sábado, 10 de diciembre de 2016

Bodegas Sonsierra Blanco Fermentado en Barrica 2014.




De los viñedos sonserranos, legendaria zona de la denominación de origen Rioja, en donde el vino es casi religión, y de la bodega cooperativa de ese enclave geográfico, traigo hoy al blog este vino blanco fermentado en barrica, en edición de añada 2014. La casta viura protagonista monovarietal, en escasa producción, ocho mil botellas, fruta vendimiada en parcelas de orientación cardinal sur y diferentes altitudes que oscilan entre los cuatrocientos veinte metros y los setecientos setenta, antiguedad de las plantas que supera los cuarenta años. Suelos de composición arcillo calcárea, influenciados por una climatología atlántica con matices mediterráneos. Tras la cosecha manual, se procede ya en bodega, con una maceración pelicular del mosto a baja temperatura y con presencia de hollejos. Posterior desfangado en frío que precede al fermentado alcohólico y comienzo después de la crianza en barricas de madera nueva de roble americano, ochenta porcentual, dejando el resto para que el roble francés aporte también su personalidad. Maduración en idénticos continentes, sobre lías, con battonage aplicado dos veces por semana durante tres meses y medio. Trasiego final a depósito, antes de llevar a buen término el embotellado.
En copa parada exhibe un cromatismo amarillo pálido con reflejos dorados de media intensidad, buen brillo, desliza en nariz recuerdos de fruta cítrica y blanca con hueso, ligeras señas de pétalos florales blancos y amarillos. sugerencias especiadas de segunda instancia, algún hinojo y un fondo en donde apunto nostalgias de frutos secos y bizcocho.
Boca amplia en lo que a fruta se refiere, sabrosa acidez, frescura aliada con tonos untuosos, en el paladar el vino mece los sentidos gustativos, incorpora una buena seña de persistencia, franca y varietal. La fruta siempre en primer plano, dejando que la influencia de la madera imprima un buen tono de personalidad. Retronasal que habla de limón, melocotón de viña, camomila, gesto menor de hinojo, especiados y almendra tostada, alcanzando el epílogo de la cata con profundidad y alcance. Una estupenda añada de este vino blanco fermentado en barrica, que califico como muy recomendable.

Bodegas y Viñedos Solabal Crianza 2012.




http://almavinocuatre.blogspot.com.es/2016/04/bodegas-y-vinedos-solabal-entre-haches.html

Diferentes etiquetas del mismo vino, según las exigencias del caprichoso mercado. No hace mucho tiempo disfruté del Entre Haches, vino tinto crianza en edición de añada 2012, durante una visita al establecimiento El Sacacorchos de Bilbao. Esta entrada del blog amanece con un enlace directo a aquella crónica. Hoy traigo a este espacio de cultura vitivinícola, el Solabal crianza en la misma edición de cosecha, con una etiqueta diferente, pero con un contenido similar. Monovarietal de la casta tempranillo, mediando un proceso de vinificado que incluye fermentación en depósitos de acero inoxidable bajo control de temperatura, maloláctica y posterior maduración de diecicocho meses en barricas de madera de roble americano.
Copa parada que afirma un cromatismo apicotado de buena intensidad, reflejos púrpura e incipientes grana, nariz que envía nostalgias de fruta roja en sazón, especiados dulces y tostados relevantes que en caso alguno nublan la personalidad de la fragancia frutal. Muy suaves lácticos, con un eje central balsámico. La boca abre galante, con buen equilibrio, frescura en el avance, taninos maduros y golosos, franca persistencia. Retronasal que deja evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, aquí apunto en mi agenda un guiño ligero de fruta negra, moras, con vainilla y cierta cremosidad procedente del roble y los frutos secos, almendra, tostados que conducen al epílogo escoltados por un apunte balsámico de regaliz.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.


viernes, 9 de diciembre de 2016

Adega Ponte da Boga Porto de Lobos Cosecha 2013.




Monovarietal de la casta brancellao, elaborado con fruta procedente de una parcela abancalada, propiedad de la bodega, denominada Porto de Lobos, asentada en suelos de esquistos y situada a una altitud media de entre cuatrocientos y cuatrocientos cincuenta metros. Laderas en alta pendiente influenciadas por una climatología atlántica y con orientación cardinal sur. La edad media de las cepas es de ocho años y tras la vendimia manual se procede en bodega con un despalillado y estrujado, siguiendo con un fermentado alcohólico con suaves remontados que se prolonga durante diez días y que acaba con una maceración que dura otras diez jornadas. Descartado el vino de prensa, se acomete la maloláctica y una posterior maduración de diez meses en barricas de madera de roble francés. Producción limitada a poco más de novecientas botellas, con el pulso firme enológico de Dominique Roujou de Boubée.
Descorche y primer servicio, ofreciendo en copa parada un cromatismo apicotado con algunos reflejos púrpura e insinuaciones grana, deslizando en la proximidad aromática recuerdos de frutos rojos en sazón, segunda instancia que deja el protagonismo olfativo a nostalgias florales rojas y silvestres interruptores de frecuencia, que se apaciguan dando paso a balsámicos y especiados de menos marca. La fruta siempre en primera escena, abre la boca y apuntala en el avance una traza de acidez llena de intensidad, plena, con el complemento sabroso de la frescura. Buena longitud, acredita unos taninos golosos y afinados, guiño leve de astringencia, que en todo caso resulta equilibrado y que colabora en dotar al vino de buenas dosis de personalidad propia. Fluidez en el paso, con magnífica persistencia. La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, pétalos florales rojos y cardamomo, el guiño de acidez recuerda por momentos a las fresas recién cosechadas con ese punto certero de acidez y esa golosa proporción gustativa. Incluyo alguna evocación de licorosas guindas, pero son las cerezas las frutas protagonistas. Eje balsámico, derivación especiada, final pleno en alcance y llegada, con buen despliegue de sapidez.
Lo califico en esta añada 2013 como muy recomendable.

 

jueves, 8 de diciembre de 2016

Maccabeu by Jeff Carrel 2015.




Del elaborador ecléctico Jeff Carrel me llega este monovarietal de la casta macabeo, en su edición de añada 2015, elaborado con fruta procedente de viñas asentadas en suelos de composición granítica, localizadas en el Valle de l´Agly. Vinificado tradicional con battonage y breve permanencia sobre lías, ajustando en copa parada y tras su primer servicio un cromatismo amarillo pálido con reflejos verdosos, nariz que acredita nostalgias de fruta cítrica, pomelo y limón, con recuerdos de segundo plano que se engarzan con pera y manzana, afianzando en el centro tonos de hinojo y algún matiz menor cremoso, mantequilla. Boca golosa y con un buena pronunciación de acidez, equilibrada en cualquier caso, amable en el avance, con la influencia de las lías aportando sensaciones de untuosidad, dinámico y con cierto nervio. Buena persistencia, en la retronasal devuelve evocaciones de fruta cítrica y blanca, derivando en algún guiño floral de menor índole y los balsámicos que se dejan acompañar por descriptores de cremosidad.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

Bodegas Azpilicueta Blanco fermentado en barrica 2015.




Monovarietal de la casta viura, la perla blanca de Rioja, con el matiz de tres meses de maduración en barricas de madera de roble en contacto con las lías, favoreciendo la presencia de un vino blanco de untuosos gestos en boca, color amarillo palido y brillante con algunos reflejos verdosos e insinuaciones doradas, afirma en nariz recuerdos de fruta blanca y suavidad cítrica, puntos de membrillo no muy marcados, alguna esencia tostada menor y un eje balsámico que acompaña los testigos aromáticos frutales. La boca se inicia con intensidad, aunque va de más a menos, tiene un avance amable, aunque por momentos me resulte un tanto plano, le pediría un escalón más arriba en cuanto a intensidad y en sus expresiones durante la llegada al paladar. La viura se representa bien en la retronasal, aparecen evociones de limón y manzana verde, de nuevo los guiños tostados y de membrillo, aunque aquí el fondo balsámico parece más tímido, huidizo.
Llega al final con la personalidad de la influencia de las lías y las notas de influencia de la madera, pero la fruta termina un tanto dispersada.
Lo califico en esta añada 2015 entre aprobado y recomendable.


miércoles, 7 de diciembre de 2016

Domaine Boissezon Guiraud Les Cerises 2015.




Cuando la pretensión tiene éxito todos salimos gozando y ganando. Les Cerises de Domaine Boissezon Guiraud en su edición de añada 2015 se presenta como un vino tinto amable, fresco, en el que la marca de fruta se extiende durante la cata con absoluta limpieza y profundidad. Conjunción varietal de las catas syrah, garnacha, carignan y cinsault, fruta procedente de viñas en propiedad asentadas en suelos de pizarra parda, habituales en la zona francesa de Roquebrun, localizados a una altitud media de ciento cincuenta metros. Influencia mediterránea, con una vinificación que se inicia mediante despalillado, suave prensado y fermentación alcohólica bajo control de temperatura en depósitos de acero inoxidable, battonage y permanencia breve sobre lías.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado de notable intensidad, con reflejos violáceos, desliza en nariz recuerdos plenos de cerezas, fresas, piel de naranja en avance de confitura, algunas flores en segunda instancia, motivos silvestres y campestres, eje balsámico y final en donde la fruta se extiende con elegancia y distinción. La boca abre golosa, buen avance de frescura, media alta acidez, equilibrio y toque de envolvencia, sabroso, con unos taninos jugosos y unos buenos créditos de persistencia. La retronasal esgrime nostalgias de frutos rojos, con la seña varietal de la garnacha enfocada en recuerdos de fruta cítrica naranja, algunas evocaciones de madreselva, té y boj, siempre la fruta enmarcada en primer plano, centro balsámico de regaliz y en el final un sugerente matiz de sapidez, que prolonga sus sensaciones de cata.
Lo califico en esta añada 2015 como muy recomendable.

martes, 6 de diciembre de 2016

Berarte Viñedos y Bodegas Vendimia Seleccionada 2014.




Otra de las referencias fruto del trabajo de la familia Berrueco, con Inmaculada al frente, en tierras de la zona alavesa de la denominación de origen Rioja, con sede en el término municipal de Villabuena. Monovarietal de la casta tempranillo, fruta seleccionada y cosechada en las viñas viejas propiedad de la familia, que ocupa un lugar entre el vino tinto joven de esta bodega y el crianza, deslizando en copa parada un cromatismo apicotado de notable intensidad, con algunos reflejos púrpura y violáceos, ajusta en la proximidad aromática nostalgias de fruta roja en sazón, algunos brillos florales no muy marcados, centro balsámico y un suave lecho cremoso, láctico, que le aporta buen empaque de personalidad. Tiene una fragancia esbelta, muy en clave de la alavesa Rioja, con los guiños de acidez y frescura bien representados en el avance por boca, con señas golosas y bien equilibradas en cuanto a la maduración de la fruta. Taninos maduros y pulidos, buena persistencia, amable y sabroso. La retronasal escenifica nostalgias de cerezas y ciruelas rojas, levedad floral, regaliz y el tono cremoso final que prolonga su expresión.
Uno de esos vinos de Rioja que aplaudo hasta la última gota procedente del interior de la botella y que califico en esta añada 2014 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Muy sincero y con una carga identitaria en cata y degustación que nos aproxima a las características propias de esta zona geográfica de la denominación de origen.