jueves, 23 de mayo de 2013

Champagne Moussé Fils Blanc de Noirs.



Segunda muestra catada de las enviadas de modo desinteresado por la bodega francesa Moussé Fils, correspondiente a un blanc de noirs, esculpido en base a las varietales pinot noir y pinot meunier, con un tratamiento de envejecido de veinticuatro meses en bodega, y con frutos obtenidos de las fincas Cuisles, Jonquery, Chátillon sur Marne y Vandière.
Es un champaña de terroir, que embellece la copa con un tono amarillo pajizo con reflejos ligeramente dorados. Nariz muy emblemática en cuanto a la Champaña, con el punto justo de fruta cítrica, levaduras y masa panadera, punto dulce y floral, con un recuerdo de manzana reineta acompotada. Boca de buena profundidad, suave en el paso, glicérica en la justa medida, con el carbónico bien integrado en el conjunto, mostrando una evidencia de juventud y frescura, buen acople de la acidez, iniciando la fase retronasal con suaves notas de manzana asada y limón, heno y tarta panadera, cremoso y con un suave guiño final a la mineralidad.
Tiene viveza y lustre.
Lo califico como muy recomendable.

Bodegas Valdemar Conde de Valdemar Reserva 2006.


Agradezco a los responsables de Bodegas Valdemar su desinteresada colaboración con este blog de cultura vitivinícola, mediante el envío de varias muestras de sus referencias, siendo este Reserva 2006 de Conde de Valdemar la última que he catado, y que ahora me dispongo a comentar en la presente entrada.
Tempranillo y mazuelo forman la composición varietal de este vino, con un proceso de envejecido de dieciocho meses en barricas de madera de roble francés y americano.
Copa parada que exhibe un color rojo picota con reflejos grana, nariz de buena intensidad, marcando un buen equilibrio entre el comienzo con la fruta roja madura por bandera y unos tonos lácticos que sirven de enlace con especiados suaves, tostados y alguna seña balsámica más moderada.
Entrada en boca con apertura de dulzor frutal, textura untuosa, taninos finos y golosos, equilibrado y con una buena estructura. En avance da notas de mayor protagonismo balsámico que en la vía nasal, con buena seña de persistencia. Retronasal que envía sensaciones de ciruelas y frambuesas, algún atisbo especiado dulce y notas tostadas muy sugerentes.
Amplio en cuanto a longitud y envolvencia. Media vinosidad.
Califico esta añada como muy recomendable.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Bodegas Riojanas Puerta Vieja Crianza 2009.


Del cinco de Junio de 2011 data una entrada en este blog en la que comentaba la cata de la edición crianza 2005 del Puerta Vieja de Bodegas Riojanas. Aquel vino me pareció aceptable, aún haciendo la salvedad personal de ciertas notas de cuero gastado y lo que es más, de una Brettanomyces, que califiqué como folklórica, más que como defecto formal. Al no marcar el devenir de la cata, consideré entonces que esa nota peculiar podía aceptarse.
Esta edición de añada crianza 2009 ha variado sustancialmente su personalidad, aunque mantiene hidalga su condición estelar de Rioja no ya clásico, sino más bien muy clásico y hasta cierto punto amanerado.
De una bodega fundada en 1890 surge una vieja puerta al pasado, que en cualquier medida, hay que respetar. Reconociendo de antemano que no es el estilo que más me gusta, su concepción trivarietal de tempranillo, mazuelo y graciano realza su figura, dando una primera seña de puerta vieja pero tradicional. ¿Qué quieren?, soy un romántico.
Copa parada que muestra un tono apicotado de cierta intensidad, con reflejos grana e incluso algún indicio que aventura una tonalidad rubídea.
Nariz que aporta fruta roja madura, con puntos especiados intensos, ahumados, ebanistería y una sensación micológica que se marca en menor medida que las demás. Tiene cierto matiz salino, pero lo que más llama la atención es su personalidad de viejo caballero lustroso, como un hombre de biblioteca, metido en sus antiguos libros y sus pequeños anteojos. ¿Barba blanca?, también.
No encuentro ese brett presente en la añada 2005 pero sí un cierto punto de humedad, que recuerda a champiñones y bosque otoñal. En serio, sí; es un crianza 2009.
Boca ligera, con fruta roja madura en sazón, vainillas y pimientas, dejando huella con unos taninos suaves y leves, tiene una seña media alta de acidez y una estructura digna, aunque la balanza del equilibrio se incline hacia el lado de la madera, más que del de la fruta. Quienes busquen un vino rebosante de fruta, tal vez deban elegir otra etiqueta, ya que en esta no hay cabida para novicios. De acuerdo que no es un ejemplo de vinosidad, pero sí de tradición.
Persistencia correcta, con la retronasal que abunda en ciruelas rojas, especiados dulces y picantes, con el barniz y la ebanistería dejando buena estela, y un final que anota sensaciones de salinidad y de cuero. Algún inciso suave de tabaco.
Califico esta añada crianza 2009 del Puerta Vieja como recomendable.

Marqués de Vitoria Crianza 2009.


Un vino de trago fácil, en donde la tempranillo faculta una cata que trae sensaciones abiertas de fruta, buen tono de frescor y una línea media de acidez. No es complejo en exceso, pero sí tiene marcada vocación de vino de Rioja comercial, equilibrado; con la madera por detrás de la fruta aunque dejando huella. En copa parada exhibe un color apicotado con reflejos violáceos. Nariz que llega enseñando recuerdos de fruta roja madura ligeramente sazonada, con apuntes de tostados y especiados. Hay buena entrada en boca, dando en el recorrido una textura medio untuosa, taninos golosos y afinados, con persistencia de media seña. Retronasal en la que aparecen puntos de ciruelas rojas, vainillas y ebanistería. Correcto. En esta añada 2009 lo califico como recomendable.

martes, 21 de mayo de 2013

Visita a Carlos Serres.





Con María Eugenia Casado y Roberto De Carlos como anfitriones, tuve la suerte en fechas pasadas de visitar la bodega Carlos Serres, localizada en Haro, y que esconde en sus entrañas una coqueta disposición, tanto en sala de barricas como en un espacio destinado a reuniones sociales, que sin duda haría las delicias de cualquier amigo de Pantagruel, Baco y Morfeo.
La presencia del enólogo Roberto De Carlos me procuró la posibilidad de catar en primeur la añada 2007 del Onomástica tinto, un vino especial, que mantiene la potente sutileza, ¿puede ser la potencia sutil?; de otras añadas, marcando en una línea de la tradición de Rioja, un aire actual, en donde la fruta marca el guión de la cata, dejando siempre la influencia de la madera en segunda instancia, con un equilibrio digno de aplauso.
Lo que siempre me llamó la atención del Onomástica es precisamente ese concepto firme, a través de los aires de la Finca El Estanque, santo y seña de la bodega; de la que surgen los frutos con los que se elabora un vino cuyo grado de calidad es, para cualquier aficionado a este mundo, añada tras añada, un firme propósito y una aclamada realidad.
Puede que sea esta añada 2007 en primeur un peldaño superior respecto a otras catadas con anterioridad, ó al menos a mi me lo ha parecido. La base varietal de tempranillo, con la graciano y la mazuelo dando una escolta perfecta, la primera con su poder aromático y la punta de acidez tan característica, la segunda con su carga colorante y con una buena concentración de azúcares, redondeando al carácter de la varietal mayoritaria.
En mi cata de primeur, desarrollada en el salón social de Carlos Serres, acompañado por mi esposa y por María Eugenia y Roberto, vi un vino que en copa parada exhibe un color apicotado intenso con cierto brillo y reflejos violáceos. Nariz profunda en cuanto a potencial de perfume, marcando un inicio con la fruta roja madura imperante, ciertas sensaciones en segunda instancia que reflejan especiados dulces y un suave guiño a la madera.
Tiene en boca una entrada muy agradable, con sensaciones que evocan fruta y salinidad, buena traza de acidez, que se desenvuelve con largura, taninos firmes y golosos, buen equilibrio y volumen. Textura cálida en varios instantes de la cata, con la retronasal marcando ciruelas y cerezas, con una nota láctica bien presente que deja paso a puntos de vainillas y esa sapidez que motiva la salivación. Una muy buena añada de este Onomástica tinto que califico de momento y en espera de su afinado en botella antes de su salida al mercado, como muy recomendable. Esperaremos unos meses, y veremos su progresión, pero creo que estaremos delante de mayores glorias.
Agradezco la amabilidad de María Eugenia y Roberto, con los que mantuve una agradable charla y a los que espero volver a visitar para seguir catando vinos en su compañía.

lunes, 20 de mayo de 2013

Bodegas de Alberto Dorado.



Elaborado mediante el método de crianza oxidativa y envejecido en madera con soleras, este monovarietal de verdejo es un rara avis impactante y con una certera dosis de originalidad, que los responsables de esta bodega de la denominación de origen Rueda, han querido compartir conmigo para que lo cate de modo desinteresado.
La historia del edificio que alberga esta bodega, enclavada en el municipio castellano de Serrada; se traslada hasta el siglo XVII, época en la que perteneció a los monjes dominicos. Fue en el más cercano año 1949 cuando Alberto Gutiérrez y sus hijos decidieron constituirlo en bodega,
Estamos delante de un vino sabroso, lleno de luz, que demuestra en copa parada un color cobrizo, con reflejos yodados. En vía nasal manda recuerdos agudos y muy sugerentes, en donde predomina la huella de frutos secos, con puntos francos florales de camomila, hinojo y anisados, con matices de toffee y una suavidad especiada más bien liviana.
La boca se inicia con un toque ahumado, mostrando una sugestiva punta de acidez, circulante; con la textura untuosa, buena seña glicérica, apuntando buena longitud en su desarrollo. Tiene volumen y buena estructura, me resulta ligero si lo comparamos con sus primos andaluces, pero es consistente y denota una buena carga de vinosidad. Amplio y con la retronasal que abunda en nueces, almendras y avellanas, cierta nota ahumada y tostada, con el punto floral bien presente, y una esencia de dulzor muy carismática, aunque no dominante.
Un vino lleno de personalidad.
Lo califico como muy recomendable.

Bodegas Ontañón Marco Fabio Vendimia Tardía 2011.


Ontañón y el moscatel de grano menudo. Ya una leyenda, un icono de la bodega que aporta sobre todo un buen equilibrio, añada tras añada. La sobremaduración y el azúcar residual logran en este Marco Fabio un buen sello de dulzor, nada aparatoso, manteniendo un equilibrio y conservando ese punto de acidez y esa densidad que no sólo convencen, sino que refrescan el paladar y miman la boca.
En copa parada exhibe un color amarillo pálido con reflejos dorados suaves, nariz en donde se conjugan fruta melosa y notas florales, dejando una seña aromática de agradable intensidad.
Boca con buen ataque inicial, manteniendo la seña de acidez media y facilitando el progreso del dulzor frutal, siempre con esa sensación de brillante equilibrio, sin altibajos, en clave sostenida. Textura glicérica, buena concentración. Tal vez no sea esta añada 2011 la más potente en cuanto a prolongación final, pero sí deja claro que el equilibrio dulzor-acidez en el Marco Fabio es un valor innegociable, al que la familia Pérez Cuevas nunca renuncia.
Retronasal que abunda en albaricoque y pera de agua, piel de naranja, melosidad y flores blancas y amarillas. Hay notas de membrillo y una base cítrica que sirve de fondo.
Lo califico en esta añada 2011 entre recomendable y muy recomendable.