y doce jornadas. Maloláctica que comienza en acero inoxidable y finaliza en barricas de madera de roble.
Finaliza con una maduración de nueve meses en barricas de madera de roble americano y francés de doscientos veintiocho litros, tostado medio y suave.
En copa parada afirma un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos púrpura, nariz recibiendo nostalgias de fruta roja madura, miga panadera, con tostados ligeros y un frente balsámico que redondea la fragancia. Franco, con algunos destellos silvestres menores en segundo plano, sin excesos de complejidad, pero atestiguando una predominante brisa de fruta que le aporta brillantez. Boca que abre serena, que va de menos a más, abriendo una linea de acidez prolongada y guiños de frescura. Equilibrado y sedoso, amable en su caminar. Taninos golosos y pulidos, buena persistencia, la retronasal formula retornos de cerezas, ciruelas rojas, almendra tostada, alguna panadería, aquí menor que en la fase olfativa; centrando en notas de regaliz y fondo pleno de fruta y sapidez.
Epílogo con un punto muy suave de sugerente amargor que redondea su capacidad expresiva.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

sábado, 20 de mayo de 2017

Celler Coca i Fitó Jaspi Blanc 2016.




Uno de los vinos benjamines, desnudos, de los hermanos Toni y Miquel Coca, que surge de sus viñas y bodega, rodeadas por las excelencias del bosque mediterráneo, adaptadas a suelos de fértil diversidad, en donde encontramos desde la legendaria llicorella, hasta arcillas, guijarros y granitos, incorporando al proyecto manejos de agricultura ecológica y sobre todo buscando que se note la identidad, que las variedades, tratadas con el mimo suficiente expresen en los vinos todo el potencial del Valle de Falset.
Jaspi Blanc en su edición de añada 2016 está elaborado con una base mayoritaria de la casta garnacha blanca, dejando un treinta por ciento complementario para uvas de macabeo, toda la fruta procedente de cepas que acreditan una edad media que oscila entre los cuarenta y setenta años.
Frescura y lozanía de un vino blanco seco y joven, que pasa tras la cosecha manual de los racimos, por un proceso de vinificado que incluye además del fermentado alcohólico bajo control de temperatura en depósitos de acero inoxidable, una prolongación de entre tres y cuatro meses con permanencia sobre lías.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pálido con reflejos cetrinos, buen brillo, nariz que amanece descubriendo recuerdos cítricos, acompañados por registros que evocan fruta blanca de pepita e iniciando una continuidad que despliega memorias aromáticas florales y herbales, emplazando en el eje del perfume una nostalgia balsámica que redondea el conjunto. Tiene en el último escarceo algunos sellos de fina salinidad. La boca abre con guiños jugosos, frescos, se extiende con amabilidad y una traza certera y bien controlada de acidez, untuoso, con alcance y buena llegada, equilibrado y dejando evidencias de indudable estructura, sensacional para ser un vino joven. Se nota el trabajo con las lías. La retronasal habla de limón, pera de San Juan, manzana y ciruelas claudia maduras, jazmín y resinas en la prolongación gustativa, brezo y ortiga blanca.
Muy sabroso en el epílogo, insistiendo con profusión en ese punto sugerente de salinidad.
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.

Bodegues Sumarroca Graons 2014.




El vino de la denominación de origen Montsant, que Bodegas Sumarroca elabora a partir de fruta vendimiada en la zona de El Masroig, tiene su origen en cepas asentadas en terrazas, suelos arcillosos, con una eficiente influencia de la ribera del Ebro. Terrenos con gran presencia de óxido de hierro y proceso de vinificado que trata de modo individual las tres variedades, cariñena, garnacha y syrah, con fermentación alcohólica que bajo control de temperatura se prolonga durante diez días. Siete días de maceración posterior y maloláctica en depósitos de acero inoxidable, finalizando con un periodo de seis meses de maduración en barricas de madera de roble.
Base mayoritaria de cariñena en un vino tinto que tras el descorche, plantea en copa parada una cromática picota intensa, con reflejos púrpura. La proximidad aromática aporta nostalgias de fruta roja madura, notas tostadas y especiadas de fondo, con eje balsámico y algunas evocaciones torrefactas al final del perfume. La fruta manda y sin embargo contemplo algunas sensaciones un tanto desconcertantes, como en desequilibrio en cuanto a los registros procedentes de la influencia de la madera. Me gusta más lo que expresa en el paso por boca y así lo dejo apuntado en mi agenda personal, abre con la fruta alzada en primer plano, buen despliegue de acidez, con algunas osadas notas licorosas ajustadas al conjunto. Hay frescura, y un guiño cálido que abraza el paladar y logra que la fruta en la retronasal faculte recuerdos de guindas, endrinas, con apuntes más principales de ciruelas rojas y cerezas. Tiene un fondo anisado, leves brillos especiados, vainilla y pimienta, y en el epílogo granos de café tostados.
Califico esta añada 2014 del Graons, como recomendable.
Vino nacido para acompañar comidas ó cenas.

viernes, 19 de mayo de 2017

Château de Camensac La Closerie de Camensac 2010 Y 2012.








Catar vino en buena compañía es siempre un aliciente. Más si la persona con la que catas tiene la habilidad para sorprenderte sacando unas copas que él mismo adquirió en tiempo pretérito y que llevan impreso en el vidrio el escudo de armas de Bordeaux, nada más apropiado por otro lado para descubrir las virtudes y defectos de dos añadas diferentes de la misma referencia procedentes del Haut-Médoc bordelés. Mi buen amigo y maestro Basilio Izquierdo es, además de un locuaz catador, una inmensa caja de sorpresas.
Sentados frente a frente procedimos a dar cuenta de esta mini cata vertical de La Closerie de Camensac, añadas 2010 y 2012. Lo que a continuación redacto, debo aclararlo, es fruto de mis propias reflexiones, sin que las opiniones aquí vertidas, coincidentes ó no, tengan que ver con las siempre astutas reflexiones que sobre el particular realizó Basilio.
Esto de las catas es como un confesionario, cada cual debe hacerse responsables de sus impresiones, y las de mi maestro y amigo quedan sólo a mi alcance, como por otro lado debe ser.
Château Camensac y su viñedo se encuentran localizados en el municipio de Saint Laurent du Médoc, ocupando el cultivo una extensión de setenta y cinco hectáreas de terreno, siendo la cabernet sauvignon la cepa mayoritaria por delante de la merlot. Los rendimientos aproximados con los que juegan los responsables de campo y bodega de esta maison, son de cuarenta y cinco hectolitros por hectárea. En su pasado más reciente, Camensac fue propiedad de la familia española Forner, propietarios de Marqués de Cáceres, y contó con los afinados criterios de Michel Rolland. Gestionado desde el año 2005 por Jean Merlaut y Céline Villars-Foubet, que cuentan con Claire Thomas-Chenard en el relevante puesto de la dirección técnica y Eric Boissenot como consultor externo, los suelos sobre los que se asienta el viñedo del château presumen de un componente mayoritario de grava, con una disposición topográfica ligeramente en pendiente.
En lo que se refiere a la añada 2010 hay un porcentaje superior de la casta merlot en la composición del vino, dejando la cantidad restante para la cabernet sauvignon, y acreditando un periodo de maduración de doce meses en barricas de madera de roble francés, exhibiendo en copa parada un cromatismo picota de notable intensidad, con reflejos grana e insinuaciones rubí, nariz que amanece con nostalgias de fruta roja en sazón, guiño de confitura, notas vegetales en segunda instancia, retornos más silvestres que florales, manifestando en la continuidad apuntes especiados dulces y un frente balsámico. Hay motivos torrefactos en el fondo de la fragancia, esgrimiendo un equilibrio un tanto dubitativo entre las influencias de la fruta y las de la madera que le sirve en la crianza. Boca voluntariosa en el arranque, con una traza de acidez de media intensidad, calidez y frescura se alternan en el paso, taninos golosos y afinados, con una persistencia decorosa. La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, confituras, de nuevo la nota vegetal y alguna flor de menos arraigo, afianzando en el eje un suave tono de regaliz y en el fondo gustativo evocaciones tostadas y especiadas. Diría que la madera se presenta a ratos un tanto excesiva, nublando en alguna medida la capacidad expresiva de la fruta. Tengo también mis dudas respecto a la certera maduración, sobre todo en el caso de la cabernet sauvignon. Lo califico en esta edición de vendimia 2010 entre aprobado y recomendable. La añada 2012 cambia en cuanto a la proporción de las variedades que le dan vida, marcando mayor porcentaje de la cabernet sauvignon y alzando en algunos meses más que en la edición correspondiente a la cosecha 2010, el tiempo de maduración en barricas de madera de roble francés. Dos años se notan en una misma referencia y aquí el color aparece púrpura con insinuaciones grana suaves, la nariz plantea nostalgias de fruta roja, algo más fresca, segundo plano vegetal, conceptos silvestres, menos florales, hay un descriptor aromático que yo identifico como eucalipto, balsámicos en el frontal olfativo y fondo tostado. Me ha resultado un vino con menos retornos espaciados que el de la añada anterior. La fruta respira con mayor empaque. Entrada en boca que hace que me regresen las dudas sobre la maduración eficiente de la cabernet sauvignon, que en esta añada aparece con mayores pretensiones que en la de la vendimia 2010. Correcta acidez, con cierto volumen y unos taninos que se presentan golosos y pulidos, magnánima persistencia, amable en el paso. Correcta persistencia, la retronasal insiste en evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, aquí sin guiños confitados, matiz licoroso fino y sensaciones vegetales, que dejan paso a balsámicos y tostados. En lo que respeta a ambas añadas, me quedo con la 2012, teniendo en cuenta además un punto marcado de acetatos, que descubro en las brisas que surgen desde el interior de la copa que contiene el vino de la edición 2010. Puede que nada exagerado ó desagradable, aunque en mi opinión, tampoco satisfactorio. Califico la edición de cosecha 2012 como recomendable.

jueves, 18 de mayo de 2017

Bodegas Borsao Tinto Joven 2016.




Bajo la sombra ancestral del Monasterio de Veruela, lugar en donde se hallaron documentos que acreditan labores de vitivinicultura en esa zona de Aragón ya en el siglo XIII, y con el sello de cooperativismo como cauce de unidad de intereses en aras de la supervivencia, Bodegas Borsao reúne uvas de las castas garnacha, tempranillo y cabernet sauvignon para expresar con lozanía la condición inequívoca de un vino tinto joven, fresco e intenso.
La personalidad desnuda de la fruta, sin aporte de madera, con la impronta de la fermentación en acero inoxidable, pincelando en copa parada destellos picota oscuros y violáceos, nariz en donde surgen recuerdos amplios de frutos rojos y negros en sazón, segunda instancia floral y centro de fragancia balsámico. Lógica complejidad aromática de los vinos jóvenes, sin más complicaciones que las debidas. Boca golosa, con la fruta llenando todos sus rincones, alcanzando el paladar con cierta rusticidad, media nota de acidez y magnífica frescura.
Persistente y con alcance, la retronasal abunda en evocaciones de moras y cerezas, fresas de mata, flores violetas, eje de regaliz y sapidez final.
Contundente y juvenil, lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.

Propiedad de Arinzano Hacienda de Arinzano Rosado Tempranillo 2016.




Poco menos de ciento treinta hectáreas de viñedo forman la extensión del Pago de Arinzano, hacienda que da lugar a los primeros vinos de pago del Norte de España, tal y como presumen sus propietarios en la página web de la bodega. Viñas influenciadas por una climatología atlántica y por la cercana presencia del río Ega, que contribuye a moderar las temperaturas.
Desde el año 2015 esta bodega forma parte del grupo SPI, con sede en Luxemburgo, cuyo propietario es el multimillonario ruso Yuri Scheffler, que hizo su fortuna principal gracias a la adquisición de la marca de vodka Stolichnaya. Posteriormente, en el año 2006 compró una parte de las acciones del grupo bodeguero italiano Frescobaldi, añadiendo en 2011 a su patrimonio la bodega argentina Achaval Ferrer. Scheffler fichó como director general para sus bodegas al enólogo portugués Manuel Louzada, completando de ese modo una apuesta personal más allá de su pasión por la cultura y los rendimientos financieros del vodka.
La añada 2016 se plantea con un perfil monovarietal de la casta tempranillo, adaptado a cánones de lozanía y frescura, ampara en copa parada un cromatismo rosa frambuesa de notable intensidad, brillante y con reflejos fresa y grosella, nariz en cuya cercanía surgen nostalgias de fresas y cerezas, frutos de la granada, pomelo rosa, pétalos florales y algún registro balsámico bien consolidado que prolonga la intensidad de la fragancia.
Boca sabrosa, equilibrada, con un buen despliegue de acidez y una untuosidad que alcanza el paladar y le da un efecto de tapizado. Ampuloso, tiene una buena seña de persistencia, alcance y llegada,
En su retronasal apunto descriptores de fruta roja madura, cítricos suaves y acompasados, rosas rojas y algunas notas de camomila, dejando en el eje un retorno de hinojo y eucalipto, finalizando con buen tono de sapidez.
Lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Bodegas San Alejandro Viñas de Miedes Rosado Garnacha 2016.




Hay infinidad de formas de construir una etiqueta y su correspondiente contra, en este mundo del vino. Las hay de todo tipo y color, con mensajes estériles y fructíferos, literatura gratuita y ansias de informar. Esta bodega aragonesa, localizada en el municipio zaragozano de Miedes de Aragón, logra dar a su contraetiqueta un valor añadido que personalmente quiero destacar.
Para ello incorporo a mi texto en esta entrada del blog, el mensaje que los responsables de esta bodega, capitaneada por su gerente, Yolanda Diaz Méndez, aportan al conocimiento de sus clientes y por ende a todos aquellos que amamos la cultura vitivinícola.
La vid es una planta con flores simples hermafroditas. Su formación se realiza dentro de las yemas fértiles desarrolladas el año anterior, por eso se dice que las yemas son los órganos que aseguran la renovación y perpetuidad de la vid. Cada flor será un grano de uva.
Información que no va prendida del papel por simple orgullo literario, en el mensaje se incluye una breve lección de campo y viña, que a mi al menos, me encanta.
Dicho lo cual, procedo a comentar mis impresiones sobre este vino rosado en edición de añada 2016, que se elabora con uvas de la casta garnacha vendimiadas en zonas de montañas localizadas a una altitud media de entre seiscientos y ochocientos metros, viñas asentadas en suelos de componente arcilloso calcáreo. Influencia climatológica continental en cepas que acreditan una edad media que oscila entre los diez y treinta años. Con la llegada de la fruta a bodega, se procede con una pre maceración que se prolonga durante diez a quince horas, iniciando después una fermentación alcohólica que tiene lugar en depósitos de acero inoxidable, controlando la temperatura, proceso este que se extiende durante diez días.
En copa parada afirma una cromática rosa frambuesa, con reflejos coralinos, buen brillo. Nariz que recibe recuerdos plenos de frutos rojos maduros, guiño cítrico suave y un perímetro aromático que deja muecas silvestres y balsámicas, con nostalgias anisadas y de hierbas aromáticas.
Boca golosa, eficiente en el paso, con equilibrio entre las señas golosas y ácidas, alcance y llegada con alguna sensación de untuosidad, aunque en menor escala. La fruta roja y los guiños cítricos se adueñan del paladar, con una retronasal que prolonga estos descriptores, con cerezas, grosellas, naranja y un más lejano albaricoque, anunciando en la continuidad evocaciones de hinojos, ortiga blanca y una suave nota de sapidez que le da longitud.
Lo califico en esta añada 2016 entre recomendable y muy recomendable.

Bodegas y Viñedos Nekeas Cepa por Cepa de Nekeas Garnacha 2015.




Bajo la responsabilidad enológica de Concha Vecino, y con el apoyo de varios vecinos agricultores de la población navarra de Añorbe, al cobijo de Valdizarbe, bautizado con el simbólico a la par que romántico calificativo de Valle de las Estrellas, surge este Cepa por Cepa, referencia monovarietal de la casta garnacha, que en su edición de vendimia 2015 he catado con la concentración necesaria. Me encantan las garnachas peculiares, esas que te guían por los cauces de la excelencia, que comparten contigo algo más que el sabor de un vino, trasladando la personalidad de una zona y un terruño. Y es que Nekeas administra cepas viejas, más de sesenta años de media, localizadas en la cima del valle, con la preciosa cercanía de chaparrales e influencias climatológicas cantábricas y mediterráneas.
Uvas vendimiadas en modo manual, con traslado a bodega y vinificado que incluye fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable controlando la temperatura y macerando durante quince días, de los que siete son en frío. Maloláctica posterior y breve maduración de tres meses en barricas de madera de roble francés. Tras el descorche, en copa parada muestra una cromática picota intensa, con reflejos purpúreos, nariz que recoge nostalgias de frutas rojas maduras, matices silvestres en segunda instancia, apunte balsámico en el centro del perfume, con aromática de mineralidad terrosa en el epílogo de la fragancia. En una segunda cercanía olfativa descubro guiños de naranja en arrope y algunos brillos de caramelo y torrefactos, aunque estos dos testigos menos marcados que el resto. Buena complejidad, deja siempre que la fruta respire, siendo la protagonista indudable y principal. Boca jugosa, la fruta arma el avance, despliega frescura, sabrosa acidez mantenida y prolongada en clave de media alta intensidad, taninos suaves y golosos, estupenda y fina persistencia.
Retronasal que habla de cerezas, ciruelas rojas, sensación cítrica de mermelada de naranja, algunas hierbas aromáticas, anisados y caramelo, finalizando con una sugerente expresión de terrosidad.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

Parés Baltà Indigena Rosado 2016.




De la familia Indigena que la bodega catalana Parés Baltà defiende en el mercado, con un vino tinto monovarietal de la casta garnacha y un blanco elaborado con uvas de garnacha blanca; traigo hoy al blog la tercera de las referencias, el vino rosado en su edición de vendimia 2016, que como su hermano tinto surge de la cosecha de fruta procedente de manejos de agricultura ecológica, siempre con las uvas de la varietal garnacha como protagonistas. Surgidas del ciclo vegetativo de las cepas ubicadas en Finca Las Torres, parcela situada a una altitud de seiscientos quince metros sobre el nivel del mar y propiedad del dominio, cuando los frutos llegan a bodega son sometidos a una corta maceración y a un suave prensado, iniciando después la fermentación alcohólica que discurre en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura y que dura dos semanas.
En copa parada asoma una cromática rosa pálido y brillante, con reflejos coralinos y piel de cebolla, nariz que en la proximidad aromática anuncia recuerdos de frutos rojos en sazón, segunda instancia dominada por pétalos florales rojos y amarillos, guiño cítrico de fondo, con un perfume balsámico que redondea su esencia olfativa. Boca sabrosa, registros de frescura en el paso, con un despliegue firme y prolongado de la acidez, vivaz y con un tono de untuosidad que le aporta base y personalidad. Nudo cítrico que se suelta y que llena el capítulo gustativo, con la franqueza varietal de la garnacha bien delineada, persistente, con algunos gestos salinos que acompañan el final de la cata, evidenciando además en la fase retronasal descriptores de fresas, cerezas y grosellas, luz de piel de naranja, rosas rojas y camomila, finos tonos anisados y epílogo en donde la sapidez y las huellas de la influyente fruta madre conceden al vino una estupenda longitud,
Lo califico en esta añada 2016 como muy recomendable.