jueves, 19 de julio de 2018

Emi Martínez Bastida Lotua Rosado de Mazuelo 2017.



Puntos El Alma del Vino ... 17(20).

Emiliano Martínez Bastida siente pasión por viñedo, uva y vino. Y eso se transmite sólo con el intercambio de nociones, ideas e ilusiones. Su proyecto es amplio, la emoción que atesora cuando habla de vitivinicultura también. La vida te lleva a encontrarte con gente a diario y en algunas ocasiones la casualidad te conduce a coincidir con personas como Emi, que me abrió las puertas de su bodega, como él dice, humilde, pero a la vez llena de proyectos. Uno de ellos es este vino rosado emocionante, que en su edición de añada 2017, seduce por un concepto franco, cargado de expresividad y con un lógico y nada endomingado avance que comienza con el descorche inicial y que finaliza justo con el último suspiro de la botella. La mazuelo, poco habitual en el mercado español, en lo que a vinos monovarietales se refiere, es un tipo de uva que aporta potencial cromático, buena concentración de azúcares y grado alcohólico. Y Lotua, rosado de mazuelo, en su edición de añada 2017 lo demuestra sin contemplaciones pero con un notable equilibrio. Porque de sus señas de identidad en cata, se sacan buenas conclusiones en una balanza de expresividad que encandila.
Primero, el cromatismo, brillante y con reflejos amplios, desde rosados cayenne a tonos frambuesa y cobrizos, en una amalgama pictórica que seduce en una calmada observación. Notas ópticas de buena concentración. En proximidad aromática recrea nostalgias de fruta roja, pero también algunos apuntes de melocotón y membrillo, recuerdos balsámicos y melosos, con señas florales ligeras y un tímido gesto que recuerda por momentos al rosado ilustre de una legendaria bodega del Barrio de la Estación de Haro, circunstancia esta que no creo sea premeditada.
Ese guiño oxidativo noble, lejos de ser molesto, por breve y puntual en el perfume, concede al vino segundos de certera complicidad con el catador, le da amplitud de fragancia y un estilo cargado de personalidad, como ya he dicho siempre dentro de un ajustado equilibrio, sin nublar la sabrosa carga de fruta. Certera complejidad en el perfume. La boca abre sabrosa, con la fruta marcando el camino, bien la línea de acidez, los gestos golosos y una suave untuosidad muy discreta redondeando las sensaciones gustativas. El punto alcohólico que se nota pero sin ser petulante, dejando siempre que la fruta madre presida la exhibición. No llega más allá y se agradece. Es intenso, llena la boca, y tiene una sustanciosa persistencia. La retronasal coincide con la fase aromática, con nostalgias de ciruelas rojas y amarillas, granada, melocotón, algún esbozo cítrico menos marcado, membrillo, flores blancas y amarillas, melosidad, balsámicos menores y kirsch.
En resumen uno de esos vinos cargados de personalidad, un proyecto que en mi opinión ya está consolidado y que en la categoría de vinos rosados tiene su más que segura aceptación en consumidores que deseen salirse de lo habitual y que busquen ideas nuevas y sobre todo homenajes sinceros a una casta que en la historia de Rioja siempre sirvió como escolta del tempranillo.
Lo califico en esta añada 2017 como muy recomendable.

miércoles, 18 de julio de 2018

Bodegas Altún Rosé 2017.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

La clave de un vino que estimule nuestra pretendida sensación de frescura en verano reside en la capacidad que tenga de equilibrar acidez, fruta y alcohol, sin que el último condicionante ponga en evidencia a los otros dos, presente pero no predominante. El rosé de Altún en su edición de añada 2017 basa su corazón en la uva tempranillo, frutos vendimiados en viñas localizadas a una altitud de seiscientos cincuenta metros, cosecha temprana y manual, con uso de mesa de selección en bodega y cuatro horas primerizas de maceración, con posterior prensado del que se obtiene el mosto y traslado a depósito de acero inoxidable, en donde realiza la fermentación alcohólica bajo control de temperatura.
En copa parada muestra una cromática rosa pálido, con reflejos cobrizos delicados y matices piel de cebolla, buena estética brillante, aportando en la proximidad aromática nostalgias de frutos rojos, cítricos, melocotón de viña y guiños florales de buena raigambre.
Eje central en el perfume que deja sensaciones balsámicas muy agradables. Boca iniciada con buen registro de frescura, brillos de acidez bien delineados y un gesto cremoso que durante el avance concede al paso una delicada untuosidad. Equilibrio y persistencia, con el punto cítrico en la retronasal que redondea los recuerdos frutales restantes, grosellas, granada, frambuesas, naranja en confitura y pomelo, con ramilletes de flores blancas y amarillas en segundo plano y los ya percibidos y comentados, en nariz, apuntes balsámicos que prolongan su expresión.
Un estupendo vino rosé de la casta tempranillo que califico entre muy recomendable y más que muy recomendable. Estamos en verano, no lo olviden.

martes, 17 de julio de 2018

Parés Baltà Cava Blanca Cusiné Brut Reserva 2010.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

Con una filosofía de cultivo ecológico y desde el año 2012, biodinámico, los hermanos Joan y Josep administran cinco fincas de plantación, con variedad de suelos e influencias climatológicas, ayudados por sus respectivas esposas, enólogas, Elena Jiménez y Marta Casas.
Desde 1790 esta bodega del Penedés atesora una andadura documentada, que en el presente sigue defendiendo la identidad de la zona, siempre dando al entorno y al equilibrio natural todo el protagonismo posible.
No es la primera vez que recibo muestras de Parés Baltá y para mi es siempre un motivo de orgullo personal que bodegas como esta y como tantas otras de diversas apelaciones confíen en mi criterio y ejercicio divulgador.
Blanca Cusiné es un cava brut reserva que se elabora con una conjunción varietal de las castas Xarel.lo, Pinot Noir y Chardonnay, frutos vendimiados en las fincas Parés Baltà, a poco más de doscientos cincuenta metros de altitud, y Les Torres, entre los seiscientos setenta y seiscientos
noventa metros. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable para Xarel.lo y Chardonnay, con diferentes controles de temperatura, y en barricas de madera nueva de roble francés para la Pinot Noir. Segunda fermentación en botella con una crianza de treinta meses.
En copa parada muestra un cromatismo amarillo pajizo con reflejos dorados, buen despliegue de burbuja fina y regular, acompasado, nariz que amanece poblada por recuerdos de fruta blanca, cítricos, frutos secos, lácticos y alguna levadura, abriendo una ventana a matices de memoria floral y redondeando todo ello con un fondo balsámico fino y un guiño especiado dulce breve.
Buena complejidad en la que los testigos frutales siempre se exhiben predominantes.
En boca abre y avanza con suavidad, buena línea de acidez, frescura arraigada en el paso, con envolvencia y untuosidad, por momentos apunto retornos de pastelería y frutos secos, con el fondo descriptor abundando en limón y manzana, guiños suaves de membrillo y flores blancas, abraza el paladar con amabilidad y notable profundidad. Sabroso y firme, una copa invita a otra.
Buena seña de persistencia, con la retronasal hablando de mousse de limón, manzana verde madura, ciruelas claudia, lichis y pera de agua, lácticos y avellana tostada, algunos guiños muy breves de hinojo y en el epílogo la muestra de una admirable concentración frutal y una encantadora nostalgia silvestre, como si se tratara de un paseo primaveral por un entorno rural.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Gran añada de un equilibrado y sabroso cava.

lunes, 16 de julio de 2018

Compañía de Vinos Telmo Rodríguez Branco de Santa Cruz 2012.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

De diferentes parcelas del municipio gallego de Santa Cruz, surgen los frutos con los que Telmo Rodríguez y su equipo profesional y humano, elaboran este vino blanco acogido a la denominación de origen Valdeorras. Uvas de godello, treixadura, doña blanca y palomino que se vendimian en fincas localizadas a una altitud de entre quinientos cincuenta y seiscientos metros, con la cercanía del río Bibei influenciando su progreso biológico. Terrenos sucintos, bancales debido a la presencia de pendientes, con una composición granítica y bajo potencial de fertilidad.
Madurado durante un periodo de entre diez y doce meses en foudres, destaca en copa parada una cromática amarillo pajizo con buena intensidad en cuanto a brillo, esbozando en nariz recuerdos de fruta cítrica y blanca con hueso, algunos guiños aromáticos silvestres y balsámicos, con el perímetro del perfume anunciando cierta cremosidad.
La boca se abre con frescura, con la influyente fruta marcando el avance, hay notas de untuosidad, buena sensación de envolvencia. Equilibrado, defiende su personalidad propia con una huella en donde la fruta se ensalza junto a una alianza descriptora procedente de las lías que le aportan sustancia y cremosidad.
Abundante en cuanto a memorias frutales en la fase retronasal, abre con ciruelas claudia, limón y albaricoque, apunta flores blancas y algunas hierbas silvestres. Tiene detalles de resinas y apuntala más su expresión de perfil balsámico, dejando para el final un fondo de muy fina mineralidad, con un enfoque de terruño no marcado en exceso, pero presente.
Viveza hasta el final, lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

domingo, 15 de julio de 2018

Oddero Poderi e Cantine Barolo Bussia Soprana Vigna Mondoca 2006.


Puntos El Alma del Vino ... 18(20).

Un Barolo con la casta nebbiolo bien representada, bien matizado y con la excelsa elegancia de la polimerización surgida desde una crianza, que en la expresión reflejada en la copa se muestra equilibrada y gallarda, con la fruta predominando y las influencias de la madera contrastadas en una justa medida, nada recargadas.
Frutos que surgen de vendimia en una parcela localizada en Monforte d´Alba, a trescientos ochenta metros de altitud sobre el nivel del mar, con exposición suroeste, cepas que acreditan una edad media de treinta y cinco años y una extensión de poco más de una hectárea.
Ya en bodega se procede con una fermentación y maceración de treinta días a temperatura constante, seguidas por una maloláctica y una crianza en barricas de madera de roble que se prolonga durante treinta y seis meses.
Su periodo de afinado en botella, antes de salir al mercado, suele ser de cinco años.
En copa parada esgrime un color rojo apicotado, con reflejos grana y rubídeos, deslizando en nariz sensaciones plenas de fruta roja en sazón, especiados dulces, lácticos y tostados se entrecruzan con buena personalidad aromática, dejando algunas huellas florales rojas y un punto balsámico muy fino que deja paso a un final de fragancia en donde los descriptores se recrean en ebanistería y un punto más elevado de especiados, que junto a la vainilla, apunta canela.
Más en clave de confitura que de licorosidad, siempre la fruta roja prevalece sobre el resto de amplias expresiones.
Boca golosa, con un avance que apunta elegancia desde el arranque, buen equilibrio, señas de acidez y frescura, además de cierta calidez en su alcance del paladar. Taninos dulzones y pulidos, gustosos, con la persistencia que se prolonga, amable y dotado de una buena personalidad.
La retronasal habla de ciruelas rojas y cerezas, confitura y vainilla, con guiños de cremosidad, a ratos me evoca a arroz con leche con esa rúbrica superficial de canela habitual en el postre, pétalos de rosas rojas, balsámicos y en el final una sabrosa sapidez que ensalza el epílogo de la cata.
Una estupenda añada para un Barolo de esos que se recuerdan para siempre.

sábado, 14 de julio de 2018

Azienda Agricola Pira Luigi Barolo Marenca 2006.


Puntos El Alma del Vino ... 18’50(20).

Monovarietal de la casta nebbiolo, elaborado con frutos vendimiados en la legendaria comune di Serralunga d´Alba, zona vitícola con suelos de composición marga calcárea arcillosa, localizados a una altitud de trescientos cincuenta metros y con cepas que acreditan una fecha de plantación que data del año mil novecientos noventa. Con dos hectáreas de terreno, los viñedos que defiende esta azienda agricola tienen una orientación cardinal sur, suroeste.
Proceso de vinificación que incluye fermentación alcohólica a temperatura controlada durante un periodo de entre doce y quince días, madurando en barricas grandes y pequeñas de madera de roble por un tiempo que se prolonga durante veinticuatro meses.
En copa parada esgrime un cromatismo apicotado de buena intensidad, con reflejos grana e insinuaciones rubídeas, nariz de buen empaque frutal, drupas rojas con algunos guiños suaves de confitura, segunda instancia con recuerdos balsámicos, cierto eje terroso, atisbo lejano de cacao, finalizando con un aroma que se muestra terciario y que empieza a jugar sus cartas, aunque sigue siendo la fruta roja en sazón y levemente amplificada por esos guiños olfativos confitados la que dirige las operaciones.
Boca con envidiable equilibrio, acidez que se extiende con viveza, el vino abre sus brazos con envolvencia y con una nota amargosa que le concede una notable personalidad propia, apuesto por unos taninos maduros y golosos, bien afinados, franca seña de persistencia, con la retronasal que además de las expresiones ya mencionadas procedentes de su paseo olfativo, añade un retorno herbáceo ligero, que se une con la fruta roja confitada, con los balsámicos y con algunos destellos de cacao y cuero, estos no muy marcados. Longitud, finaliza con una punta de terrosidad, que marca su perfil de vino lleno de relieve, dentro siempre de la sutileza de estos vini serralunghesi.

viernes, 13 de julio de 2018

Carlo Hauner Hierà 2014.


Puntos El Alma del Vino ... 17’50(20).

Vino tinto acogido a la indicación geográfica protegida Terre Siciliane que se elabora con una conjunción varietal en la que la base mayoritaria corresponde a la casta Alicante, dejando proporciones menores para la nocera y la calabrese, esta también conocida como Nero d´Avola. 
Detrás de él se esconde la leyenda de un hombre peculiar, creativo y emprendedor, que desde su Brescia natal y con sólo veinte años de edad logró exponer una obra pictórica propia en la Biennale di Venezia. Carlo Hauner fue un gran pintor durante gran parte de su vida, pero tras descubrir en los comienzos de la década de los años sesenta las Isole Eolie, quiso emprender un proyecto vitivinícola propio y cargado de personalidad, eligiendo para ello Santa Marina Salina. Allí empezó su especial pasión hacia la varietal malvasía, y de esa unión existencial entre hombre y viñedo nació el Hauner del vino, que con esfuerzo e innovación logró fama internacional, ascenso en el que tuvieron mucho que ver algunos críticos del sector. Sus elaboraciones llegaron a los mejores establecimientos de restauración de Japón, Estados Unidos de América, Francia, Italia ó Reino Unido.
Hauner falleció en el mes de Febrero de 1996, dejando un legado que su hijo Carlo administra en el presente, con la inestimable ayuda de Gianfranco Sabbatino. 
El Hierà 2014 de esta bodega siciliana, acredita una maduración en barricas de roble que se prolonga durante seis meses, con tres meses de afinado en botella antes de su salida al mercado.
En copa parada exhibe un cromatismo apicotado intenso con reflejos púrpura, nariz en donde surgen recuerdos de fruta negra en sazón, segunda instancia floral y ligeramente silvestre, con balsámicos centrales y un fondo final que recluta evocaciones de hoja de tabaco y bombón inglés. Buena complejidad en la fragancia, esbozando un arranque en boca que deja señas de concentración frutal, sugerente traza de acidez, despliegue de frescura, con ducha de fruta en el paladar, músculo y viveza. Taninos jugosos y marcados, expresa un punto sabroso de astringencia que prolonga su personalidad on buena integración de esa sensación en el conjunto.
Es un vino dinámico, no apto para aburridos ó bebedores compulsivos. Hace salivar y la primera copa pide una segunda. Estupenda seña de persistencia, con la retronasal hablando de ciruelas negras y arándanos, violetas y matorral de monte bajo, mentolados y regaliz, cacao y un guiño de tabaco. Buena sapidez, alcance y llegada, plena consistencia.